{"id":409,"date":"2009-10-27T13:20:00","date_gmt":"2009-10-27T13:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=409"},"modified":"2020-06-24T13:20:11","modified_gmt":"2020-06-24T18:20:11","slug":"gabriela-mistral-en-colombia-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/10\/27\/gabriela-mistral-en-colombia-2\/","title":{"rendered":"Gabriela Mistral en Colombia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Gabriela Mistral nunca estuvo en Colombia. Sin embargo, fue una enamorada de nuestra tierra y mantuvo cercan\u00eda espiritual o epistolar con notables figuras nacionales, como el presidente Eduardo Santos y los escritores Germ\u00e1n Arciniegas, Agust\u00edn Nieto Caballero, Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, Amira de la Rosa, Le\u00f3n de Greiff, Rafael V\u00e1squez, Luis Enrique Osorio, Baldomero San\u00edn Cano. Sin conocer la geograf\u00eda colombiana -pues su salud, siempre que intent\u00f3 viajar a Bogot\u00e1, se ve\u00eda amenazada por los riesgos de la altura-, era como si aqu\u00ed hubiera residido toda la vida. Su visi\u00f3n del pa\u00eds, sobre la cultura, la gente y los paisajes nacionales, era incre\u00edble.<\/p>\n<p align=\"justify\">Otto Morales Ben\u00edtez la define como la hermana mayor de la cultura colombiana. En un escrito de 1934, as\u00ed se expres\u00f3 la poetisa: \u201cDecir Colombia es un modo hasta m\u00e1s exacto de decir Am\u00e9rica\u201d. Ese afecto consentido la llev\u00f3 en repetidas ocasiones a hablar de \u201cnuestra Colombia\u201d, con \u00e9nfasis y orgullo, como si se tratara de su propia patria. Eduardo Santos, inmejorable cultor de su amistad y ferviente admirador de su val\u00eda literaria, le mantuvo abiertas las p\u00e1ginas de <em>El Tiempo<\/em> y en \u00e9l escribi\u00f3 Gabriela magistrales ensayos (iniciados hacia 1923 y que llegan hasta el 45, cuando obtuvo el Premio N\u00f3bel), los que hab\u00edan quedado sepultados en el olvido.<\/p>\n<p align=\"justify\">Con la publicaci\u00f3n que acaba de hacer el Convenio Andr\u00e9s Bello, dirigido en Colombia por Ana Milena Escobar Ara\u00fajo, con la asesor\u00eda de Otto Morales Ben\u00edtez -quien desde hace varios a\u00f1os trabajaba en este proyecto gigante-, viene a rescatarse no ya la figura po\u00e9tica de Gabriela, difundida en el mundo entero con las excelencias que le da su obra l\u00edrica, sino a la prosista que pocos conocen. Tras una pesquisa por diarios, revistas y archivos epistolares, y movido por la obsesi\u00f3n que le produjo a\u00f1os atr\u00e1s el conocimiento fragmentario de este acervo cultural, Morales Ben\u00edtez logr\u00f3 compilar, sacudi\u00e9ndoles el polvo de los a\u00f1os y de la ingratitud, refulgentes escritos que son recogidos hoy en los tres vol\u00famenes de lujo que llevan por t\u00edtulo<em> Gabriela Mistral, su obra y poes\u00eda en Colombia.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">El torrente de inquietudes, recuerdos y reflexiones que la autora sembr\u00f3 en sus cartas y ensayos constituye un monumento de la mayor altura intelectual, que quiz\u00e1 los acad\u00e9micos suecos, orientados s\u00f3lo por la fama de la chilena en el campo de la poes\u00eda, no llegaron a descubrir. Suele suceder que cuando se examina una obra, los ojos se van detr\u00e1s de los libros publicados y pocas veces se reflexiona sobre la producci\u00f3n dispersa en peri\u00f3dicos y revistas, y menos en el g\u00e9nero epistolar, que permanece escondido y por lo general se ignora. Ese es el tesoro que sale ahora a la luz, 45 a\u00f1os despu\u00e9s de fallecida la escritora, hecho ocurrido en Nueva York en 1957.<\/p>\n<p align=\"justify\">El verdadero pensamiento suyo como humanista, sic\u00f3loga y soci\u00f3loga est\u00e1 contenido en estos documentos de inestimable valor. La fuerza de su esp\u00edritu se manifiesta aqu\u00ed con los rayos luminosos de un lenguaje rico en ideas y matizado con los dones de la serenidad, la donosura y la firmeza intelectual. En su epistolario se disfruta del encanto de un alma sensible que se dispensaba a los dem\u00e1s con efusi\u00f3n y generosidad. Sus enfoques sobre el continente americano -la Indoam\u00e9rica que ella exalt\u00f3- reflejan, como gran pensadora y cr\u00edtica social, sus hondas ra\u00edces humanas dentro de una regi\u00f3n amarga, donde los moradores viven vejados por la tiran\u00eda y la explotaci\u00f3n y languidecen agobiados por la miseria y la desesperanza. \u201cPor el \u00edmpetu de la herencia y por una lealtad elemental -proclama Gabriela-, mi defensa del ind\u00edgena americano durar\u00e1 lo que mi vida\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Su sentido de la democracia contradice su decir constante de que no era pol\u00edtica. Sus obras y expresiones revelan todo lo contrario: pocas personas como ella, de su estirpe cultural y de su fibra ind\u00edgena, se han compenetrado tanto con los seres tristes y amargados, con los ni\u00f1os y los desvalidos, con los pobres y los hambrientos. En carta dirigida al Club Rotario de Bogot\u00e1, publicada por <em>El Tiempo<\/em> en 1941, presenta un cuadro estremecedor sobre el hambre y la miseria, como si se tratara de un fen\u00f3meno de los d\u00edas actuales, y puntualiza: \u201cLo \u00fanico v\u00e1lido es una liquidaci\u00f3n de la hambruna, la desnudez y la ignorancia populares. Y cuando digo aqu\u00ed \u201cdesnudez\u201d tengo en los ojos la carencia de casa y vestido, es decir, la falta de algod\u00f3n sobre el cuerpo y la escasez de habitaci\u00f3n humana\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Gabriela Mistral se march\u00f3 de la vida con el dolor de no haber estado nunca en Colombia. Pero fue de esp\u00edritu una colombiana m\u00e1s -y por extensi\u00f3n, una americana airosa, o mejor, una mestiza aut\u00e9ntica, una indoamericana de carne y coraz\u00f3n-, que viv\u00eda nuestras angustias y esperanzas; que admiraba a nuestros escritores y poetas; que so\u00f1aba con nuestros r\u00edos, valles y monta\u00f1as; que mantuvo c\u00e1lida correspondencia con destacadas personalidades nacionales, y que siempre llev\u00f3 a flor de labio el nombre de Colombia como un heraldo de su alma rom\u00e1ntica. El presidente Eduardo Santos, su mecenas e indeclinable amigo, era uno de sus mayores \u00eddolos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Gabriela lleg\u00f3 a Colombia en d\u00edas pasados, en estos tres libros maravillosos de su propia creaci\u00f3n. En el homenaje que le tribut\u00f3 en el Gimnasio Moderno el embajador de Chile, don \u00d3scar Pizarro Romero, escuchamos la voz viva de la poetisa, con su mensaje de amor y perennidad, y nos sentimos jubilosos con ella y con su herencia literaria, y orgullosos de ser sus hermanos colombianos.<\/p>\n<div><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 21 de diciembre de 2002.<\/div>\n<div><em><strong>La Patria,\u00a0<\/strong><\/em>Mnizales, 29 de enero de 2003.<\/div>\n<div><strong><em>6Columnas,<\/em><\/strong> 2 de diciembre de 2009.<\/div>\n<div><strong><em>Eje 21,<\/em><\/strong> Manizales, 3 de diciembre de 2009.<\/div>\n<div><em><strong>Revista Aristos\u00a0\u00a0<\/strong><\/em>n.\u00b0 32, Alicante (Espa\u00f1a), junio de 2020.<\/div>\n<div><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><strong>Comentario<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Le\u00ed el art\u00edculo de su autor\u00eda acerca de nuestra querida Gabriela. Quisiera aprovechar esta oportunidad para destacar los mensajes y contenido de tan magn\u00edfico art\u00edculo, que en definitiva realza una vez m\u00e1s el entra\u00f1able afecto entre colombianos y chilenos. <strong>\u00d3scar Pizarro,\u00a0\u00a0<\/strong>embajador de Chile en Colombia.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Gabriela Mistral nunca estuvo en Colombia. 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