{"id":4133,"date":"2011-10-10T10:47:23","date_gmt":"2011-10-10T15:47:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4133"},"modified":"2015-05-28T19:26:46","modified_gmt":"2015-05-29T00:26:46","slug":"la-armenia-antigua","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/10\/la-armenia-antigua\/","title":{"rendered":"La Armenia antigua"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Mi Revista<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">(10 cr\u00f3nicas)<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>1<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mario \u00c1lvarez Maya, archivador de recuerdos y cosas viejas de Armenia, ha puesto en mis manos una joya inestimable que alg\u00fan d\u00eda ingresar\u00e1 al \u00a0patrimonio hist\u00f3rico de la ciudad, por donaci\u00f3n que har\u00e1 a una biblioteca o universidad. Se trata de <em>Mi Revista, <\/em>\u00f3rgano cultural y noticioso que comenz\u00f3 a circular el d\u00eda 5 de mayo de 1934 y que se editaba semanalmente en la Empresa Tipogr\u00e1fica Vigig.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que el esfuerzo editorial no lleg\u00f3 muy lejos en el tiempo, pero s\u00ed en la profundidad. Mario, que guarda empastados en dos tomos los n\u00fameros difundidos, me ha facilitado por lo pronto el primero de ellos, que abarca hasta el n\u00famero 12, aparecido el 8 de septiembre de 1934, o sea, a cuatro meses de la fecha inicial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han corrido 46 a\u00f1os desde aquellas publicaciones. Qu\u00e9 interesante resulta hoy comparar la ciudad de aquellos tiempos, que se muestran sosegados y candorosos, con los actuales, movidos y desenvueltos. Esta revista es hoy una ver\u00addadera curiosidad que muchos desear\u00edan poseer, y parece que su propietario ha tenido que resguardarla contra el apetito de sus amigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que para facilit\u00e1rmela tuvo que pensarlo dos veces, y al hacerlo, me considera sin duda persona seria para devolver lo prestado. No ser\u00e1 ninguna infidencia contar que Diego Moreno Jaramillo le viene insistiendo, desde hace veinte \u00a0a\u00f1os, que se la obsequie o se la venda a cualquier precio, lo que Mario no hizo siquiera cuando aquel era ministro. Yo me la robar\u00eda si no fuera tan honrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tratar\u00e9 de llevar a los lectores al\u00adgunos datos interesantes que ir\u00e1n surgiendo conforme recorra los recuer\u00addos de aquella Armenia de 1934, que aparecen plasmados, aqu\u00ed y all\u00e1, en el material escrito y gr\u00e1fico del mundo retenido que pocos sa\u00adben que existe en las p\u00e1ginas de esta revista hoy desconocida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colcultura realiz\u00f3 hace poco un in\u00adventario de las revistas del pa\u00eds, las actuales y las ya extinguidas, y fue como si resucitara un mundo miste\u00adrioso y m\u00e1gico en muchos casos. Sin embargo, no descubri\u00f3 la revista de Armenia y no s\u00e9 si sea jactancioso afirmar que el inventario qued\u00f3 mal hecho, ya que esta publicaci\u00f3n, por lo simp\u00e1tica y sui g\u00e9neris, constituye algo excepcio\u00adnal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maravilla c\u00f3mo sus directores te\u00adn\u00edan en aquella \u00e9poca la capacidad de fabricar cada ocho d\u00edas la gaceta escrita en perfecto castellano, con magn\u00edfica impresi\u00f3n tipogr\u00e1fica y avisos de gran nitidez, y que adem\u00e1s editorializaba sobre temas nacionales con sorprendente propiedad, sin olvi\u00addar lo lugare\u00f1o. Se le daba sitio destacado a la literatura nacional y mundial, por lo general con un cuento de impacto y algunas poe\u00ads\u00edas del mejor gusto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s estaba lo pintoresco y lo humor\u00edstico, con el gracejo, la adivi\u00adnanza y el chascarrillo. Hab\u00eda un con\u00adcurso semanal que premiaba con un peso cada chiste escogido, lo que permiti\u00f3 sostener una galer\u00eda selecta y variada que manten\u00eda el entusiasmo y estimulaba la creatividad. Temas profundos sobre ciencia, literatura o filosof\u00eda, y ligeros sobre modas, cine o cocina, le daban tono encanta\u00addor al material, porque sab\u00edan inter\u00adcalarse con gusto y maestr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La revista, en s\u00edntesis, ten\u00eda de to\u00addo un poco. \u00bfC\u00f3mo cab\u00eda tanto material en esta publicaci\u00f3n hebdomadaria, sin los adelantos t\u00e9cnicos de hoy en d\u00eda? Es algo que debe contestar Mario \u00c1lvarez Maya, testigo excepcional. Lo primero para revelar es que cada n\u00fa\u00admero ten\u00eda alrededor de cincuenta p\u00e1ginas. El papel era de primera cali\u00addad y ha resistido el rigor de los a\u00f1os. Las fotograf\u00edas se conservan mejor que el mismo Mario, y esto es mucho decir, ya que mi amigo goza de salud envidiable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se inclina uno ante el idioma. La puntuaci\u00f3n, la redacci\u00f3n, la ortogra\u00adf\u00eda eran perfectas. O sea, los vie\u00adjos nos ganaban en todo. Quedaron unas portadas como para enmarcar. Unas veces era Bol\u00edvar, pero no un Bol\u00edvar cualquiera; \u00a0otra, la reproduc\u00adci\u00f3n del \u00f3leo campesino; m\u00e1s tarde, la figura escultural de la actriz de ci\u00adne, en esplendoroso juego de tintas. \u00bfNo ser\u00e1 esto suficiente para sostener que Armenia tuvo la mejor revista del pa\u00eds?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me propongo ir escarbando el te\u00adsoro para dar algunas puntadas que permitan retro\u00adceder a los tiempos en que el mundo era descomplicado y fascinante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detalle interesante es saber que esta revista de lujo val\u00eda diez centavos. El narrador de un buen chiste se ganaba un peso, o sea, el valor de diez revistas. Un aviso imponente prego\u00adnaba: \u00abHotel Atl\u00e1ntico. \u00danico de primera clase en Armenia. Capacidad para ochenta pasajeros. Precios diarios desde $2.oo a $4.oo. Habita\u00adciones con servicio sanitario, y ba\u00f1os de agua fr\u00eda y caliente. Cocina criolla y europea\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde debi\u00f3 de suceder alg\u00fan grave trastorno econ\u00f3mico, por\u00adque la tarifa se modific\u00f3 de $2.50 a $4.oo. Pregunten ustedes, por pura curiosidad, cu\u00e1les son hoy los costos hoteleros de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>2<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que yo sepa, de los m\u00e9dicos que en 1934 ofrec\u00edan sus servicios desde las p\u00e1ginas de <em>Mi Revista <\/em>solo sobrevive el doctor Eduardo Arango Palacio. Eran 14 m\u00e9dicos, buen n\u00famero para la localidad de estrechos linderos como era la Armenia de aquella \u00e9poca. Hoy el doctor Arango Palacio se encuentra retirado de su profesi\u00f3n y disfruta del descanso de la vida sosegada entre los atractivos de su finca cafetera, despu\u00e9s de haber deambulado con buena br\u00fajula por los ca\u00adminos del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me comentaba \u00e9l sus experiencias por el lejano Oriente, y yo, que algo he le\u00eddo, aunque no me he dado sus lujos, le recomend\u00e9 el libro <em>En Ansia se muere bajo las estrellas, <\/em>de Jos\u00e9 Mar\u00eda Gironella. Qued\u00f3 encantado de su lectura, y yo, vanidoso de haber viajado por esquivos pa\u00edses imaginarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eduardo recordar\u00e1 la placidez de la comarca donde ejerc\u00eda una medicina m\u00e1s humana que la actual; y es buen testigo de la evoluci\u00f3n que se ha operado hasta llegar a los tiempos actuales de estr\u00e9pito y desenfreno. No s\u00e9 si precisar\u00e1 hoy la Calle de Encima, donde conjuraba las enfermedades. Otras direcciones m\u00e9dicas se anunciaban as\u00ed: Segunda Calle Real, Calle del Chispero, Costado Sur de las Galer\u00edas, Frente a la Compa\u00f1\u00eda El\u00e9ctrica del \u00a0Quind\u00edo, Frente a la casa de don Rogerio G\u00f3mez, Bajos de la Pensi\u00f3n Alemana, Calle Real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy cerca de la n\u00f3mina de los m\u00e9dicos se hac\u00eda propaganda a la famosa O.K., a cinco centavos el sobrecito con dos c\u00e1psulas, con la siguiente incitaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDolor de cabe\u00adza. Entre numerosos medicamentos contra dolores de la cabeza, medicinas de la antig\u00fcedad, y a\u00fan practicadas por gen\u00adtes sencillas, est\u00e1n estas: Pelos de perro colocados entre un pa\u00f1o que ha de aplicarse fuertemente de una sien a la otra, pasando por la frente del pacien\u00adte. Inhalaciones de humo de algodones empapados en alguna resina combustible. En la actualidad, naturalmente, dentro de los grandes adelantos cient\u00edficos, usamos con verdaderos resultados inmediatos drogas como la O.K. y los productos de la casa Bayer\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un \u00e1ngulo de la misma p\u00e1gina se anunciaba el Almac\u00e9n Volga, en los bajos de la casa de don Juan Bautista Jaramillo. El aviso muestra un barco velero navegando por aguas movidas. Ignoro qu\u00e9 significaba esa referencia, y se me ocurre pensar que se alud\u00eda al hecho de que la mercanc\u00eda ten\u00eda que surcar los oc\u00e9anos, como era la usanza en aquellos d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una gama de avisos interesantes, ilustrados con figuras y leyendas sugestivas, una manera de hacer sentir las dolencias o apetecer los art\u00edculos. Frente a la Agencia Central de Leches, de Justo D\u00edaz, se pinta la abultada vaca de ubres exuberantes que provoca exprimir, sobre todo ahora que el nutritivo producto viene falsificado. El machete Collins, que desde luego se vend\u00eda en el Almac\u00e9n Vigig, muestra su resplandeciente filo como para tumbar monta\u00f1as. Y la l\u00e1mpara Coleman, \u00abel sol de la noche\u00bb, lo invita a uno a alumbrarse con m\u00e1s efectividad que con estos tem\u00adblorosos focos el\u00e9ctricos que nos trajo el progreso convulsionado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSi es usted mujer tome p\u00edldoras Hermosina para gozar de completa salud\u00bb, es un consejo insistente que se repite por toda la revista, como f\u00f3rmula m\u00e1gica de eterna juventud.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>3<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un semanario como <em>Mi Revista, <\/em>elaborado con tanta calidad,<em> <\/em>por l\u00f3gica deb\u00eda estar bien dirigido. Esa es la explicaci\u00f3n para que Armenia hubiera contado en el a\u00f1o de 1934 con la que bien podr\u00eda considerarse la mejor revista del pa\u00eds. Su cubrimiento no era puramente local, sino que abarcaba lo que hoy es el Viejo Caldas y toda la zona de occidente, con penetraci\u00f3n hacia Bogot\u00e1 y otros centros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su director, Onel M\u00e1rquez Giraldo, hab\u00eda venido de Antioquia y estaba formado en la escuela de <em>El Espectador.<\/em> Esto de tener la semilla de\u00a0 <em>El Espectador <\/em>es sello de garant\u00eda. Onel M\u00e1rquez era brillante figura intelectual y conocedor profundo de los misterios del periodismo. Lo acompa\u00f1aba como administrador el se\u00f1or Bernardo Molina Ortega, persona clave para desarrollar idea tan temeraria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como patrocinador indispensable estaba Vigig, la empresa incre\u00edble que \u00a0desconcierta por su capacidad para emprender obras. Armenia no ha tenido, y tal vez nunca tendr\u00e1, otro hombre de tan largos alcances. Vigig, adem\u00e1s de industria local, era un hecho nacional. Puede decirse que Vigig era Armenia. Industria cimera, con diversas variantes, en todo estaba presente. Don Vicente Giraldo, su fundador y propietario, se gan\u00f3 con justicia el \u00a0t\u00edtulo de pionero del desarrollo del pueblo in\u00adcipiente que no ten\u00eda trazas de llegar tan lejos. Bast\u00f3 que lo empujaran hombres de aquellas dimensiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de don Vicente se aplica cabalmente el t\u00e9rmino de \u00abarriero&#8217;; o sea, el que arrastra el progreso. Era una especie de hormiga que todo lo mov\u00eda. Produjo la primera despulpadora de caf\u00e9, m\u00e1quina que ten\u00eda la propiedad de despulpar el caf\u00e9 sin des\u00adtrozarlo. Descubrimiento fant\u00e1stico en aquel tiempo. Ella se impon\u00eda en todos los mercados del pa\u00eds y hoy simboliza el empuje de aquella gente visionaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Vicente era el cerebro portentoso que de todo sacaba una idea. Alguna vez conoc\u00ed los residuos de su famosa f\u00e1brica de espermas, mecanismo elemental y genial al mismo tiempo. Se daba el lujo de ser productor nacional de espermas, porque su mercan\u00adc\u00eda invad\u00eda el comercio del pa\u00eds, llevando de paso el nombre de Armenia. Era elemento c\u00edvi\u00adco de primer orden. Y mecenas de la cultura, como se ve por <em>Mi Revista.<\/em> El sostenimiento de ella costaba dinero, pero \u00e9l era el quijote capaz de accio\u00adnar todos los resortes. Por eso su memoria es grande. La mayor\u00eda de los capitales, muy amasados y ego\u00eds\u00adtas, se evaporan al no dejar vestigios constructivos. El rico s\u00f3lo es importante en la medida en que le sirva a la comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las personas antiguas todav\u00eda recuerdan los cuadernos y l\u00e1pices que este industrial m\u00faltiple elaboraba a gran\u00adde escala para los estudiantes de la \u00e9poca. Tambi\u00e9n produc\u00eda textos de estudios, bellamente impresos, y en ellos se form\u00f3 una generaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>4<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mario \u00c1lvarez Maya fue gerente de la Empresa Tipogr\u00e1fica Vigig por espacio de doce a\u00f1os. As\u00ed se van entendiendo las cosas, y ahora queda f\u00e1\u00adcil saber por qu\u00e9 conserva con tanto esmero los n\u00fameros de <em>Mi Revista,<\/em> que yo repaso con verdadero deleite. Fue como si hubiera salvado del naufragio un tesoro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la misma empresa se editar\u00eda, a\u00f1os m\u00e1s tarde, el peri\u00f3dico <em>Sata\u00adn\u00e1s,<\/em> nacido bajo la iniciativa y el quijotismo de Alfredo Rosales. Era un semanario de variedades, con tono humor\u00edsti\u00adco, que llevaba diversi\u00f3n a los arme\u00adnios con finas ocurrencias y agudas cr\u00edticas sobre la vida parroquial. Su director fue acumulando un buen archivo gr\u00e1fico (otra reliquia de la ciu\u00addad) sobre la Armenia de aquella \u00e9po\u00adca, el que conserva celosamente y suele divulgarlo en las p\u00e1ginas del mismo peri\u00f3dico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Satan\u00e1s,<\/em> un diablo inquieto, no ha desaparecido, si bien ha pasado por muchas angustias e interrupciones. Parece que ha habido inestabilidad diab\u00f3lica, pero el peri\u00f3dico, bien que mal, ha logrado sostenerse a flote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Satan\u00e1s<\/em> est\u00e1 hoy bajo la direc\u00adci\u00f3n de Francisco El\u00edas Valencia y tiene, como se ve, la virtud de la resis\u00adtencia, como que recibi\u00f3 las aguas bautismales en 1941. Francisco El\u00edas trata a veces de resbalar, pero luego se endereza. Y es que hacer periodis\u00admo es labor \u00edmproba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo Mario \u00c1lvarez Maya gerente de la Empresa Tipogr\u00e1fica Vigig, lo sorprendi\u00f3 all\u00ed el 9 de abril de 1948. Mientras el pa\u00eds ard\u00eda, \u00e9l apresuraba la edici\u00f3n de <em>Satan\u00e1s<\/em> durante una noche en realidad diab\u00f3lica. El personal hab\u00eda desocupado las ins\u00adtalaciones y s\u00f3lo permanec\u00eda el fiel y experimentado tip\u00f3grafo. En las pri\u00admeras horas del 10 de abril sali\u00f3 el peri\u00f3dico a la calle con elocuentes tes\u00adtimonios gr\u00e1ficos sobre los atropellos cometidos en Armenia. Dice Mario que fue el \u00fanico peri\u00f3dico en Colom\u00adbia que circul\u00f3 aquel d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El recuerdo de Vicente Giraldo, con su c\u00e9lebre emblema de Vigig, est\u00e1 en el coraz\u00f3n de los armenios, sobre todo de los viejos. Pero su im\u00adperio termin\u00f3 con \u00e9l. Alfonso Giral\u00addo, su hijo, o Alfonsito, como por ah\u00ed se le nombra \u2013no s\u00e9 si con afecto o con sentido de disminuci\u00f3n\u2013, play boy internacional, recorredor de mundos y perseguidor de reinas, ser\u00eda el personaje pintoresco de esta historia, y nunca fue el que salv\u00f3 la tradici\u00f3n de su estirpe. M\u00e1s bien, la acab\u00f3. Fue, si todav\u00eda no lo es, el perfecto buscaplaceres, el de la buena vida, el de los salones dorados y la aventura rom\u00e1ntica. Dicen que dilapid\u00f3 el tesoro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hay que unirlo a estas remembranzas de la Armenia antigua, no porque haya hecho nada por su pueblo, sino por haber dejado de hacerlo. Los descendientes de don Vicente Giraldo no continuaron su obra, obra gigantesca que, de haber proseguido con los br\u00edos de aquel hombre singular, habr\u00eda hecho de Armenia la ciudad m\u00e1s industrial de Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed habr\u00e1 que lanzar un miserere por lo que se hizo y luego se abandon\u00f3. Las generaciones suelen ser ingratas con sus antepasados. Yo rescato ahora el nombre de Vicente Giraldo de entre las p\u00e1ginas amarillentas de <em>Mi Revista<\/em> y veo que resurge una \u00e9poca vigorosa, plet\u00f3rica de realizaciones, forjadora del estilo de un pueblo y orientadora de su futuro, si bien el mensaje no tuvo imitadores, aunque se escribi\u00f3 con suficiente aliento para que no se perdiera en el polvo de los a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>5<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mayo de 1934 fue hu\u00e9sped de la ciudad el doctor Jos\u00e9 Mar\u00eda Velasco Ibarra, presidente del Ecuador, quien en declaraciones para <em>Mi Revista<\/em> expres\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cColombia, pa\u00eds magn\u00edfico, cuyas masas humanas tienen la felicidad de reunirse donde quieran, amparadas por gobiernos que han extra\u00eddo de sus mismas entra\u00f1as, es un modelo de democracia que merece imitarse\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y m\u00e1s adelante:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abDiga usted al gobierno distrital de esta bella ciudad, y por conducto de <\/em>Mi Revista<em> al pueblo de Armenia, que he admirado \u00a0profundamente su insuperable energ\u00eda y su valor ante la historia, pues que, de la monta\u00f1a brav\u00eda que dominara este suelo feraz, hace s\u00f3lo cuarenta a\u00f1os, ha hecho emerger una ciudad populosa, en la cual no se sabe qu\u00e9 admirar m\u00e1s: si el amor al trabajo o el amor a la libertad\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 24 del mismo mes de mayo lleg\u00f3 a Armenia, de paso para Pasto, el doctor \u00a0Mariano Ospina P\u00e9rez, gerente de la Federaci\u00f3n Nacional de Cafeteros, acompa\u00f1ado de varios de los delegados al congreso cafetero programado en la capital nari\u00f1ense. <em>Mi Revista<\/em> ofrece una foto en el hall del Hotel Atl\u00e1ntico (cuyas tarifas, como se recordar\u00e1, estaban entre $ 2.50 y \u00a0$ 4.oo diarios), foto en la que aparece el doctor Ospina P\u00e9rez con su comitiva. Ya que se menciona esto de las tarifas de la \u00e9poca, vale la pena anotar que el costo de la carrera dentro del \u00e1rea urbana, en autom\u00f3vil, era de $ 0.50; el puesto a Calarc\u00e1, $ 0.20, y a Circasia, por una carrete\u00adra que se supone bastante mala, $ 0.40.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los caminos nacionales de 1934 eran lentos y dif\u00edciles. Los distin\u00adguidos hu\u00e9spedes pernoctaron en Armenia para proseguir luego su itinerario a Pasto. Y aqu\u00ed tuvieron ocasi\u00f3n de encontrarse con un pueblo pujante que les despert\u00f3 hondo entusiasmo. El doctor Ospina P\u00e9rez visit\u00f3 los alma\u00adcenes de la Federaci\u00f3n que estaban al cuidado de don Jos\u00e9 Manuel Jaramillo, quien con este motivo ofreci\u00f3 una copa de champa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como <em>\u00abpueblo inimitable por sus costumbres y su amor al trabajo\u00bb<\/em> calific\u00f3 a Armenia quien a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda Presidente de Colombia; y ex\u00adpres\u00f3 su deseo de que se fundara aqu\u00ed una granja agr\u00edcola experimen\u00adtal y se llevara a cabo, en la pla\u00adza p\u00fablica, el pr\u00f3ximo congreso cafe\u00adtero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este movimiento de personajes ha\u00adce notar el inter\u00e9s que despertaba la naciente ciudad como zona de impulso. Todos admiraban el vigor y la inteligencia de la raza, la fecundidad de la tierra, los bellos paisajes y la hospitalidad de los moradores. Ve\u00edan, por otra parte, su privilegiada situa\u00adci\u00f3n geogr\u00e1fica, de f\u00e1cil acceso hacia cualquier sitio del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era lugar obligado para pernoc\u00adtar, y se codeaba el viajero con gente cordial y simp\u00e1tica. En 1969, cuando la ciu\u00addad concedi\u00f3 al doctor Carlos Lleras Restrepo, en ese momento presidente de Colombia, el Cor\u00add\u00f3n de los Fundadores, record\u00f3 \u00e9l con cari\u00f1o la noche en que hab\u00eda llegado aqu\u00ed conduciendo el cad\u00e1\u00adver de su padre, muerto en el exterior y tra\u00eddo por barco hasta el puerto de Buenaventura. Con palabras emo\u00adcionadas, que tuve la suerte escuchar (hac\u00eda poco me hab\u00eda radicado en Armenia), se refiri\u00f3 el presidente Lleras al calor humano que hab\u00eda hallado aquella vez y que le dej\u00f3, hacia la ciudad y su gente, imborrable recuerdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos hitos de historia, recogidos aqu\u00ed y all\u00e1, entrelazan la semblan\u00adza de la ciudad que fue levant\u00e1n\u00addose altiva, laboriosa y convencida de su capacidad para construirse su futuro din\u00e1mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>6 <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El director de <em>Mi Revista,<\/em> hombre bien re\u00adlacionado en el pa\u00eds, recibi\u00f3 el plebiscito de per\u00adsonas notables que le anunciaban el prop\u00f3sito de colaborar en sus p\u00e1ginas. En ellas desfilan nombres de primer orden en las letras, e inclu\u00adso pol\u00edticos como Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n, que se entusiasmaron con la propuesta formulada por la revista. M\u00e1s tarde ir\u00edan apareciendo nuevos colaboradores que enaltec\u00edan con su plu\u00adma el \u00f3rgano period\u00edstico cada vez m\u00e1s fe\u00adcundo. Oigamos algunas palabras:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Augusto Ram\u00edrez Moreno: \u00abSi yo quisiera fun\u00addar un gran diario, lo fundar\u00eda en Armenia des\u00adde donde puede distribuirse aceleradamente hacia todos los puntos cardinales, porque la ciudad pa\u00adrece vaciada sobre la rosa de los vientos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bernardo Arias Trujillo (autor de la novela <em>Risaralda, <\/em>quien morir\u00eda cuatro a\u00f1os despu\u00e9s): \u00abTengo la certidumbre de que ser\u00e1 algo que enorgullecer\u00e1 a Caldas, no solamente por las altas calidades y excelen\u00adcias de su rector mental, sino porque es Armenia una estrella de caminos hacia los cuatro puntos cardinales de la Rep\u00fablica y su distribuci\u00f3n m\u00e1s f\u00e1cil y profusa que en cualquier otra ciudad colombiana\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adel L\u00f3pez G\u00f3mez: \u00abHe recibido tu invitaci\u00f3n a colaborar en <em>Mi Revista<\/em>. Tu carta me trae una necesaria inyecci\u00f3n de optimismo respecto al por\u00advenir intelectual de esa tierra donde nac\u00ed y donde por largos a\u00f1os he esperado que florezcan las incancelables cosas del esp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n: \u00abCon much\u00edsimo gusto colaborar\u00e9 con <em>Mi Revista,<\/em> bajo su acertada di\u00adrecci\u00f3n, en cuanto tenga un momento para ha\u00adcerlo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luis L\u00f3pez de Mesa: \u00abUsted sabe ya con cu\u00e1nto alborozo contemplo empresas de primera l\u00ednea como la que me anuncia. Por ella har\u00e9 cuanto est\u00e9 a mis alcances\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otto de Greiff: \u00abAdem\u00e1s tuve la buena suerte de poder apreciar de cerca lo que va a ser <em>Mi Revista<\/em>. Los lectores de otras partes van a admirarse grandemente cuando vean c\u00f3mo Arme\u00adnia dispone de un equipo tipogr\u00e1fico que no tiene que envidiar al de ninguna empresa editorial del pa\u00eds\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Reyes (natural de Tunja): \u00abEl a\u00f1o pasado me di el gusto de viajar hasta Buenaventura. Su tierra es hermosa, querido se\u00f1or, y por ella y para ella me alienta su obra a la que contribuir\u00e9 seguro de que en sus manos ir\u00e1 adelante por muchos a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Manuel Jos\u00e9 Forero (actual presidente de la Academia Colombiana de la Lengua): \u00abTengo sumo inter\u00e9s en conocer la revista. Colaborar\u00e9 con gusto al la\u00addo tuyo; ciertamente procurar\u00e9 darte algo que considere pueda ser le\u00eddo con agrado all\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joaqu\u00edn Estrada Monsalve: \u00abSe yerra al afirmar que el Quind\u00edo no es sino una v\u00edscera econ\u00f3mica de la patria, de prop\u00f3sitos meramente agropecuarios. Conj\u00faganse aqu\u00ed fuerzas espiritua\u00adles de muy claros abolengos, que presentan estas tierras no ya como un burgo financiero sino bajo una vigorosa mezcla de las energ\u00edas materiales y los valores \u00e9ticos y mentales, aliados en la prosecuci\u00f3n del progreso\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rafael Arango Villegas (el c\u00e9lebre autor humor\u00edstico de <em>Asistencia y camas<\/em>). Tengo much\u00edsimo gusto en acceder a su solicitud, colaborando en <em>Mi Revista, <\/em>\u00a0aunque no sea con mucha asiduidad, pues debo manifestarle que la escasa chispa que en otros tiempos tuve, me la apag\u00f3 la pobreza, hasta el punto de que ya sudo a mares para echarme cualquier gracejo vulgar\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Baudilio Montoya (el rapsoda del Quind\u00edo): \u00abPara atender a la exquisita demanda que me hicieras, te env\u00edo un haz de sonetos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo ser\u00e1n suficientes estos testimonios para deducir, medio siglo despu\u00e9s, la trascendencia de aquel esfuerzo editorial que aparte de imprimir magn\u00edfico material llevaba el nombre de Armenia \u00absobre la rosa de los vientos\u00bb?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>7<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es sino repasar las p\u00e1ginas de <em>Mi Revista<\/em> para descubrir el estilo de la ciudad en 1934. El caf\u00e9 se entre\u00adlazaba con la literatura, y sobre esto habr\u00eda que anotar que exist\u00eda mayor preocupaci\u00f3n por las inquietudes del esp\u00edritu, sin descuidar la econom\u00eda regional. Alguien me comentaba cierta vez que la cultura del caturra hab\u00eda terminado con la otra cultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He le\u00eddo con mucho cuidado un editorial donde se urg\u00eda por la construcci\u00f3n de la l\u00ednea f\u00e9rrea a Ibagu\u00e9. Estaba desde aquella \u00e9poca propuesta la soluci\u00f3n por Salento, perforando monta\u00f1a. Los tiempos han corrido y el problema sigue igual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El colegio de las Hermanas Bethlemitas era re\u00adferencia elegante de la Armenia antigua. La sociedad se graduaba en \u00e9l y estaba ufana de conseguir ese r\u00f3tulo. Este establecimiento data de buen tiempo atr\u00e1s, o sea que las Bethlemitas tienen hondas ra\u00edces en el medio. Y contin\u00faan manteniendo la categor\u00eda de magn\u00edficas edu\u00adcadoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las p\u00e1ginas del semanario llegaban colaboraciones de toda la naci\u00f3n y sobre todo de c\u00e9lebres escritores. Se citan, al vuelo, los nombres de Ciro Mend\u00eda, Lino Gil Jaramillo, Adel L\u00f3pez G\u00f3mez, J. Restrepo Jaramillo, Baudilio Montoya, Jaime Buitrago Cardona, Humberto Jaramillo \u00c1ngel, Agripina Restrepo de Norris (directora en Calarc\u00e1 de la revista <em>Numen,<\/em> excelente publicaci\u00f3n), Tom\u00e1s Calder\u00f3n, Bernardo Arias Trujillo, Jos\u00e9 Reyes, Joaqu\u00edn Estrada Monsalve. Y hasta el empresario quindiano Leonel Herrera Casta\u00f1o, que era adolescente, pecaba en poes\u00eda. \u00bfVolver\u00eda a hacerlo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N\u00f3tese que los escritores de la regi\u00f3n, comprendida en ella el Viejo Caldas y Antioquia, animaban con su presencia la circulaci\u00f3n de la revista. Es decir, le pon\u00edan ritmo a la vida. Me he detenido en los cuentos <em>Sangre en el camino, <\/em>de Adel L\u00f3pez G\u00f3mez, entonces en la plena juventud de sus 34 a\u00f1os, y <em>La fecunda venganza<\/em><strong>,<\/strong> de Humberto Jaramillo \u00c1ngel, cuya edad es mejor no tocarla, ya que \u00e9l se ha proclamado joven en cualquier \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en todo material escondido se descubren sorpresas, me tropec\u00e9, en el caso de Humberto Jaramillo \u00c1ngel, con cuatro gruesos adverbios terminados en \u00abmente\u201d, algo que lo horroriza. Cuando \u00e9l comenta un libro suele decir cosas de este jaez: \u00abMagn\u00edfica la trama, y qu\u00e9 bella la expresi\u00f3n, pero le cont\u00e9 catorce feos adverbios terminados en \u2018mente\u00bb&#8230; Nunca he comprendido su ojeriza contra esta noble figura gramatical, que bien empleada, a lo Lleras Camargo, le da fuerza y colorido a la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Humberto me dec\u00eda el otro d\u00eda que \u00e9l ya se fue as\u00ed, o sea, peleado con el adverbio y con quien ose utilizarlo. Pero en 1934, por infidencias de esta revista oculta, Humberto no era ajeno al advervio terminado en\u00a0<em>mente<\/em>. Los escritores, desde luego, evolucionan y se arrepienten de sus pecadillos. \u00a1Comprendido <em>perfectamente!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>8<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era alcalde de Armenia Braulio Botero Londo\u00f1o. Estamos en 1934, en las p\u00e1ginas de <em>Mi Revista.<\/em> En alg\u00fan titular se critica la lentitud municipal para pavimentar las calles. Ahora, 46 a\u00f1os despu\u00e9s, se censura el descuido para tapar los huecos del asfalto\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hab\u00eda llegado todav\u00eda el infier\u00adno del pavimento. Escribo a prop\u00f3sito lo de \u00abin\u00adfierno\u00bb, ya que el pavimento tambi\u00e9n significa re\u00adtroceso. Las calles en 1934 eran polvorientas, pero ten\u00edan reposo. Hoy pueden relucir, pero son arrebatadas. Antes hab\u00eda tiempo para la delectaci\u00f3n. Hoy la mente y el coraz\u00f3n viven perplejos. \u00bfSer\u00eda mejor la Armenia antigua? Que lo digan los viejos. Y no olviden que cada \u00e9poca trae sus propias circunstancias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Braulio Botero Londo\u00f1o se le ocurri\u00f3 un d\u00eda fundar su c\u00e9lebre Cementerio Libre de Circasia. Fue la protesta que se present\u00f3 en raz\u00f3n de alg\u00fan obst\u00e1culo, o muchos obst\u00e1culos, puestos por la pa\u00adrroquia del pueblo para enterrar los muertos. Se supone que cayeron muchos anatemas sobre los habitantes de Circasia, actitud imperante en aquellos tiempos de seve\u00adras costumbres religiosas. Pero ah\u00ed sigue el Ce\u00admenterio Libre, admirado en todo el pa\u00eds como obra maravillosa que se cre\u00f3 sin ning\u00fan sentimiento de irrespeto, sino con sentido de albergue, de protesta y libertad. Tambi\u00e9n se dir\u00e1 dentro de algunos a\u00f1os que en 1980 Armenia cre\u00f3 el horno crematorio, costumbre que se abrir\u00e1 paso, pero que ahora suena extra\u00f1a y atrevida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed cambian los tiempos y as\u00ed cambian las ciudades. As\u00ed pasamos de la calle so\u00f1olienta a la avenida fren\u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se sabe, en fin de cuentas, si es mejor el pueblo lento o la ciudad briosa. Leyendo las noticias de aquella \u00e9poca y contemplando las fotos que protegi\u00f3 la revista, frente a ciertos signos de nuestros d\u00edas, hay motivo para la reflexi\u00f3n. No creo, por ejemplo, que la expresi\u00f3n angelical que muestra en una foto Alberto Guti\u00e9rrez Jaramillo cuando comenzaba a gatear, corresponda con su actual actitud desembarazada ante la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No todo var\u00eda en sentido adverso. Los tiempos evolucionan. Habr\u00e1 que repetir que cada d\u00eda trae su af\u00e1n. Y tambi\u00e9n su alegr\u00eda. Nunca ha permanecido la humanidad est\u00e1tica. Se mueve entre los cambios de las\u00a0 costumbres y la metamorfosis de los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00f1os m\u00e1s tarde, dentro de este acelerado proceso que todo lo transforma, qui\u00e9n sabe c\u00f3mo nos ver\u00e1n otras generaciones. Por lo pronto, continuemos echando una mirada atr\u00e1s y dici\u00e9ndonos que todo tiempo pasado fue mejor. Es el mensaje que parece transmitir <em>Mi Revista. <\/em>Ser\u00e1 una manera de consolarnos. Para los hijos, quiz\u00e1 la \u00e9poca que trato de rese\u00f1ar no pasa de ser anticuada, o sea, una edad bobalicona. \u00a1All\u00e1 ellos y aqu\u00ed nosotros!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>9<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Roberto Henao Buritic\u00e1, nacido en Armenia, aparece en una fotograf\u00eda frente a la estatua de Bol\u00edvar, de la que es autor. Tan acostumbrados estamos a los s\u00edmbolos patrios y a la presencia de los pr\u00f3ceres en parques, avenidas y sitios especiales, que pocas veces nos detenemos a indagar por la historia de esas obras. En el caso de Roberto Henao Buritic\u00e1 es oportuno recordar que se trata\u00ad del famoso escultor que como hijo de Armenia elabor\u00f3 el monumento a Bol\u00edvar que honra la plaza principal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leo en <em>Mi Revista<\/em> el inquietante art\u00edculo titulado <em>La esquizofrenia de Baudilio,\u00a0<\/em> donde su autor ofrece facetas de la personalidad del vate quindiano, que merecen an\u00e1lisis. La nota se\u00f1ala signos de desorden mental en aquel trovero emblem\u00e1tico de la geograf\u00eda quindiana y asegura que esa caracter\u00edstica le manten\u00eda encendida la chispa con que fabricaba sus poemas. Cojo al vuelo la intenci\u00f3n de dicho art\u00edculo pa\u00adra agregar que en el genio existe siempre alg\u00fan signo de anormalidad, si por tal se entiende la manera de pensar o proceder por fuera de lo com\u00fan. Baudilio Montoya dej\u00f3 geniales brochazos po\u00e9ticos en el mapa de la regi\u00f3n. No puede desconocerse su talento, y aqu\u00ed hay que coincidir en que era, en efecto, un cere\u00adbro \u00abanormal\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay otro destacado personaje literario en la galer\u00eda de colaboradores de <em>Mi Revista: <\/em>Santiago V\u00e9lez Escobar, conocido como el Caratejo V\u00e9lez, uno de esos individuos que hacen \u00e9poca por sobresalir con actuaciones originales. Venido de Antioquia, deambulaba por el territorio del Viejo Caldas exhibiendo su bohemia consuetudinaria. Poeta repentista, disparaba sus dardos amorosos a la mujer amada en cualquier taberna o tertulia callejera, al igual que lo hac\u00eda Baudilio. Trovero tierno y sentimental, el Caratejo pose\u00eda vers\u00e1til imaginaci\u00f3n muy dada a la conquista amorosa. Sus versos son ingeniosos y en ellos se respira, unas veces la tristeza de la vida, otras la nostalgia de la mujer, otras el humor mezclado de amargura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entabl\u00f3 una demanda en verso contra la mujer que no quer\u00eda corresponder sus asedios rom\u00e1nticos. Los vates de la \u00e9poca, amigos suyos y aun los desconocidos, aportaron nuevas piezas judiciales, en armoniosa versificaci\u00f3n, dentro del pleito amoroso. <em>La demanda<\/em> es uno de los libros curiosos de la poes\u00eda colombiana. Me viene a la mente su recuerdo al encontrarme con la estampa del Caratejo en esta foto de 1934, en compa\u00f1\u00eda de la poetisa Luz Stella, que no s\u00e9 de qui\u00e9n se trata.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>10<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los personajes de la \u00e9poca, sobre todo los escritores y los poetas, han sido favorecidos en este recuento por ser ellos los que mejor traducen el significado de aquella generaci\u00f3n. Tambi\u00e9n se han analizado algunos ras\u00adgos, tomados casi al azar, que pintan el estilo de la ciu\u00addad en los tiempos de la aldea remota.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las inscripciones con que los antiguos expresa\u00adban sus costumbres deben ser objeto de cuidadoso an\u00e1lisis para poder tomarle el pulso a la historia. Bien hace Mario \u00c1lvarez Maya en conservar con celo la colecci\u00f3n de aquella revista y protegerla, como el te\u00adsoro que es, de la codicia de sus amigos. Mejor lo ha\u00adr\u00e1 si la dona, como ofrenda a su ciudad, a alguna bi\u00adblioteca local que garantice su supervivencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para matizar y concluir el recorrido por la aldea, si es que alg\u00fan d\u00eda no me da por escarbar de nue\u00advo en estas fuentes inagotables de los archivos viejos, voy a citar varios titulares pin\u00adtorescos de la revista, a los que\u00a0 agrego algunas apostillas de mi propia invenci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<em>Mata a su hija para cobrar una p\u00f3liza de $ 400\u201d.<\/em> (Los tiempos no cambian. Cambia el valor monetario).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abSiguiendo la costumbre india, se quema el cad\u00e1ver y se arrojan las cenizas al mar\u00bb.<\/em> (El mar nos queda le\u00adjos, pero las autoridades est\u00e1n adelantando el horno crematorio).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abSe llegar\u00e1 a diagnosticar cient\u00edficamente el naci\u00admiento de un macho o de una hembra\u00bb.<\/em> (La humanidad viene preocupada por este asunto sin im\u00adportancia. M\u00e1s debiera afanarse por la paternidad irresponsable y la explosi\u00f3n demogr\u00e1fica).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abSeis sacerdotes de tres religiones en conferencia para purificar el teatro\u00bb.<\/em> (Ni con las fuerzas combi\u00adnadas del cat\u00f3lico, el protestante y el rabino se expul\u00adsar\u00eda hoy al diablo de ciertos teatros del mundo. Ni del alma).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abPlaza de Riosucio. V\u00edctima el pueblo de una trage\u00addia. Muertos por la pol\u00edtica\u00bb.<\/em> (El pueblo natal de Otto Morales Ben\u00edtez, que goza con la carcajada del diablo, fue v\u00edctima de la violencia en 1934. Ese era el pa\u00eds de entonces, y el mismo de hoy y de ma\u00f1ana si nos dejamos dominar por los odios).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abUna joven cose, borda, plancha y lo realiza todo con los pies\u00bb.<\/em> (Raro fen\u00f3meno. Por eso se habla de mu\u00adjeres que \u00abmeten la pata\u00bb).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como \u00faltimo brochazo, he aqu\u00ed la pintura del usure\u00adro con que Pedro Nel Loaiza castig\u00f3 el dinero ca\u00adro:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00bbEl usurero se compone de una mezcla infame de la\u00addr\u00f3n, vampiro y enterrador; ladr\u00f3n, porque roba a los indefensos; vampiro, porque chupa la sangre de los desheredados; enterrador, porque come de los ahoga\u00addos. El c\u00f3digo no castiga a estos estranguladores sociales\u00bb.<\/em> (Lo peor es saber que en nuestros d\u00edas las instituciones se volvieron usureras. Ni ayer ni hoy los c\u00f3digos han servido de nada contra los pajarracos que seguramente exprimieron al bueno de don Pedro Nel, que en paz descanse).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfHabr\u00e1 cambiado la humanidad en estos 46 a\u00f1os? Parece que no, seg\u00fan se desprende de estos titulares: s\u00f3lo viene en otra envoltura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Falta expresar las gracias a quienes con paciencia siguieron el curso de estas deshilvanadas notas. Fue un paseo en puntillas por la dormida aldea que nos rob\u00f3 la civilizaci\u00f3n. No se traz\u00f3 ning\u00fan plan especial y tampoco se forz\u00f3 mucho el cerebro, para que las im\u00e1genes de la \u00e9poca brotaran al natural, con la intenci\u00f3n de echarle una mirada franca al pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos falta a veces retroceder los pasos. El pasado debe ser motivo de meditaci\u00f3n, y por qu\u00e9 no, de encanto. Nos ayuda a seguir adelante. Estoy muy reconocido con las personas que me han expresado sus simpat\u00edas por esta sencilla serie de sucesos locales recuperados en buena hora. Y sobre todo con quien puso en mis manos la revista admirable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>-La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 27, 31 de agosto, 2, 4, 7, 9, 16, 19, 23 y 24 de septiembre de 1980.<br \/>\n-Revista de la <strong>Academia de Historia del Quind\u00edo, <\/strong>mayo de 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentario:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ha venido cont\u00e1ndolo, en \u00e1giles y sutiles cr\u00f3nicas, Gustavo P\u00e1ez Escobar, antes de los a\u00f1os 30 se fund\u00f3 en Armenia una fuerte y moderna empresa editorial: la Vigig. Era, su propieta\u00adrio, Vicente Giraldo, \u00abel hombre que re\u00eda como un ni\u00f1o y que luchaba como un le\u00f3n\u00bb, se\u00adg\u00fan lo dijo un escritor de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 hombre, qu\u00e9 ti\u00adt\u00e1n y qu\u00e9 genio creador de empre\u00adsas fue Vicente Giraldo! No pare\u00adc\u00eda, de pronto, un solo hombre: parec\u00eda un ej\u00e9rcito (&#8230;) \u00a0Pero no se trata, en esta glo\u00adsa, del concreto caso de Vicente Giraldo sino de su editorial. \u00a1Qu\u00e9 empresa aquella! De no haber\u00adse vendido, en esa \u00e9poca, hoy por hoy ser\u00eda, seguro, una de las me\u00adjores, en su g\u00e9nero, de Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta editorial se levantaron, en linotipo, los primeros libros quindianos. Y en esos talleres fueron impresos, cosidos y entregados a sus autores. Sabiendo lo que era el arte editorial de entonces, resultaron, las varias obras que all\u00ed se publicaron, de magn\u00edfica calidad. Magn\u00edfica nitidez. Y <em>Mi Revista, <\/em>una excelente revista litera\u00adria (\u2026) <strong>Humberto Jaramillo \u00c1ngel<\/strong><strong>, <\/strong><em>La Patria<\/em>, Manizales, 30-IX-1980.\u00a0 <strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi Revista \u00a0Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar (10 cr\u00f3nicas) 1 Mario \u00c1lvarez Maya, archivador de recuerdos y cosas viejas de Armenia, ha puesto en mis manos una joya inestimable que alg\u00fan d\u00eda ingresar\u00e1 al \u00a0patrimonio hist\u00f3rico de la ciudad, por donaci\u00f3n que har\u00e1 a una biblioteca o universidad. 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