{"id":4174,"date":"2011-10-10T11:56:11","date_gmt":"2011-10-10T16:56:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4174"},"modified":"2014-03-07T07:01:49","modified_gmt":"2014-03-07T12:01:49","slug":"hayde-la-escritora","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/10\/hayde-la-escritora\/","title":{"rendered":"Hayd\u00e9 la escritora"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando muere la esposa de un escritor, la noticia se siente m\u00e1s. Y cuando ese escritor ha estado vinculado al afecto, y adem\u00e1s a la ciudad y al pa\u00eds, es como si algo se rompiera en la intimidad. Digo esto a prop\u00f3sito de Hayd\u00e9 Londo\u00f1o de Jaramillo, esposa de Euclides Jaramillo Arango y dama prestante de la sociedad de Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repasando en estos d\u00edas las p\u00e1ginas de <em>Mi Revista <\/em>me encontr\u00e9 con una hermosa portada donde aparece la dama que acabamos de enterrar. El n\u00famero corresponde al 20 de octubre de 1934 y all\u00ed se destaca la figura juvenil y espl\u00e9ndida de quien m\u00e1s tarde unir\u00eda su vida a la de Euclides Jaramillo Arango.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s ten\u00eda vocaci\u00f3n de escritora. Escribi\u00f3 con frecuencia en los peri\u00f3dicos locales. De pronto se silenci\u00f3, y era que hab\u00eda ca\u00eddo enferma. Ya nunca superar\u00eda su mal. Su estilo era claro y desenvuelto. Le gustaba comentar los sucesos de actualidad y lo hac\u00eda con gracia y a veces con sutil iron\u00eda. Prefer\u00eda mantenerse oculta, quiz\u00e1 por el temor muy explicable de estar casada con un escritor brillante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible que en otras condiciones hubiera llegado a ser una escritora notable. Esto lo digo con perfecta noci\u00f3n de mis palabras, conocedor como soy de su absoluta libertad para expresar su propio estilo. No podr\u00eda decirse que ten\u00eda ninguna dependencia con la literatura de su esposo, y s\u00ed, en cambio, que cultivaba con discreci\u00f3n una vena que no logr\u00f3 desarrollar a su pleno gusto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los peri\u00f3dicos de la ciudad figur\u00f3 durante buen tiempo un espacio que se titulaba <em>La columna de Hayd\u00e9. <\/em>\u00a0Ella tomaba su actividad como un hobby al que le restaba toda trascendencia. No hay duda de que gozaba escribiendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace poco fui a visitarla en su lecho de enferma. Estaba postrada, pero l\u00facida. Sab\u00eda yo de su lucha contra una tenaz enfermedad y la anim\u00e9 a que volviera a enviar sus notas a los peri\u00f3dicos, como una terapia para disipar sus dolencias. Me prometi\u00f3 hacerlo, pero bien me imaginaba que eso ya no era posible en su esp\u00edritu perturbado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No todos coincidir\u00e1n conmigo en que ten\u00eda calidad de escritora. Tal vez una excepci\u00f3n ser\u00eda Euclides. Ese, de todas maneras, es mi concepto. Me parece entender que Hayd\u00e9, en sus largos d\u00edas de uni\u00f3n con el escritor famoso, hall\u00f3 ambiente en la literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No siempre las facetas humanas est\u00e1n a la vista de los dem\u00e1s. A veces nos morimos como verdaderos desconocidos. Dir\u00e9 que me gustaba la manera como ella escrib\u00eda, puede que sin demasiada hondura pero s\u00ed con expresividad y ameno estilo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la sociedad de Armenia le rinde homenaje a la dama que un d\u00eda brill\u00f3 por su belleza, yo me acuerdo adem\u00e1s de la escritora; y si no lo fue en la plena afirmaci\u00f3n del vocablo, ha debido serlo. Esto de asociarla como colega a su esposo escritor, resulta una manera de expresarle a \u00e9l, lo mismo que a sus hijos, nuestra sentida solidaridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 21-IX-1980.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Cuando muere la esposa de un escritor, la noticia se siente m\u00e1s. Y cuando ese escritor ha estado vinculado al afecto, y adem\u00e1s a la ciudad y al pa\u00eds, es como si algo se rompiera en la intimidad. 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