{"id":4265,"date":"2011-10-11T08:40:14","date_gmt":"2011-10-11T13:40:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4265"},"modified":"2014-03-07T07:11:26","modified_gmt":"2014-03-07T12:11:26","slug":"alfredo-rosales-un-luchador","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/11\/alfredo-rosales-un-luchador\/","title":{"rendered":"Alfredo Rosales, un luchador"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hizo de la lucha su sistema de vida. Nunca transigi\u00f3 con la peque\u00f1ez y se rebel\u00f3 contra las conductas proclives. Se le vio batallando con decisi\u00f3n dentro de su periodismo moralizador, y no fue la suya\u00a0 posici\u00f3n c\u00f3moda, por lo mismo que criticar los vicios sociales es cruzada para valientes. La conciencia, \u00a0empero, de quien se sabe abanderado de causas justas recompensa lo que de ingrato se recibe por el duro papel de censor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conserv\u00f3 una actitud erguida ante los comportamientos equ\u00edvocos. Combat\u00eda los males de frente, con rigor y con nobleza. El cr\u00edtico social vivir\u00e1 siempre solitario en medio del tumulto. Quienes lo admiran, lo hacen en silencio y suelen no exponer nada de su pellejo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo borra la memoria de muchas cosas. En el caso de Alfredo Rosales habr\u00e1 que recordar que fue \u00e9l quien empuj\u00f3 en Armenia el periodismo audaz, al margen de las ventajas personales y con la bandera en alto por la moral, que no puede entregarse por f\u00e1ciles prebendas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1940 fund\u00f3 a <em>Satan\u00e1s<\/em>, peri\u00f3dico combativo que se met\u00eda con habilidad, con gracia y con ojo escrutador en cuanto enredo municipal debiera vigilarse. Fue el primer presidente del C\u00edrculo de Periodistas y le dio honor al gremio, que apenas comenzaba a existir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era un peri\u00f3dico inquieto, algo quisquilloso, de cuernos afilados, independiente y temible. No era ni suntuoso ni rentable. Se movi\u00f3 dentro de soberana pobreza, esa que dignifica y ayuda a vivir. Algunos lo despreciaban, crey\u00e9ndolo insignificante, pero le tem\u00edan al tridente demoledor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue, sin duda, un ap\u00f3stol del periodismo. Recibi\u00f3 ofensas y sinsabores. Pero permanec\u00eda recto en su tribuna de bien. Como luchador que no se entrega en \u00a0ninguna batalla, prosegu\u00eda con \u00e1nimo renovado despu\u00e9s de los descalabros. El traspi\u00e9 econ\u00f3mico o la desilusi\u00f3n espiritual lo ayudaban a mirar m\u00e1s lejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed se mantuvo, sin examinar demasiado su propio peculio. El periodismo lo dejaba cada d\u00eda m\u00e1s pobre, pero \u00e9l se sent\u00eda satisfecho de estar contribuyendo al progreso de la comarca que hab\u00eda adoptado como su segunda patria chica. Hab\u00eda llegado de Toro (Valle), y bien pronto encontr\u00f3 aqu\u00ed amigos y ambiente para quedarse casi de por vida. Cuando el peri\u00f3dico no pod\u00eda m\u00e1s con sus cifras estrechas, cerraba la casa y se iba a Bogot\u00e1, donde alguna ocupaci\u00f3n de mejor rendimiento le permit\u00eda enjugar las p\u00e9rdidas, para regresar, al ca\u00adbo del tiempo, con su <em>Satan\u00e1s<\/em> a cuestas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta guerra contra la indolencia de los n\u00fame\u00adros sal\u00eda siempre victorioso. Si su peque\u00f1a empresa, una empresa casi ambulante, recompon\u00eda sus finanzas, Alfredo Rosales fortificaba el esp\u00edritu. No le importaba recorrer distancias ni desafiar incomodidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el material viajaba a Bogot\u00e1, Cali, Manizales, a donde fuera, y sol\u00eda pelear con las imprentas por lo incumplidas y poco accesibles. Esa era su lucha \u00edntima, su raz\u00f3n de ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Armenia no sabe hoy cabalmente que ha perdi\u00addo a un gran hombre. Su tr\u00e1nsito terrenal fue discre\u00adto y alejado de toda ostentaci\u00f3n. Trabaj\u00f3 con senti\u00addo de entrega por el civismo que suele maltratar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deja un formidable archivo gr\u00e1fico que ojal\u00e1 se aproveche como riqueza de la ciudad. Y form\u00f3 una familia de principios. Cuando se declar\u00f3 definiti\u00advamente cansado, porque la labor resultaba ya agotadora, traspas\u00f3 su peri\u00f3dico y se march\u00f3 en si\u00adlencio a Bogot\u00e1, donde lo sorprendi\u00f3 la muerte siendo jefe de publicaciones de la Superintenden\u00adcia Nacional de Cooperativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este frente edit\u00f3 el libro titulado <em>Conozcamos el sistema cooperativo<\/em>, de reciente apari\u00adci\u00f3n, y se le vio jubiloso por haber logrado cum\u00adplir su viejo anhelo. Era experto en cooperati\u00advismo, rama de la que se alejaba de tiempo en tiempo para no dejar enfriar a su diablo inquisi\u00addor. As\u00ed se identific\u00f3 con la vida y con la sociedad este bravo luchador que entrega lecciones de dignidad y constancia que servir\u00edan para que otros aprendan a ser \u00fatiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 21-X-1980.<br \/>\n<strong><em>Satan\u00e1s<\/em> <\/strong>(editorial), Armenia, 1-XI-1980.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Hizo de la lucha su sistema de vida. Nunca transigi\u00f3 con la peque\u00f1ez y se rebel\u00f3 contra las conductas proclives. Se le vio batallando con decisi\u00f3n dentro de su periodismo moralizador, y no fue la suya\u00a0 posici\u00f3n c\u00f3moda, por lo mismo que criticar los vicios sociales es cruzada para valientes. 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