{"id":4362,"date":"2011-10-11T11:42:03","date_gmt":"2011-10-11T16:42:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4362"},"modified":"2014-05-03T07:34:28","modified_gmt":"2014-05-03T12:34:28","slug":"el-suplicio-del-ruido","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/11\/el-suplicio-del-ruido\/","title":{"rendered":"El suplicio del ruido"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las caracter\u00edsticas de la vida moderna est\u00e1 en la forma desajustada y estrepitosa con que se act\u00faa. Caminamos de af\u00e1n y haciendo alboroto. A nuestro lado la atm\u00f3sfera repercute con pisadas grandes. El hombre perdi\u00f3 la moderaci\u00f3n y prefiere el alarido. No habla con suave tono y expresi\u00f3n calmada, porque la impaciencia se le ha metido en el cuerpo como un diablo arrasador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad es el mejor s\u00edmbolo del desasosiego. Andamos como sobre un ruido intermitente. Las f\u00e1bri\u00adcas, los veh\u00edculos, los altoparlantes, los pregoneros de mercanc\u00edas, la invasi\u00f3n de motos est\u00e1n acabando con el sistema nervioso. Al siquiatra no se va tanto por males de la conciencia como por desgastes de la sensibilidad. No quiere admitirse que el o\u00eddo es una de las ventanas del alma, y por eso, cuando \u00e9ste falla, las inti\u00admidades del ser se conturban. Cuando el medio ambiente es desaforado, el alma se alborota y pierde su papel regulador de las emociones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vivimos en un mundo de sordos. As\u00ed parece. Todos hablan duro, a voz en cuello. El ruido est\u00e1 destruyen\u00addo no s\u00f3lo las concavidades del centro auditivo, sino la paz de las ciudades. Antes hab\u00eda poblaciones tranqui\u00adlas. Ahora la bulla es el signo com\u00fan. Este monstruo de nuestros d\u00edas todo lo desajusta y arruina. Al hombre se le olvid\u00f3 que el mejor lenguaje se expresa a media voz. La tecnolog\u00eda va de prisa, con arrebato, sin tiempo para el reposo. Somos \u00a0v\u00edctimas de la velocidad. La ciencia nos desarticul\u00f3 el alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entramos a la \u00e9poca del frenes\u00ed, del grito, de la salsa. El planeta se reduce a contorsiones y estridencias. Es un mundo de locos. Nos amenaza la explo\u00adsi\u00f3n absoluta, el caos. De todos los sitios sur\u00adgen sonidos desapacibles, sofocos, angustias, bullicios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mundo, antes que siquiatras, le faltan amortiguadores. El siquiatra es causa de la insensatez. El hombre no quiere recogerse en s\u00ed mismo, aislarse del mundanal ruido de que habla el poeta. La neurosis es uno de los productos m\u00e1s dr\u00e1sticos del ruido. Y pretendemos buscar otras expli\u00adcaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los desajustes matrimoniales nacen de la fal\u00adta de tranquilidad hogare\u00f1a. Los matrimonios carecen de armon\u00eda en muchos aspectos, pero sobre todo en los sonidos. Marido y mujer se hablan a pleno pulm\u00f3n. El pobre esposo, fatigado de la correr\u00eda diaria entre sirenas y motocicletas, entre alharacas y chirim\u00edas, llega al hogar y no encuentra un sitio apropiado para sosegar la mente. Como est\u00e1 con el \u00e1nimo destemplado, las emprender\u00e1 a voces con su media naranja, que tam\u00adbi\u00e9n vive sometida a las tensiones del tel\u00e9fono, de la olla pitadora, de la puerta sin engrasar, del locutor rechi\u00adnante o de la dom\u00e9stica que cuenta sus secretos a gritos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si las ciudades combatieran el ruido callejero y los ho\u00adgares cuidaran el reposo en sus cuatro paredes, habr\u00eda menos conflictos y menos neur\u00f3ticos. Ganarle la carrera al ruido deber\u00eda ser el mayor af\u00e1n del momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 16-XI-1980.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Una de las caracter\u00edsticas de la vida moderna est\u00e1 en la forma desajustada y estrepitosa con que se act\u00faa. Caminamos de af\u00e1n y haciendo alboroto. 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