{"id":4478,"date":"2011-10-15T22:32:53","date_gmt":"2011-10-16T03:32:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4478"},"modified":"2014-04-05T10:52:22","modified_gmt":"2014-04-05T15:52:22","slug":"mongui-tierra-de-ensueno","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/15\/mongui-tierra-de-ensueno\/","title":{"rendered":"Mongu\u00ed, tierra de ensue\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A corta distancia de Sogamoso, por carrete\u00adra bien conservada, se encuentra el municipio de Mongu\u00ed, recostado en una explanada solitaria. A su lado se desliza el r\u00edo que lleva su nombre, de aguas limpias y pensativas. All\u00ed el paisaje boyacense se im\u00adpone con densidades taciturnas, que invitan a la contemplaci\u00f3n y a la paz del esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es pueblo de larga historia, cuya fecha de na\u00adcimiento se remonta a 430 a\u00f1os. Desde los alrededo\u00adres sobresale la torre de la Bas\u00edlica, famoso templo construido en el siglo XVIII y que alberga una Virgen portentosa, en cierta competencia con su vecina de Morc\u00e1, otro atractivo de romer\u00edas y milagros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el templo de Mongu\u00ed, junto con el extinguido convento de los franciscanos que se halla pegado a \u00e9l, uno de los m\u00e1s deslumbrantes monumentos del arte colonial, convertido en pinacoteca que retiene obras de incalculable valor, de V\u00e1squez y Ceballos. Motivo de admiraci\u00f3n es el retablo de la Madona, imagen renacentista de gran hermo\u00adsura que atrae caravanas de turistas de todos los si\u00adtios del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El turista se desliza por entre las acuarelas del contorno t\u00edpicamente campesino, y entrando al pueblo, lo recibe la primera piedra centenaria que atestigua la presencia de un sitio tallado sobre la roca que parece emerger de la prehistoria. All\u00ed esta\u00adr\u00e1n las casas solariegas y las tapias embardadas, co\u00admo testimonio de \u00e9pocas lejanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escaso vecinda\u00adrio permanece de puertas para adentro de sus resi\u00addencias entregado a la industria de los balones de f\u00fatbol, actividad que desplaz\u00f3 a la agricultura y que permite a sus habitantes obtener razonables ren\u00addimientos econ\u00f3micos. Oficio que practican to\u00addas las familias, con arte y entusiasmo, y sin embar\u00adgo no tienen en el pueblo un campo de f\u00fatbol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las calles, que huyen del modernismo, se en\u00adcuentran clavadas sobre piedras rojas y rectangula\u00adres, en esplendente espect\u00e1culo de simetr\u00eda y firmeza. Los blancos portalones y los espaciosos coberti\u00adzos hacen pensar en \u00e9pocas de caballer\u00edas y remo\u00adtas costumbres manchegas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Bas\u00edlica se levanta majestuosa como guardiana de aquella heredad que no han logrado deteriorar los a\u00f1os. Detenido el turis\u00adta en mitad de la plaza, se impresiona con la soledad y se maravilla con la fant\u00e1stica arquitectura que circunda la majestad del pueblo quieto, con siglos de historia, que le huye al turismo falso que termina\u00adr\u00eda rob\u00e1ndose sus costumbres recatadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, Mongu\u00ed no quiere restaurantes ni tabernas y prefiere recogerse en sus rec\u00f3nditas intimidades. El boyacense, reser\u00advado y cauto, lleva en el coraz\u00f3n el paisaje de su tie\u00adrra y no se presta para sospechosas mutaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mongu\u00ed se mantiene prevenida contra el cambio mutilador. Repudia las cantinas y los sitios jacarandosos. Consume apenas los licores hogare\u00ad\u00f1os y rechaza el turismo de las alegres mujeres y los tragos embrutecedores. No quiere dejarse robar la tranquilidad lugare\u00f1a y no le importa tampoco que a corta distancia la vida se mueva con otros ritmos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un puente de piedra atraviesa la hondonada y conduce al final del pueblo, por donde contin\u00faa el camino de herradura que se pierde entre la monta\u00f1a recelosa. Es la monta\u00f1a que cuida del sosiego de es\u00adtos moradores callados e industriosos que desperta\u00adron con la noticia de que su terru\u00f1o fue el premiado en el concurso del pueblo m\u00e1s lindo de Boyac\u00e1. Los mongu\u00edes no tuvieron necesidad de enlucir una fa\u00adchada ni de cambiar una piedra, porque la belleza de su solar es permanente y aut\u00e9ntica y no necesita de retoques para ser fascinante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Saben ellos que tienen un tesoro, y si lo compar\u00adten con los miles de turistas, \u00a0es para que Colom\u00adbia les ayude a conservarlo. La Bas\u00edlica, monumento nacional, vive temerosa de los asaltan\u00adtes, con la mirada atenta de quienes saben custodiar el arte. En Morc\u00e1 le robaron a la Virgen su preciosa corona, y los habitantes de Mongu\u00ed se man\u00adtienen prevenidos para que no le suceda lo mismo a su soberana protectora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este sencillo municipio boyacense, de escasos ocho mil habitantes, de calles pulcras y piedras relucientes, es una invitaci\u00f3n a la paz del alma, esa que s\u00f3lo se consigue entre la despre\u00advenci\u00f3n de la vida simple. La naturaleza, que es sabia, no ha permitido la perturbaci\u00f3n del lugar apacible que no cambiar\u00edan los mongu\u00edes por la urbe m\u00e1s tumultuosa del planeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 21-XII-1980.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar A corta distancia de Sogamoso, por carrete\u00adra bien conservada, se encuentra el municipio de Mongu\u00ed, recostado en una explanada solitaria. A su lado se desliza el r\u00edo que lleva su nombre, de aguas limpias y pensativas. 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