{"id":4482,"date":"2011-10-15T22:37:59","date_gmt":"2011-10-16T03:37:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4482"},"modified":"2014-05-03T07:46:21","modified_gmt":"2014-05-03T12:46:21","slug":"caprichos-de-la-moda","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/15\/caprichos-de-la-moda\/","title":{"rendered":"Caprichos de la moda"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la moda no existiera, el comercio estar\u00eda quebrado. Los art\u00edculos se consumen no tanto en raz\u00f3n de su nece\u00adsidad,\u00a0 como por el mandato de las costumbres. El ele\u00adgante vestido de mujer, ese misterioso compendio de la distinci\u00f3n y la vanidad, que causa la envidia de otras mujeres y despierta el apetito de los hombres, deja de pronto de usarse porque \u00abpas\u00f3 de moda\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es la moda? Un duende oculto, torturador y arbitrario, que descontin\u00faa en el momento menos pensado el mejor atuendo de la mujer y el m\u00e1s sobrio vestido del hombre, para imponerles, en cambio, unas barbarida\u00addes que no se aceptar\u00edan como l\u00f3gicas si todo el conglo\u00admerado no empezara a mostrarlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha sido la moda la gran dominadora de los tiempos. Una mujer hermosa, que por s\u00ed sola atrae admiraci\u00f3n, deja de asistir a un acto social porque no tiene la falda con el distintivo que otras llevan, o porque \u201choy ya no se ve bien esconder las piernas&#8230;\u00bb Y si el peinado no encaja dentro de los \u00faltimos dictados del peluquero, se aguar\u00e1 la fiesta. Los zapatos dejaron de ser cerrados, para volverse tentadoramente abiertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mujeres, desde ese momento, vo\u00adlar\u00e1n a los almacenes en busca de las hermosas zapati\u00adllas que han roto, de improviso, la tradici\u00f3n y es preciso exhibirlas para vivir dentro de los c\u00e1nones del buen vestir. Como d\u00edas despu\u00e9s aparecer\u00e1 el tac\u00f3n ancho, por en\u00e9sima vez, en lugar de la diminuta base que hab\u00eda formulado alg\u00fan zapatero economizador, ha\u00adbr\u00e1 que iniciar otra vez el recorrido habitual en persecu\u00adci\u00f3n del novedoso estilo que lleva la vecina encopetada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se abre el ropero de una mujer, \u00a0cual\u00adquiera puede descubrir en su propio hogar un incre\u00edble dep\u00f3sito de cosas antiguas, que llaman ellas, y que son las prendas a medio utilizar que han tenido que arrinconar\u00adse por ser hoy inservibles. Los modistos, desde su trono impe\u00adrial, planean otras l\u00edneas al d\u00eda siguiente de lanzar las actuales, revolucionarias unas y bobaliconas otras, que har\u00e1n recoger los trapos viejos para iniciar una nueva dictadura en el vestir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La moda, en fin de cuentas, no es sino un sistema opresivo que hace delirar a las mujeres y torturar a los hombres. La cuenta en el almac\u00e9n aumentar\u00e1 cada vez que sale otra novedad, y como la mujer, por instinto, debe renovarse de manera constante, habr\u00e1 necesidad de adquirir varias unidades al tiempo, con ligeros cambios que hagan romper la monoton\u00eda. Pero al poco tiempo se tirar\u00e1n de nuevo al rinc\u00f3n de los desechos, porque la trabillita ya vari\u00f3 la direcci\u00f3n, o el prensado de la blusa hoy est\u00e1 suprimido, o la falda debe ir ahora por encima de la rodilla&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n los hombres, aunque m\u00e1s tradicionalistas, vivimos presionados por los cambios. A los modistos les cuesta mayor esfuerzo convencemos, pero lo consiguen a la larga. Es m\u00e1s duro el hombre para aceptar la modificaci\u00f3n de sus prendas, acaso por ser menos exhibicionista, pero tambi\u00e9n se deja dominar por la vanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquier d\u00eda se modific\u00f3 el dise\u00f1o de la corbata y se fue pasando, en forma casi inadvertida, de la fr\u00e1gil telita con que todos nos sent\u00edamos apuestos, al vigoroso lazo que parec\u00eda hecho para dominar un toro salvaje. Hubo protestas secretas por tanta exageraci\u00f3n, pero al cabo del tiempo nos quedamos con la corbata gruesa por suponer que era s\u00edmbolo de virilidad. El tama\u00f1o del nudo se convirti\u00f3 en emblema sexual y nadie quer\u00eda mostrarse de inferior potencia. Vuelve hoy la corbata a su antigua dimensi\u00f3n y ya comienza la curiosidad por saber qui\u00e9n es m\u00e1s hombre: si el que permanece con la firme lazada anterior o el que regresa a la desmirriada rayita de la moda actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cambiar de carro es igualmente prurito social. Lo mismo de casa y de chalet, y casi iba a decir que de mujer. La revoluci\u00f3n del mueble es otro de los arrebatos que no se entienden. Se sale del mejor mobiliario \u00fanicamente por veleidad. Al mismo tiempo habr\u00e1 que actualizar las alfombras y las cortinas, porque hay que ser modernos. Las molduras de los cuadros pasaron a ser met\u00e1licas. Dentro de alg\u00fan tiempo volver\u00e1n a sus viejos moldes, y para entonces ya no existir\u00e1n las estructuras que se hab\u00edan desmontado. La moda es un c\u00edrculo vicioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De trapo en trapo y de capricho en capricho, la moda se r\u00ede de la humanidad. El orgullo manda. Nadie quiere permanecer atr\u00e1s. Quien lo haga tendr\u00e1 car\u00e1cter, pero se ver\u00e1 como un parche en medio de la sociedad exigente que cambia todos los d\u00edas de apariencia. Desentonar no es, por supuesto, buena f\u00f3rmula y traer\u00eda desequilibrio social, y lo que es peor, desajuste emocional. Lo mejor, entonces, ser\u00e1 vivir a la moda, para que no nos califiquen de atrasados y de taca\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 16-XII-1980.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Si la moda no existiera, el comercio estar\u00eda quebrado. 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