{"id":4555,"date":"2011-10-16T00:12:11","date_gmt":"2011-10-16T05:12:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4555"},"modified":"2014-04-29T07:40:39","modified_gmt":"2014-04-29T12:40:39","slug":"los-riesgos-de-la-gordura","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/16\/los-riesgos-de-la-gordura\/","title":{"rendered":"Los riesgos de la gordura"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elizabeth Taylor, la otrora despampanante diosa de la sensualidad y la seducci\u00f3n, no pasa de ser hoy una regordeta cuarentona que, por no cuidar su figura, est\u00e1 a punto de perder su nuevo marido. Es el octavo o el noveno de una serie que ella aumentaba caprichosamente, al mismo tiempo que se daba el lujo de protagonizar grandes esc\u00e1ndalos, y que si esta vez lo pierde, no ser\u00e1 por sus coqueteos con otro hombre sino por efectos de su descompensada anatom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus ojos de gata, con los que excitaba a la humanidad desde un tejado caliente, lanzan los mismos destellos voluptuosos aunque ya no enloquecen a los hombres porque se quedaron sin el complemento indispensable de la figura arm\u00f3nica. Se ha vuelto, incluso, m\u00e1s peque\u00f1a y m\u00e1s pectoral, lo que la hace m\u00e1s voluminosa y se convierte en impedimento para despertar los entusiasmos er\u00f3ticos de otros d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pobre Elizabeth ha descendido de su c\u00faspide y hoy escasa\u00admente es noticia en las p\u00e1ginas escondidas de los peri\u00f3\u00addicos. Ya no es s\u00edmbolo del sexo y va camino de la decadencia, en plena madurez y cuando la mujer suele ser m\u00e1s atractiva, por haberse dejado ganar de la gordura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed Rubens viviera, tal vez la tomar\u00eda como modelo para una de sus figuras pasadas de carnes, pero no estamos en la \u00e9poca en que la mujer, para estimular apetitos, se entregaba a los placeres de las golosinas y los platos suculentos. El mundo cambi\u00f3 de moldes en relaci\u00f3n con las medidas femeninas y rechaza, por indeseables, las siluetas pesadas. Quiere que la dulce dominadora del hambre sea como una espiga, como un susurro del viento, y por eso no le perdona a la Taylor que se haya dedicado a consumir m\u00e1s prote\u00ednas de la cuenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alg\u00fan d\u00eda ingres\u00f3 en secreto a la sala de cirug\u00eda del hospital, en demanda de los recursos de la ciencia para disminuirse las proporciones de sus senos perturba\u00addores. Logr\u00f3 que el cirujano le rebajara algunas redondeces y todos quedamos satisfechos al verla salir con los mismos faros luminosos con que en sus pel\u00edculas y en su vida privada les pon\u00eda cuernos a sus maridos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella contaba hombres en su galer\u00eda de aventuras como pasando tragos sabrosos y se impon\u00eda lujos extravagantes, de diosa y de dictadora, al suponer que su seducci\u00f3n no terminarla nunca. Un d\u00eda apareci\u00f3 como la avasallante Cleopatra y cautiv\u00f3 a la humanidad como la mujer fuerte y majestuosa ante quien todos se rend\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s se acostumbr\u00f3 a ese papel y a muchos m\u00e1s de su pantalla magn\u00e9tica, y descuid\u00f3 su figura corporal. Hoy, cuando le sobran 15 kilos para rodar una pel\u00edcula, pone sus manos sobre sus adorables contornos de otros tiempos y se siente desilusionada con la abundancia de carnes. M\u00e1s que acomodarse a las exigencias del productor cine\u00admatogr\u00e1fico, pensar\u00e1 en su octavo o noveno marido que debe de hallarse listo para la huida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella, tan acostumbrada a ser infiel, no entender\u00e1 hoy la infidelidad por parte de su acompa\u00f1ante y por eso desea y busca un nuevo cirujano que vuelva est\u00e9tica su figura. La hip\u00f3fisis, la gl\u00e1ndula endo\u00adcrina que le ha producido demasiadas hormonas, es su mayor preocupaci\u00f3n y luchar\u00e1 contra ella para conservar su pode\u00adr\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible que lo consiga. Muchas mujeres del mundo querr\u00e1n tambi\u00e9n hallar la misma soluci\u00f3n. Y es que la gor\u00addura, en estos tiempos de la brevedad, es el mayor enemigo de la mujer. Tambi\u00e9n del hombre. Unos, con el coraz\u00f3n grasoso, ven la muerte a todo momento; otros, m\u00e1s optimistas, de todas maneras se sienten desgar\u00adbados. Y la mujer, m\u00e1s penetrante, sabe que el amor con grasa no existe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 17-I-1981.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Elizabeth Taylor, la otrora despampanante diosa de la sensualidad y la seducci\u00f3n, no pasa de ser hoy una regordeta cuarentona que, por no cuidar su figura, est\u00e1 a punto de perder su nuevo marido. 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