{"id":4643,"date":"2011-10-16T07:30:26","date_gmt":"2011-10-16T12:30:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4643"},"modified":"2014-04-22T19:43:08","modified_gmt":"2014-04-23T00:43:08","slug":"una-region-deprimida","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/16\/una-region-deprimida\/","title":{"rendered":"Una regi\u00f3n deprimida"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda los billetes cayeron abun\u00addantes sobre el suelo quindiano y sus habitantes se sintieron ricos de la noche a la ma\u00f1ana. Vientos propicios empujaban grandes d\u00edas de prosperi\u00addad. Lo mismo que en las \u00e9pocas del man\u00e1 milagroso, hubo jolgorio en las campi\u00f1as y en los corazones cuando el caf\u00e9 parec\u00eda descender del cielo anunciando la abundancia. La regi\u00f3n se llen\u00f3 de recolectores y de noveleros, porque el Quind\u00edo todo, al un\u00edsono, despuntaba como un solo cafetal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No eran suficientes las manos de miles de trabajadores venidos de todos los sitios del pa\u00eds para recoger el grano promisorio que deb\u00eda llenar los mer\u00adcados del mundo. Conforme corr\u00edan los billetes, los precios se volv\u00edan col\u00e9ri\u00adcos. Una cuadra val\u00eda, antes de la abundancia, $ 60.000, para llegar a $ 300.000 en corto tiempo. Las casas en Armenia pasaban de $ 500.000 a $ 2\u2019000.000. Ah\u00ed quedan s\u00f3lo dos referencias de los efectos de la bonanza cafetera. En igual pro\u00adporci\u00f3n sub\u00edan los jornales, los im\u00adplementos agr\u00edcolas, los radios, la ropa, los alimentos, y desde\u00a0 luego, el aguardiente y las mujeres p\u00fablicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De un momento a otro el finquero se sinti\u00f3 con tantos pesos juntos que, sin saber qu\u00e9 hacer con ellos, cambi\u00f3 varias veces de carro y se propuso gastar el dinero excedente en viajes internacionales y en placeres compensatorios de sus exhaustas jornadas campesinas. Era la \u00e9poca de las vacas gordas, que se mostraba interminable. En el Brasil las heladas continuaban haciendo estragos y pro\u00adnosticaban largas penurias. Aqu\u00ed, en cambio, con vientos propicios, el cielo continuaba dispensando el man\u00e1 de los israelitas. No se calcul\u00f3 que al cabo de los a\u00f1os llegar\u00eda la destorcida, esta que hoy azota los campos y muestra la dura cara de la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bonanza se evapor\u00f3. Con el mismo \u00edmpetu que vino, desapareci\u00f3. No hubo previsi\u00f3n. En cambio de residencias, en carros suntuosos, en viajes por el mundo, en regocijos y jaranas se fue buena parte de la abundancia. \u00bfQu\u00e9 qued\u00f3 de aquella profusi\u00f3n de bienes? Una \u00e1spera lecci\u00f3n. La comarca alberg\u00f3 a toda clase de hu\u00e9spedes indeseables: marihuaneros, atraca\u00addores, vagos, prostitutas, bobos, de\u00adlincuentes&#8230; La ciudad y el campo se llenaban de vicios y bajo su impulso se comet\u00edan cr\u00edmenes y se atentaba contra la paz de las conciencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida se trepaba hasta niveles in\u00adsospechados. Todo se iba quedando inflado, y as\u00ed permanece hoy. La finca ra\u00edz se volvi\u00f3 imposible. Los art\u00edculos de primera necesidad registraban cada vez mayores precios. Los jorna\u00adles sub\u00edan, pero s\u00f3lo en el campo, porque el salario urbano, aparte de seguir est\u00e1tico, se mostraba insu\u00adficiente para abastecer la canasta familiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Quind\u00edo, que no cuid\u00f3 sus vacas gordas, padece hoy uno de sus peores momentos. No hay producci\u00f3n agr\u00ed\u00adcola y muchos quieren salir de sus fincas. Pero no hay compradores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin industria, y por a\u00f1adidura sin el halago de una compensatoria satis\u00adfacci\u00f3n agr\u00edcola, es una regi\u00f3n de\u00adprimida. Se qued\u00f3 con la fama y sin los pesos, y bien vale la pena que bajo este diag\u00adn\u00f3stico agudo y amargo, pero real, se intente desde el alto Gobierno la apli\u00adcaci\u00f3n de medidas que le recompensen su valiosa contribuci\u00f3n de los mo\u00admentos plet\u00f3ricos, que definitiva\u00admente ya se fueron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 26-V-1981.<br \/>\n<em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 29-V-1981.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Un d\u00eda los billetes cayeron abun\u00addantes sobre el suelo quindiano y sus habitantes se sintieron ricos de la noche a la ma\u00f1ana. Vientos propicios empujaban grandes d\u00edas de prosperi\u00addad. 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