{"id":466,"date":"2009-10-10T15:18:07","date_gmt":"2009-10-10T15:18:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=466"},"modified":"2014-04-25T17:05:13","modified_gmt":"2014-04-25T22:05:13","slug":"la-cardenosa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/10\/10\/la-cardenosa\/","title":{"rendered":"La Carde\u00f1osa"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">En julio de 1537, cuando los espa\u00f1oles buscaban un camino para llegar a los Llanos Orientales y descubrir el tesoro de El Dorado, encontraron a los indios teguas, que moraban en el actual municipio boyacense de Campohermoso y pose\u00edan grandes conocimientos medicinales extra\u00eddos de las yerbas. Eran famosos por sus sorprendentes poderes curativos y puede decirse que de all\u00ed naci\u00f3 la ciencia m\u00e9dica en Colombia. De ellos se deriv\u00f3 el t\u00e9rmino \u201ctegua\u201d, con el que m\u00e1s tarde se denominar\u00eda a la persona que ejerce la medicina sin poseer t\u00edtulo profesional.<\/p>\n<p align=\"justify\">Estos indios valerosos se opusieron al conquistador espa\u00f1ol y lucharon con desespero por proteger sus valiosas riquezas, representadas en oro y esmeraldas, que guardaron con sigilo en profundas guacas diseminadas en sus tierras monta\u00f1osas. De ellos se dice que eran formidables constructores de acueductos y puentes colgantes. Adem\u00e1s se distingu\u00edan por su amor a la naturaleza y su organizaci\u00f3n comunitaria. A lo largo del tiempo, los guaqueros se apoderaron en forma gradual de la fortuna escondida en los montes, hasta hacer desaparecer toda huella de la comunidad teguana, la que se extingui\u00f3 durante el curso del siglo XX, en forma silenciosa y en medio del olvido de los nuevos tiempos.<\/p>\n<p align=\"justify\">De aquella cultura emerge la imagen fulgurante de la Carde\u00f1osa, india de extraordinaria belleza rescatada como prototipo de la mujer teguana y por extensi\u00f3n, de la mujer boyacense. El ilustre escritor de la comarca Pedro Gustavo Huertas Ram\u00edrez, expresidente de la Academia Boyacense de Historia y catedr\u00e1tico de la Universidad Pedag\u00f3gica y Tecnol\u00f3gica de Colombia, es autor de diversas\u00a0 investigaciones sobre este personaje legendario, y a trav\u00e9s de los a\u00f1os se ha convertido en el mayor pregonero de sus atributos y su trascendencia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p align=\"justify\">La primera noticia que tuve sobre la Carde\u00f1osa fue en el libro <em>Guerreros, beldades y curanderos. El enigma de los indios teguas,<\/em> que el citado escritor public\u00f3 en 1995. Ahora, de su misma autor\u00eda, sale la obra <em>Boyac\u00e1: perfiles de identidad regional y nacional,<\/em> donde, con el rigor hist\u00f3rico con que Huertas Ram\u00edrez elabora sus trabajos, ofrece distintos enfoques sobre la idiosincrasia boyacense y sus s\u00edmbolos regionales. Entre ellos est\u00e1 el de la preciosa nativa, que esta vez adquiere mayor relevancia gracias al reconocimiento p\u00fablico que ha recibido tanto de los medios culturales como del sector oficial.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfQui\u00e9n era la Carde\u00f1osa? La mujer m\u00e1s bella que los espa\u00f1oles hallaron en tierras colombianas, ante quien se sintieron deslumbrados como si el hechizo proviniera de una deidad m\u00e1gica. Todos pretend\u00edan conquistar sus favores, pero ella, recatada y huidiza como el viento, esquivaba los asedios y manten\u00eda su reputaci\u00f3n impoluta. Juan de Castellanos dice que era <em>\u201cuna india que doquiera pudiera ser juzgada por hermosa, gentil disposici\u00f3n y rostro grave\u201d.<\/em> Fray Pedro Sim\u00f3n afirma que <em>\u201cera tan hermosa, modesta y grave, que pod\u00eda competir con la espa\u00f1ola m\u00e1s adornada de estas prendas\u201d.<\/em> El obispo Lucas Fern\u00e1ndez de Piedrah\u00edta la describe como <em>\u201cuna india que en cualquier parte del mundo pudiera se\u00f1alarse en hermosura\u201d.<\/em> Todos los documentos de la \u00e9poca coinciden en el mismo concepto.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las cr\u00f3nicas no revelan el verdadero nombre de la india, pero se sabe que se le dio el apelativo de Carde\u00f1osa por su semejanza con una espa\u00f1ola, dotada tambi\u00e9n de singulares encantos, que los conquistadores hab\u00edan conocido en la ciudad de Santa Marta, fundada doce a\u00f1os antes. A su turno, la dama espa\u00f1ola deb\u00eda su nombre al hecho de ser oriunda del municipio de Carde\u00f1osa, circunstancia ignorada en la \u00e9poca actual y que vino a descubrir el historiador Huertas Ram\u00edrez. Con ese motivo viaj\u00f3 en agosto de 2004 a aquella localidad espa\u00f1ola y se entrevist\u00f3 con sus autoridades para hacerles conocer la existencia de otra Carde\u00f1osa: no un pueblo, sino una india colombiana convertida en mito.<\/p>\n<p align=\"justify\">El municipio de Campohermoso, donde se han confeccionado diferentes obras art\u00edsticas para exaltar a su diosa aborigen, cre\u00f3 el galard\u00f3n bautizado como la Carde\u00f1osa de Oro, estatuilla con que se premia cada dos a\u00f1os a los ganadores del Festival Regional del Folclor Llanero. As\u00ed, el fervor popular conserva la memoria de una etapa hist\u00f3rica iluminada con el embrujo de esta mujer fabulosa.<\/p>\n<div><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 5 de mayo de 2005.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En julio de 1537, cuando los espa\u00f1oles buscaban un camino para llegar a los Llanos Orientales y descubrir el tesoro de El Dorado, encontraron a los indios teguas, que moraban en el actual municipio boyacense de Campohermoso y pose\u00edan grandes conocimientos medicinales extra\u00eddos de las yerbas. Eran famosos por sus sorprendentes poderes curativos y puede decirse que de all\u00ed naci\u00f3 la ciencia m\u00e9dica en Colombia. De ellos se deriv\u00f3 el t\u00e9rmino \u201ctegua\u201d, con el que m\u00e1s tarde se denominar\u00eda a la persona que ejerce la medicina sin poseer t\u00edtulo profesional.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[85],"class_list":["post-466","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia","tag-historia"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/466","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=466"}],"version-history":[{"count":7,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/466\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9930,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/466\/revisions\/9930"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=466"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=466"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=466"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}