{"id":4753,"date":"2011-10-17T00:01:52","date_gmt":"2011-10-17T05:01:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4753"},"modified":"2014-07-22T20:09:10","modified_gmt":"2014-07-23T01:09:10","slug":"el-hombre-en-la-obra-de-soto-aparicio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/el-hombre-en-la-obra-de-soto-aparicio\/","title":{"rendered":"El hombre en la obra de Soto Aparicio"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tiene antecedentes en su desconcertante capacidad para elaborar cuartillas, corregir, lanzar libros. Es el novelista m\u00e1s prol\u00edfico de Colombia. Le recomienda\u00a0 al escritor la disciplina de escribir todos los d\u00edas, y todos los d\u00edas pulir, sin descanso, como la \u00fanica f\u00f3rmula para avanzar de trecho en trecho hasta la elaboraci\u00f3n de su obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el \u00fanico autor que, despreciando conceptos, se ha convertido en t\u00e9cnico de libretos para la televisi\u00f3n colombiana, arte que domina con erudita facilidad y que le permite abarcar el poder completo de la palabra. Adem\u00e1s es cuentista, ensayista y delicado cultivador de la poes\u00eda, y sobre todo del soneto, el que maneja dentro de los moldes cl\u00e1sicos del g\u00e9nero, el mas dif\u00edcil de todos, que ha aprendido a pulsar con musicalidad seductora y elocuente emisi\u00f3n de ideas y met\u00e1foras.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Una m\u00e1quina de libros <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al entrar en circulaci\u00f3n un libro suyo, ya la imprenta est\u00e1 adelantando el siguiente. Desde la edad de diez a\u00f1os, cuando sus compa\u00f1eros se entreten\u00edan en las sanas diver\u00adsiones de la \u00e9poca, Fernando Soto Aparicio escrib\u00eda dos novelas a la vez, un caso de excepcional precocidad literaria que mostraba la vocaci\u00f3n indiscutible de quien no iba a darse tregua en el af\u00e1n de explorar las profundidades del hombre. Puede decirse que no conoci\u00f3 la ni\u00f1ez y surgi\u00f3 en la juventud, casi sin darse cuenta, con la lente moldeada por los escritores franceses, sobre todo, de quienes aprendi\u00f3 el don de criticar a la sociedad entreteni\u00e9ndola.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El hombre, br\u00fajula social<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el \u00fanico escritor que desde su primera obra puso al hombre como meta de su creaci\u00f3n. De ah\u00ed no se ha desviado, hasta las quince novelas que hoy se le conocen. Soto Aparicio es buceador permanente de la inteligencia, que no se ha conformado con se\u00f1alar al ser humano como el principio \u00e9tico m\u00e1s importante del planeta, sino que ha convertido su literatura en arma clamorosa contra los desequilibrios y los atropellos sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agudo observador del medio ambiente que le ha corres\u00adpondido vivir, copia de la realidad cotidiana las angustias, las frustraciones, los anhelos del mundo en constante conflicto, que clama por la justicia y pide pan, techo, salud, educaci\u00f3n, libertad&#8230; su <em>Mundo roto \u2013<\/em>t\u00edtulo de una de sus obras\u2013\u00a0 que es preciso recomponer si se quiere evitar la cat\u00e1strofe social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N0o ha tenido que inventar nada. Todo lo ha captado con su fina penetraci\u00f3n en el mundo circundante. Ha sentido las desgracias ajenas y las ha recibido como propias, meti\u00e9ndose en el pellejo de sus personajes, criaturas de barro y con alma noble que transitan por las p\u00e1ginas de sus obras como un testimonio y una denuncia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la temprana edad de 15 a\u00f1os, apenas un mozalbete inexperto, aunque razonador, conoce accidentalmente en Santa Rosa de Viterbo a la bella mujer de la cual se enamoraron todos los muchachos del pueblo. De aquel fugaz encuentro s\u00f3lo le qued\u00f3 la imagen de la ni\u00f1a boyacense de trenzas ligeras y facciones candorosas, que bien pronto desapareci\u00f3 como una ilusi\u00f3n, dej\u00e1ndole la mente herida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al correr de los a\u00f1os encontr\u00f3 un rostro si\u00admilar, ajado y desdibujado, en una c\u00e1rcel de Bogot\u00e1, y de all\u00ed naci\u00f3 la asimilaci\u00f3n de dos semblantes de mujer, dos almas que, girando en sentido contrario, daban aliento a una novela de critica social. Antes de plasmar su prop\u00f3sito visit\u00f3 no pocas c\u00e1rceles en investigaci\u00f3n de sistemas que, pretendiendo ser reformadores, mutilan al individuo y lo desadaptan como ser social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lente de retratista de los tiempos que hay en Fernando Soto Aparicio ha escudri\u00f1ado los recovecos del alma para mostrar en su desnudez la tragedia del hombre, con sus vicios y virtudes, sus clamores y sus deseos de redenci\u00f3n. Su intenci\u00f3n, que va m\u00e1s lejos de los linderos de la pa\u00adtria, descubre al hombre latinoamericano, un segmento de id\u00e9nticas dimensiones, tambi\u00e9n pisoteado y tambi\u00e9n desconocido. Dondequiera que est\u00e9 el hombre, y bajo cualesquier circunstancias, all\u00ed se siente la voz de este escritor que entiende la literatura como combate, m\u00e1s que como simple juego ret\u00f3rico.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La novela como filosof\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Beatriz Espinosa Ram\u00edrez, estudiosa de la problem\u00e1tica latinoamericana, dedic\u00f3 cuatro a\u00f1os de investigaci\u00f3n de los escritores m\u00e1s importantes del continente y encontr\u00f3 a Soto Aparicio como el m\u00e1s consagrado y el m\u00e1s identificado con la causa del hombre latinoamericano. Estudi\u00f3 a fondo la obra de nuestro escritor, hasta convencerse de la esencia human\u00edstica de un patrimonio cultural que no todos advierten.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como consecuencia de ese an\u00e1lisis, deja Beatriz Espinosa un libro excelente \u2013<em>Soto Aparicio o la filosof\u00eda en la novela\u2013<\/em>, que ser\u00e1 preciso \u00a0consultar siempre que se quiera entender la perso\u00adnalidad literaria de este escritor infatigable en la b\u00fasque\u00adda de su verdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se mete \u00e9l en la conciencia del pueblo latinoamericano y ennoblece el sentido de vivir. Propugna una existen\u00adcia m\u00e1s digna, que es negada por los gobiernos desp\u00f3\u00adticos y las leyes anacr\u00f3nicas que anquilosan y empeque\u00f1e\u00adcen, cuando no embrutecen y destruyen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre contempo\u00adr\u00e1neo, engendro de una incivilizaci\u00f3n que primero supo deformarlo y lo mantiene entre fusiler\u00edas y r\u00edos de hambre y miserias sin fin, se rebela al encontrar escrito\u00adres no conformistas, como \u00a0Fernando Soto Aparicio, que atacan la falsificaci\u00f3n de la moral \u00a0y se van contra todo lo que signifique opresi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El imperio de la palabra<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escribe con originalidad, sencillez e independencia, y adorna sus pasajes con \u00e1giles recursos estil\u00edsticos, unas veces en tono reposado, y l\u00edrico, otras, seg\u00fan lo impongan las circunstancias. Ha hecho de la palabra su raz\u00f3n de ser, su m\u00e1s apropiado canal para llegar a las masas. As\u00ed define su universo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La palabra pinta, suena, abofetea, enamora, se dispara hacia el infinito o hacia el coraz\u00f3n, que viene a ser lo mismo; la palabra no tiene l\u00edmites, no los tiene el hombre, cuando aprende a entenderla&#8230; Por la palabra he entendido personas, injusticias, llamadas de auxilio, convulsiones sociales y plegarias. Yo creo \u00a0que vivo en funci\u00f3n de la palabra; es mi aliada, mi instrumento, mi compa\u00f1\u00eda\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este sencillo hombre de provincia que salt\u00f3 desde su terru\u00f1o boyacense a la gran capital, lo hizo desde las novelitas aquellas de sus diez a\u00f1os, que luego destruy\u00f3, a la envidiable y copiosa producci\u00f3n de todo los d\u00edas, que hoy conforma un hecho notable en la literatura. Sus libros son textos obligados de colegios y universidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hombre taciturno, recogido en su propio mundo, sabe que el aislamiento del creador, a pesar del bullicio de la gran ciudad que lleva a rastras, significa liberaci\u00f3n. Liber\u00e1ndose a s\u00ed mismo, le ense\u00f1a al hombre los caminos de la emancipaci\u00f3n, de la dignidad que no todos los escritores saben explorar para luego pregonar en sus libros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, Fabularia, <\/strong><\/em>Manizales, 6-VI-1982.<br \/>\n<em><strong>Revista Nivel, <\/strong><\/em>Ciudad de M\u00e9jico, septiembre de 1987.<br \/>\n<strong><em>Repertorio Boyacense,<\/em> <\/strong>Tunja, diciembre de 1988.<br \/>\n<em><strong>Revista Cultura, <\/strong><\/em>Tunja, diciembre de 1991. <strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar No tiene antecedentes en su desconcertante capacidad para elaborar cuartillas, corregir, lanzar libros. Es el novelista m\u00e1s prol\u00edfico de Colombia. 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