{"id":4853,"date":"2011-10-17T10:13:52","date_gmt":"2011-10-17T15:13:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4853"},"modified":"2014-03-30T19:36:34","modified_gmt":"2014-03-31T00:36:34","slug":"por-fin%e2%80%a6-%c2%a1diciembre","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/por-fin%e2%80%a6-%c2%a1diciembre\/","title":{"rendered":"Por fin\u2026 \u00a1diciembre!"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atravesar el a\u00f1o es una de las pruebas m\u00e1s dif\u00edciles de los co\u00adlombianos. Si al final de la jornada todav\u00eda estamos completos, es demostraci\u00f3n de resistencia. Merecemos un escudo. Completos, en el sentido de no haber perdido un ojo o una pierna. Y tambi\u00e9n habi\u00e9ndolos perdido, porque conservar la vida, inclusive con mutilaciones, es acto heroico en este pa\u00eds de pasmosa inseguridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya son pocos los sitios que quedan en el planeta m\u00e1s peligrosos que nuestra linda tierra colombiana. La belleza y el peligro han sido dos conceptos que siempre andan juntos, como se demuestra con la mujer, y descartar el riesgo en este ex\u00f3tico pa\u00eds tropical, donde la marihuana se da silvestre y el delito camina solo, es pedir demasiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tanta la fama que tenemos de atracadores, que el extranjero se siente reducido con s\u00f3lo dar el primer paso en la escalerilla del avi\u00f3n. Por m\u00e1s que se pegue a su billetera y esconda sus joyas en el sitio m\u00e1s estrat\u00e9gico, algo le birlar\u00e1n en el tr\u00e1nsito del aeropuerto al hotel. No es improbable que mientras el gringo exclama \u00a1oh, Bogot\u00e1!, entre un suspiro de admiraci\u00f3n y una fricci\u00f3n de manos, desaparezca en un segundo la maleta que hab\u00eda depositado en el suelo para sacar los d\u00f3lares que le exig\u00eda el taxista. Si se descuida, \u00a0tambi\u00e9n \u00e9sta se esfumar\u00e1 como por arte de magia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1ora: ande sin joyas. Es consigna que vuela de boca en boca. La dama, que de todas maneras no puede prescindir de sus vanidades por llevarlas tan ligadas a su natura\u00adleza, se las quita, las acaricia y las introduce en lo m\u00e1s profundo de su bolso. Otras veces, en lo m\u00e1s \u00edntimo de su cuerpo, y de all\u00ed tambi\u00e9n se evaporan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestros rate\u00adros son especializados en extraer sin el menor ruido el bolso femenino, dejando apenas un peque\u00f1o orificio que nunca se sabe c\u00f3mo se hizo; y si el acceso a las rec\u00f3nditas fortalezas que a veces la mujer supone que son inviolables, se muestra escabroso, la punta de un cuchillo o la boca de un rev\u00f3lver har\u00e1 descubrir todos los secretos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la vuelta de cualquier camino el finquero se tropezar\u00e1 con la cuadrilla de maleantes, que le arrebatar\u00e1 la remesa para el pago de jornales, el veh\u00edculo y la propia vida. En este percance, que es el mismo que sucede en las calles de la capital, es mejor no moverse y entregarlo todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie, por otra parte, ve nada. Todos pasan tranquilamente a nuestro lado, nos miran cuando el asaltante nos enca\u00f1ona, es posible que nos compadezcan, porque adem\u00e1s se est\u00e1n compadeciendo ellos mismos, y siguen su recorrido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando alguien grita \u00a1un ladr\u00f3n\u2026 c\u00f3janlo\u2026!, todos se protegen en natural \u00a0acto de defensa para que no los vayan a confundir. El raterillo, maestro de los esguinces, se cuela por entre las piernas y en un instante est\u00e1 al otro lado de la v\u00eda, victorioso de su haza\u00f1a. El polic\u00eda intentar\u00e1 seguirlo, pero como el gam\u00edn es m\u00e1s veloz y adem\u00e1s tiene \u00e1ngeles de la guarda, desistir\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fin\u2026 \u00a1diciembre! La gente suspira y se toca por todas partes. Algunos llegan hechos jirones, pero vivos. Y esto de estar vivos no es cualquier cosa. Es el mayor milagro de cada d\u00eda en nuestra amada Co\u00adlombia, donde la vida no vale nada. Un a\u00f1o de sacrificios en lo econ\u00f3mico y de desgarramientos en lo moral, donde el pa\u00eds ha jugado en la cuerda floja de la especulaci\u00f3n y los desen\u00adfrenos, concluye felizmente. Ya se ve que \u201cfelizmente\u201c es un t\u00e9rmino de resignaci\u00f3n, m\u00e1s que de aut\u00e9ntico j\u00fabilo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con unos cuantos atracadores de la banca en la c\u00e1rcel (banqueros, para mayor precisi\u00f3n), con otros todav\u00eda sin llegar, con miles de ahorradores estafados, con una pirater\u00eda cam\u00adpante por calles y caminos, con los presupuestos familiares en ruinas\u2026 \u00a1estamos en diciembre!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre de familia supone que han terminado sus angustias. Pero se acuerda de que al final del a\u00f1o el pago es doble, incluso triple, porque de una vez le cobran la matr\u00edcula del a\u00f1o siguiente, cuando no la primera mensualidad como requisito para no perder el cupo, seg\u00fan lo pretenden algunos colegios de Manizales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hogares hacen inmensos esfuerzos para conseguir la entrada de sus hijos a la universidad. Deben presentarse en tres, en cinco, en diez universidades, y pagar inscripciones y pasajes a manos llenas. Y al final, \u00a1nada! No hay cupo. Cuando lo hay, no hay plata. Hoy el mejor negocio son las universidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que muchas universidades son de mafiosos, pues no es sino ver en qu\u00e9 clase de veh\u00edculos llegan los hijos de papi. El grueso de los colombianos, que todav\u00eda esperan la universidad a distancia, pero sobre todo la universidad econ\u00f3mica, hacen una muestra de escepticismo. Es como un gesto de terror, con s\u00f3lo pensar en la universidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Estamos en diciembre! El mes de la alegr\u00eda, que pregonaban nuestros abuelos. Hoy es el mes de las burbujas y los espejismos. El de la mayor frustraci\u00f3n. Ah\u00ed se corona el v\u00eda crucis. La prima de Navidad ya qued\u00f3 hecha a\u00f1icos, apenas comenzando el mes. Los atracadores urbanos se preparan a hacer de las suyas, al amparo de la impunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las damas, que no cogen experiencia, piensan recuperar las joyas perdidas. Es lo que le piden al Ni\u00f1o Dios. Y es el milagro que har\u00e1n, de todas maneras, los esposos oprimidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 23-XI-1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Atravesar el a\u00f1o es una de las pruebas m\u00e1s dif\u00edciles de los co\u00adlombianos. Si al final de la jornada todav\u00eda estamos completos, es demostraci\u00f3n de resistencia. Merecemos un escudo. Completos, en el sentido de no haber perdido un ojo o una pierna. 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