{"id":4885,"date":"2011-10-17T10:58:17","date_gmt":"2011-10-17T15:58:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4885"},"modified":"2020-07-05T10:55:01","modified_gmt":"2020-07-05T15:55:01","slug":"historia-de-una-piper-navajo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/historia-de-una-piper-navajo\/","title":{"rendered":"Historia de una Piper Navajo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0Art\u00edculo publicado en <\/em>El Espectador<em> el 29 de agosto de 1983 y que adquiere vigencia al salir Carlos Lehder de la prisi\u00f3n donde estuvo recluido 33 a\u00f1os. La irrupci\u00f3n de Lehder en el Quind\u00edo comenz\u00f3 con el regalo de una avioneta al gobernador. Aqu\u00ed est\u00e1 la historia.<\/em><\/p>\n<p>Sobre la pista del aeropuerto El Ed\u00e9n, de Armenia, apareci\u00f3 un d\u00eda, hace cuatro a\u00f1os, una avioneta abandonada. Tra\u00eda una tarjeta, o sea un rumbo cierto: de Carlos para Mario. Mario (G\u00f3mez) era el gobernador del Quind\u00edo. Carlos, el dadivoso remi\u00adtente, ven\u00eda seguido de un apellido extranjero que son\u00f3 curioso y enig\u00adm\u00e1tico: Lehder.<\/p>\n<p>Alg\u00fan viejo, haciendo memoria, se acord\u00f3 de un ingeniero Lehder que en lejanas \u00e9pocas hab\u00eda trabajado en la cons\u00adtrucci\u00f3n del ferrocarril de Armenia. Y\u00a0 corriendo el tiempo, su hijo Carlos, un joven de 27 a\u00f1os, quemado por soles tropicales y oloroso a d\u00f3lares y otras sustancias, a quien nadie conoc\u00eda y a quien su propio progenitor vendr\u00eda a desconocer, hac\u00eda noticia en la escasa cr\u00f3nica municipal.<\/p>\n<p>Y es que regalar una avioneta, cuando su precio es de doce millones de pesos, produce impacto en cualquier parte y a cualquier desti\u00adnatario. En Armenia, sitio tranquilo \u2014la ciudad de los milagros y las cosas raras\u2014, donde se ignoran, o se ignoraban, presentes de esa magnitud, hubo alboroto parroquial. El gobernador, que al principio su\u00adpuso que se trataba de una de las tantas bromas que acostumbran sus paisanos, qued\u00f3 confundido al ver que la cosa era en serio.<\/p>\n<p>No se trataba de un juguete inofensivo, sino de una avioneta ejecutiva \u2014Piper Navajo\u2014, apta para todos los vientos y aperada para todas las emergencias. Mario no sab\u00eda si tocar el extra\u00f1o aparato o devolverlo. Pero al fin se decidi\u00f3 a abrir el paquete, y ya metido en la grande, o sea en la grande navegadora de rutas insospechadas, descans\u00f3 o se decep\u00adcion\u00f3 al notar que el obsequio no era para \u00e9l, en persona, sino para el gobierno que representaba.<\/p>\n<p>El encarte, no obstante que Mario ya no tendr\u00eda que recibir las clases de pilotaje que alcanz\u00f3 a presentir, segu\u00eda siendo may\u00fasculo. Llam\u00f3 al jefe supremo, y Turbay crey\u00f3 des\u00adpertar en medio de un guayabo es\u00adpantoso. La noticia pronto irrumpi\u00f3 en el alto Gobierno, y despu\u00e9s de muchas cavilaciones y dudas jur\u00eddi\u00adcas se acept\u00f3 la ofrenda. La ofrenda de un descendiente de alem\u00e1n que por una historia de ferrocarril hab\u00eda nacido en la hermosa tierra que ahora se propon\u00eda agasajar. Y conquistar, como se ver\u00e1. Agasajar, por lo menos materialmente.<\/p>\n<p>El regalo moral ya es otra cosa, y hoy los quindianos se preguntan si no hubiera sido mejor devolver aquel p\u00e1jaro ex\u00f3tico que habr\u00eda de partir en dos la historia de Armenia. Pero como el aparato era de contrabando, el ave se qued\u00f3 en casa. Un ave con plumas relucientes y pico acerado que pe\u00adnetrar\u00eda en todas partes, hasta en los intersticios m\u00e1s secretos de ciertas conciencias.<\/p>\n<p>Silvio (Ceballos), el siguiente gobernador, consider\u00f3 que para sus despla\u00adzamientos por un territorio reducido y de f\u00e1cil acceso no necesitaba de \u00e1guilas imperiales. Legalizado el contrabando, la d\u00e1diva (ll\u00e1mese carnada) sali\u00f3 a remate p\u00fablico. Nadie ofreci\u00f3 la base. \u00bfA qui\u00e9n, que no fuera mafioso o potentado (t\u00e9rminos afines), iba a interesarle la Piper Navajo? (En principio se crey\u00f3 que esta era una vedete internacional, y el s\u00edmil fue bien logrado).<\/p>\n<p>De todas maneras, do\u00f1a Piper Na\u00advajo qued\u00f3 en poder del p\u00fablico en la tercera sesi\u00f3n del remate. La vedete internacional, que ya muchos hab\u00edan idealizado, fue conquistada (rematada) por un solitario oferente, a quien m\u00e1s tarde se se\u00f1alar\u00eda como el piloto de Lehder. Harina para el mismo costal. As\u00ed, el ave descarriada volv\u00eda a casa, ya legalizada y a mitad de precio.<\/p>\n<p>Con el producto de la subasta se hizo una obra social. \u00bfDinero calien\u00adte, como ahora han dado en llamarlo? Sea lo que fuere, don Carlos Lehder, hijo de Armenia, con 27 a\u00f1os mal contados (y bien vividos, en su ca\u00adlenturiento mundo de aventuras in\u00adternacionales), hac\u00eda su presentaci\u00f3n al pueblo que lo vio nacer. Su nombre, al principio indescifrable, se multi\u00adplicar\u00eda de boca en boca, como en la cena de los panes incre\u00edbles.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 comprando tierras. Y pas\u00f3 a comprar conciencias. Tanto las unas como las otras tienen precio, y para eso la capacidad de nuestro magnate es incalculable. Abundaban, mientras tanto, los donativos generosos a cuanta obra social \u2014eclesi\u00e1stica o mundana\u2014 se le presentaba, y en los entreactos les hac\u00eda gui\u00f1os a los periodistas.<\/p>\n<p>Termin\u00f3 regalando a los periodistas una significativa contribuci\u00f3n eco\u00adn\u00f3mica, que naturalmente tambi\u00e9n era publicitaria (a lo Piper Navajo), y estos, bandeja de gratitud en mano, se hicieron retratar, muy sonrientes y muy emocionados, con el nuevo l\u00edder de la comunidad. Hoy nadie quiere acordarse de aquella foto hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Entre sonrisas, coqueteos, do\u00adnaciones y audacias, o sea, con sutil inteligencia, crec\u00eda el personaje. Un Corleone colombiano. Como don Carlos hablaba en d\u00f3lares, mov\u00eda tierras y maquinarias, constru\u00eda pa\u00adrajes tur\u00edsticos, organizaba actos deportivos, hac\u00eda obras de caridad, pagaba los mejores sueldos del pa\u00eds, emocionaba a la juventud y destro\u00adnaba a los viejos, le llov\u00edan ins\u00adcripciones para sus listas. Se\u00f1oritos y se\u00f1oritas, comerciantes, ejecutivos, doctores, poetas, escritores, pol\u00edticos desubicados, aventureros\u2026 fueron subiendo al tren de la alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Lehder, que ya tiene peri\u00f3dico propio y periodistas in\u00adcondicionales, fund\u00f3 su movimiento pol\u00edtico. Aspira a llegar a los cuerpos legislativos. Y no tiene empacho en declararse miembro respetable de la mafia internacional. Anota, adem\u00e1s, que el pa\u00eds est\u00e1 lleno de peque\u00f1os y grandes mafiosos, lo cual no es ning\u00fan secreto para nadie. Desde Cayo Norman \u2014su isla de la coca\u00edna\u2014 muchos peces se han engordado. Al narcotr\u00e1fico lo llama \u201cbonanza colombiana\u201d, y esto estimula a los perseguidores de fortuna f\u00e1cil.<\/p>\n<p>La gente fue llegando. Se habla de comilonas y bacanales, rociadas de extra\u00f1as bebidas y fren\u00e9ticas yerbas. El para\u00edso de los paganos ha abierto sus puertas en la tierra del caf\u00e9, y todos, chicos y grandes, se empujan para entrar. Algunos quedar\u00e1n desgarrados de por vida, pero esto ya es otro cap\u00edtulo. A Mario, el gobernador, le ofreci\u00f3 nombrarlo gerente general de su imperio, con sueldo y prebendas monumentales, pero el elegido no mordi\u00f3 el anzuelo. Lo mordi\u00f3, en cambio, su joven secretario de Gobierno, hoy otro de los nuevos ricos de la ciudad.<\/p>\n<p>Los pol\u00edticos tradicionales, puestos por \u00e9l en jaque, le enrostran los dineros calientes (o sucios, en lenguaje franco) con los que est\u00e1 pervirtiendo la pol\u00edtica colombiana. \u00bfAcaso, pregunta alguien, no son igualmente sucios los desviados au\u00adxilios parlamentarios? \u00bfCon unos y otros no se est\u00e1 asaltando la concien\u00adcia p\u00fablica y sobre todo la conciencia privada?<\/p>\n<p>Lehder tiene asustados a los pol\u00ed\u00adticos del Quind\u00edo y del pa\u00eds entero. Les advierte que sus curules est\u00e1n en peligro. Estos lo acusan de mafioso y \u00e9l se r\u00ede de ellos en sus dominios ilimitados del poder econ\u00f3mico y la provocaci\u00f3n desde\u00f1osa.<\/p>\n<p>El caso Lehder es un grito en la conciencia, un reto a la moral p\u00fablica del pa\u00eds. Que no se contrarrestar\u00e1 con est\u00e9riles reproches ni tontos lamentos. Es una ficha floja en la conducta de gobernantes y pol\u00edticos, de padres y educadores, de capitalistas y empresarios, de eclesi\u00e1sticos y ciudadanos rasos. Nunca el farise\u00edsmo, tan de moda en estos d\u00edas, ha remediado los problemas sociales ni los problemas de familia.<\/p>\n<p>Obs\u00e9rvese bien y se ver\u00e1 que los males no llegan solos, por generaci\u00f3n espont\u00e1nea. El episodio Lehder, si se quiere, es un episodio moralizador. Hay tratamientos m\u00e9dicos que se aplican con \u00e9xito amputando miembros atrofiados.<\/p>\n<p>Y todo comenz\u00f3 con una Piper Navajo \u2014de Carlos para Mario\u2013,\u00a0\u00a0 abandonada un d\u00eda en el aeropuerto de Armenia, naturalmente con carta de navegaci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 29-VII-1983 y 27-VI-2020.<br \/>\n<em><strong>Eje 21,<\/strong><\/em><strong>\u00a0<\/strong>Manizales, 23-VI-2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios<br \/>\n<\/strong>(junio\/2020)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo era secretario privado del gobernador; en efecto, un d\u00eda que abr\u00ed la correspondencia\u00a0del despacho, apareci\u00f3 una carta de Carlos Lehder en ingl\u00e9s. Inmediatamente se la llev\u00e9 al gobernador Mario G\u00f3mez, quien alertado por el ofrecimiento que ella conten\u00eda \u2013no para \u00e9l sino para el departamento\u2013 llam\u00f3 al ministro de gobierno de la \u00e9poca, Germ\u00e1n Zea Hern\u00e1ndez, y desde luego al presidente. Lo dem\u00e1s se conoce, y despu\u00e9s lleg\u00f3 la famosa avioneta, no antes. <strong>Gabriel Echeverri Gonz\u00e1lez, <\/strong>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maloliente pasaje protagonizado por Carlos Lehder y una est\u00fapida sociedad. <strong>Gustavo Valencia Garc\u00eda, <\/strong>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excelente an\u00e9cdota hist\u00f3rica de hace 37 a\u00f1os. Dejaste para el futuro la narraci\u00f3n de\u00a0uno de los episodios iniciales de esta funesta feria de narcotr\u00e1fico que ha vuelto patas arriba a nuestra querida Colombia. <strong>Eduardo Lozano Torres, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Record\u00e9 momentos vividos por aquellas calendas, y aunque son otros los protagonistas sin avionetas de por medio, hoy hay personas de dudosa reputaci\u00f3n rondando los pasillo palaciegos y entregando d\u00e1divas para merecer favores.\u00a0La pol\u00edtica no ha cambiado, se ha envilecido, y las mafias contin\u00faan merodeando alrededor del poder local.\u00a0<strong>Armando Rodr\u00edguez Jaramillo,\u00a0<\/strong>Armenia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar \u00a0Art\u00edculo publicado en El Espectador el 29 de agosto de 1983 y que adquiere vigencia al salir Carlos Lehder de la prisi\u00f3n donde estuvo recluido 33 a\u00f1os. 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