{"id":4897,"date":"2011-10-17T11:14:19","date_gmt":"2011-10-17T16:14:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4897"},"modified":"2014-04-13T17:23:57","modified_gmt":"2014-04-13T22:23:57","slug":"adios-al-quindio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/adios-al-quindio\/","title":{"rendered":"Adi\u00f3s al Quind\u00edo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vine por dos meses. Y me qued\u00e9 catorce a\u00f1os. Corr\u00eda el a\u00f1o de 1969 cuando el Banco Popular, mi casa del trabajo, me confi\u00f3 la oficina de Ar\u00admenia mientras se escog\u00eda la persona en propiedad. De entrada me reen\u00adcontr\u00e9 con mi gran amigo Jorge Arango Mej\u00eda, hoy embajador en Checoslovaquia, que acababa de ser nombrado gobernador del departa\u00admento. El Quind\u00edo ten\u00eda apenas tres a\u00f1os de independencia administra\u00adtiva y ese mismo hecho lo presentaba como una regi\u00f3n juvenil y promete\u00addora. Armenia era la colegiala pri\u00admorosa y din\u00e1mica que ya se perfi\u00adlaba como una sorpresa nacional. Todo se ve\u00eda crecer, todo se ve\u00eda relucir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entr\u00e9 por la puerta grande, y no s\u00f3lo por el encuentro armonioso con sus autoridades y su gente, sino sobre todo por la identidad con una idio\u00adsincrasia descomplicada y con una sociedad hospitalaria y laboriosa. El quindiano, hombre de campo, o sea, de trabajo y paisaje, lleva en el alma un poema. El contacto con la tierra, esa tierra de sudores y esperanzas y tambi\u00e9n de frustraciones, le imprime un temperamento franco y una hila\u00adridad tonificante. V\u00edctima quiz\u00e1s de la tradici\u00f3n ancestral que hered\u00f3 del antioque\u00f1o, y que defiende con cora\u00adje, no cambia su parcela de caturra por el motor de la factor\u00eda, as\u00ed le duela, entre cosecha y cosecha, el rigor de las duras esperas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la disculpa, muy conocida aqu\u00ed sobre todo por los gerentes de banco, de que \u00abla cosechita fue regular pero la pr\u00f3xima ser\u00e1 muy buena\u00bb, vive trasladando al futuro la convicci\u00f3n de su agricultura irrenunciable. Para ser habitante del Quind\u00edo hay que entender primero esta conducta. De m\u00ed s\u00e9 decir que al d\u00eda siguiente de mi llegada era ya quindiano integral. Lo mismo mi esposa y los hijos, el complemento indispensable para de\u00adfinir un estilo social. El var\u00f3n de mis hijos lo es tambi\u00e9n de nacimiento, o sea que las ra\u00edces quedan profundas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos nexos son los que hacen dif\u00edcil la partida. El tiempo, como si no corriera, descubre hoy la fant\u00e1stica realidad de quince a\u00f1os de grat\u00edsi\u00admas experiencias. El ejecutivo bancario, que adem\u00e1s era escritor in\u00e9di\u00adto, surgi\u00f3 a la vida regional con el doble componente del hacedor de cifras y el hacedor de ideas. Las cifras crec\u00edan a medida que las ideas se difund\u00edan. Y como me convert\u00ed en pregonero de la regi\u00f3n desde la prensa grande, a la gente le gust\u00f3 contar con el banquero pensante. Humanizar la empresa, he ah\u00ed el gran reto. Y dignificarla, el gran com\u00adpromiso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adel L\u00f3pez G\u00f3mez, cantor de la tierra quindiana, as\u00ed define la verdad de este banquero-escritor boyacense: \u00abLa suya ha sido una dedicaci\u00f3n plena y generosa del coraz\u00f3n y de la mente al servicio de los grandes y menudos intereses regionales\u00bb. Acepto, sin \u00e1nimo presuntuoso, tan generosa manifestaci\u00f3n que repre\u00adsenta un est\u00edmulo para el complejo y a veces incomprendido ejercicio del banquero doblado de escritor que lucha entre asperezas por la noble causa de la inteligencia y el decoro. Una de las batallas m\u00e1s solitarias es la del escritor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Quind\u00edo vieron la luz mis cinco libros publicados. Y me llevo otro in\u00e9dito, en busca de editor. La cosecha es generosa y sin duda sor\u00adprendente. El <em>Humor a la quindia\u00adna,<\/em> t\u00edtulo con que <em>El Espectador<\/em> bautiz\u00f3 mi vena jovial, y que hoy se suspende, fue un homenaje sincero, del peri\u00f3dico y del autor, a esta regi\u00f3n efusiva en la amistad y positiva en su diario discurrir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inaplazables necesidades de fami\u00adlia nos regresan a la capital del pa\u00eds. Nos despedimos con emoci\u00f3n de la ciudad y su gente. Aqu\u00ed quedan ami\u00adgos entra\u00f1ables con quienes nunca cancelaremos la gratitud ni dejare\u00admos enfriar el afecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y vienen muy al caso las siguientes palabras de uno de mis iniciales art\u00edculos de prensa: <em>\u00abSi alg\u00fan d\u00eda me toca desandar el camino, en el ascenso a La L\u00ednea me detendr\u00e9 de trecho en trecho para no irme del todo&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 27-VIII-1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Vine por dos meses. Y me qued\u00e9 catorce a\u00f1os. Corr\u00eda el a\u00f1o de 1969 cuando el Banco Popular, mi casa del trabajo, me confi\u00f3 la oficina de Ar\u00admenia mientras se escog\u00eda la persona en propiedad. 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