{"id":4918,"date":"2011-10-17T12:06:58","date_gmt":"2011-10-17T17:06:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4918"},"modified":"2014-05-03T10:27:39","modified_gmt":"2014-05-03T15:27:39","slug":"el-reino-de-los-borrachos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/el-reino-de-los-borrachos\/","title":{"rendered":"El reino de los borrachos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leyendo las referencias que sobre el alcohol analiza Horfacio G\u00f3mez Aristiz\u00e1bal, cualquiera se vuelve abstemio. Ni siquiera al borracho m\u00e1s empedernido le provocar\u00e1 pasar un cent\u00edmetro m\u00e1s de licor, y el que apenas est\u00e1 aprendiendo a empinar el codo re\u00adnuncia ipso facto al viernes cultural, el mayor pretexto de los borrachitos colombianos para no hacer cultura y en cambio embrutecerse hasta el estado de criminalidad que quiere evitarnos, aunque contra \u00e9l est\u00e1 listo a defendernos el penalista G\u00f3mez Aristiz\u00e1bal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poca celebridad recibe Colombia ocupando el tercer puesto mundial en el consumo de licor por habitante. Si los colombianos ingerimos mil mi\u00adllones de cervezas y cincuenta mi\u00adllones de botellas de aguardiente al a\u00f1o, o sea, la friolera de treinta mil millones de pesos (y aqu\u00ed no se incluyen los whiskys, las vodkas y las ginebras con que Horacio matiza sus horas de meditaci\u00f3n), debemos concluir que nos estamos desinte\u00adgrando por descomposici\u00f3n f\u00edsica y moral.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Somos un bienaventurado pa\u00eds de alcoh\u00f3licos, con m\u00e1s de veinte mi\u00adllones de aficionados diarios e inter\u00admitentes, entre ellos, cinco millones de borrachos cr\u00f3nicos. Verdadero desastre nacional. Los adictos a la marihuana, la coca y sus derivados son apenas ochocientos mil, po\u00adblaci\u00f3n que, seg\u00fan se ve, s\u00f3lo est\u00e1 en crecimiento, y en cambio todos somos dips\u00f3manos en ejercicio o en dispo\u00adnibilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los efectos son pavorosos y vamos a recordar algunos: el 90% de los hogares se destruye por alcoholis\u00admo; el 50% de los accidentes de tr\u00e1nsito los causa el licor; el 40% de los salarios queda en tabernas y cafetines (a prop\u00f3sito: en Bogot\u00e1 existen 300 mil bares sin licencia, dato interesante que <em>Salpic\u00f3n<\/em> igno\u00adraba).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada a\u00f1o mueren en Colombia diez mil personas por alcohol y a cl\u00ednicas y hospitales ingresan cien mil, que seguir\u00e1n insistiendo, a\u00f1o por a\u00f1o, en sus costumbres et\u00edli\u00adcas hasta que finalmente terminan desbaratadas contra el poste de la luz, con el h\u00edgado deshecho en mil pedazos, o abatidas en refriega amorosa, con pistolas y misereres, o desparramadas en el hospital, con el l\u00edquido fluyendo por todas partes&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada se hace con la cabeza fr\u00eda. Si se tiene miedo, hay que beber para adquirir valor (casos t\u00edpicos: el de los novios, en su primera declaraci\u00f3n de amor; o el de los traficantes bancarios, antes de levantar su raudo vuelo millonario). Si se carece de talento, no est\u00e1n mal unas p\u00f3cimas diarias de inspiraci\u00f3n. Si hay deudas \u2013un estado general\u2013, con los cope\u00adtines las olvidaremos. El ascenso, la destituci\u00f3n, el grado, las fiestas pueblerinas, el matrimonio, la infide\u00adlidad, la separaci\u00f3n y la misma muerte se salpican con licor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cele\u00adbraci\u00f3n que se haga sin tragos no vale la pena. Despu\u00e9s del velorio, con las libaciones le daremos vida al muerto y nos repartiremos sus bienes, si es que no los dej\u00f3 gravados por las deudas et\u00edlicas. Y el muerto nos mirar\u00e1, como buen bohemio que fue, con sed infinita y con deseos rabiosos de rompernos el alma por ser tan mise\u00adrables.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La beodez es un c\u00e1ncer de la humanidad y no respeta a nadie. Tiene varios grados: primero est\u00e1 la embriaguez t\u00edmida, que es el per\u00edodo de calentamiento de motores donde apenas somos capaces de balbucir la desaz\u00f3n amorosa o el \u00a0im\u00adpreciso deseo de aumento salarial; sigue la embriaguez euf\u00f3rica, o sea la etapa de los discursos, las prome\u00adsas, los manoseos y los besuqueos, en la que nos sentimos los m\u00e1s hombres, los m\u00e1s ricos y perdonavi\u00addas; y llega la embriaguez furiosa, la de los tropezones, la mirada turbia, las palabras enredadas, los adema\u00adnes violentos con irritaci\u00f3n s\u00edquica y desajuste moral, p\u00e9rdida de reflejos y del puesto, insultos al jefe y coque\u00adteos a su mujer, sevicia, celos, rompez\u00f3n de vajillas, encaramada al zarzo, paliza a la esposa y embrute\u00adcimiento total &#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente, v\u00edctimas de espantoso delirio de persecuci\u00f3n, cualquier ruido nos enerva y sentimos el cerebro montado sobre agujas. Llegar\u00e1 luego el arrepentimiento sincero, fren\u00e9tico, para toda la vida, y renun\u00adciaremos al licor y sus provocaciones, ante la familia en pleno. Promesa que no resiste un d\u00eda, ya que en la tarde, cuando se agudizan el temblor, la angustia y el desorden mental, nos acordaremos del bar pr\u00f3ximo, donde el remedio est\u00e1 a la mano, y reiniciaremos el eterno cuentico de no dejarnos alcanzar del guayabo. \u00abNo hay derecho\u00bb, es la conclusi\u00f3n del penalista Horacio G\u00f3mez Aristiz\u00e1bal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 29-XII-1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Leyendo las referencias que sobre el alcohol analiza Horfacio G\u00f3mez Aristiz\u00e1bal, cualquiera se vuelve abstemio. 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