{"id":4939,"date":"2011-10-17T12:41:17","date_gmt":"2011-10-17T17:41:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4939"},"modified":"2014-03-30T19:18:17","modified_gmt":"2014-03-31T00:18:17","slug":"la-movida-chueca","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/la-movida-chueca\/","title":{"rendered":"La movida chueca"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice Peter en su tratado de la incompetencia que quien lea su libro ya no podr\u00e1 olvidarlo por el resto de la vida. De esta lectura se desprende que el hombre, un ser imperfecto pero sobre todo descuidado, hace las cosas a medias, sin reflexi\u00f3n y con irresponsabilidad. Soy un convencido de los \u00a0principios de Peter. Lo cual no implica que sea fatalista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El optimismo, por el contrario, es mi br\u00fajula permanente. Pero por doquier encuentro negligencias. Lo mismo alrededor de mi sitio de trabajo que en el consultorio del especialista, el taller de mec\u00e1nica, la droguer\u00eda, el comercio, el alto despacho gubernamental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sostiene Peter, como teor\u00eda central, que el hombre tarde o temprano alcanzar\u00e1 el nivel de incompetencia. M\u00e1s pronto llegar\u00e1 a \u00e9l si, en lugar de avanzar en forma l\u00f3gica conforme los a\u00f1os maduran la personalidad, se saltan escalones para coronar la cumbre. Es el triunfo prematuro que tontamente perseguimos. En la cima de la fama los errores se disimulan con gran facilidad, o sea que se cometen con m\u00e1s amplitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pifias, desviaciones, descalabros y, en definitiva, incompetencia. Voy a relatar algunas de las trastadas que le han ocurrido a este pobre mortal \u2013parecidas a las que a usted le ocurren a diario\u2013, para que convengamos, con Peter, por qu\u00e9 el mundo anda al rev\u00e9s. <em>La movida chueca<\/em>, dir\u00eda uno de los sic\u00f3logos de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El tornillo milim\u00e9trico. \u2013 <\/em>Un d\u00eda, a poco tiempo de estrenar el brillante Renault, explot\u00f3 una bomba en la parte delantera del veh\u00edculo. No era un atentado terrorista. S\u00f3lo que un tornillo invisible que mov\u00eda piezas vitales del motor, mal ajustado por manos imprecisas \u2013\u00bfguayabo, tembladera, elevamiento?\u2013, se sali\u00f3\u00a0 de madre y ocasion\u00f3 el estampido que termin\u00f3 desvertebrando mi ilusi\u00f3n automotriz. (Aqu\u00ed habr\u00e1 que echar de menos el robot y lanzar al hombre a las tinieblas exteriores por sus tor\u00adpezas).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estragos, que fueron grandes, se atribuyeron al desengranaje de las misteriosas milimetr\u00edas que lo dejan a uno a pie limpio. Pero con vida, loado sea Dios. Nadie, sin embargo, res\u00adpondi\u00f3 por el da\u00f1o. (\u00abLa garant\u00eda venci\u00f3 el mes pasado, se\u00f1or\u00bb).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Las gafas desenfocadas. \u2013 <\/em>\u00a0En la \u00f3ptica me aconsejaron la montura per\u00adfecta para disminuirme a\u00f1os y agregarme distinci\u00f3n. Por primera vez iba a usar lentes bifocales, los que hacen el prodigio de aproximar o distanciar el mundo. El dependiente me recomend\u00f3 ma\u00adnejar con cuidado los lentes de abajo para no irme de bruces, y yo asimil\u00e9 la lecci\u00f3n luego del primer per\u00adcance. Un mes m\u00e1s tarde, cuando ya deb\u00eda dominar la nueva t\u00e9cnica, mis ojos segu\u00edan desenfocados. El mundo me entraba borroso, partido por la mitad. La dulce ni\u00f1a de mis ojos estaba resentida y yo, in\u00fatilmente, procuraba consentirla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Regres\u00e9 a la \u00f3ptica, y \u00a1claro! el mejor t\u00e9cnico se hab\u00eda equivocado en la altura de los bifocales. Pero s\u00f3lo dos mil\u00edmetros \u2013que en optometr\u00eda equivalen a muchos mundos. (\u00abNo se preocupe, se\u00f1or, que el jefe regresar\u00e1 en ocho d\u00edas de vacaciones y le arreglar\u00e1 el problema\u00bb). Protest\u00e9, pero de nada sirvi\u00f3. \u00bfY mis lecturas, y mis tropezones, y mis escozores?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fin, el jefe volvi\u00f3 y me dio la raz\u00f3n. En otros diez d\u00edas \u2013que se volvieron quince, o sea, siglos\u2013 ten\u00eda la nueva montura. La visi\u00f3n hab\u00eda mejorado, pero no lo suficiente. El mundo \u2013mi mundo \u00edntimo de lecturas, de percepciones y complacencias\u2013 segu\u00eda restringido, mezquino, absurdo. Recorr\u00ed media ciudad en busca del t\u00e9cnico y no lo encontr\u00e9. (\u00abRegrese en dos horas, se\u00f1or, y \u00e9l le revisar\u00e1 las medidas\u00bb). No volv\u00ed. En otra parte com\u00adprob\u00e9 que Peter no se equivocaba: el t\u00e9cnico hab\u00eda fallado en un mil\u00edmetro, la diferencia exacta que yo necesitaba para sentirme contento<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Tarifa postal reducida. \u2013 <\/em>Con mis dos o tres libros debajo del brazo llegu\u00e9 a la Administraci\u00f3n Postal. Eran obras nacionales para despachar en sobres abiertos, cuyos portes gozan de tarifa especial. El empleado me cobr\u00f3 $250 por cada env\u00edo. Precio superior al del propio libro o el de la carrera en taxi hasta la direcci\u00f3n del destinatario. Con humildad me con\u00adfes\u00e9 autor de aquella criatura y el empleado se condoli\u00f3 de mi suerte. Y me aconsej\u00f3 que obtuviera una resoluci\u00f3n en la oficina de El Dorado para ayudarme a llevar la cruz. (\u00abPero es mejor, se\u00f1or, que haga el despacho por recomendado para que no se pierda\u00bb).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pas\u00e9 a donde el jefe, un se\u00f1or regordete y evasivo, que tampoco se solidariz\u00f3 con la cultura nacional. A \u00e9ste le expliqu\u00e9 que los portes de mis libros siempre hab\u00edan sido reducidos desde otros sitios del pa\u00eds, menos desde Bogot\u00e1, la capital de las trabas y los papeleos. \u201cNo hay remedio\u201d, remat\u00f3 el se\u00f1or obeso y me despidi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un subalterno me susurr\u00f3 al o\u00eddo que el jefe interpretaba mal la norma y esto me alent\u00f3 para enviar una carta al director de la Administraci\u00f3n Postal, no tanto en busca de protecci\u00f3n como de clari\u00addad, \u00a1y nada! Llevo dos meses espe\u00adrando respuesta. Por Avianca, mientras tanto, donde vale m\u00e1s el correo, he seguido enviando el libro a $60, sin necesidad de resoluci\u00f3n ni de dis\u00adcusi\u00f3n. (\u00bfQu\u00e9 hacemos, amigo Peter, con esta incompetencia hasta para que nos contesten a los pobrecitos escritores?).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La cama en el suelo. \u2013 <\/em>Lo m\u00e1s gracioso que me ha ocurrido fue con la cama-biblioteca que le ten\u00eda prometida a mi hijo. Aparte de que Maderal demor\u00f3 dos meses la entrega despu\u00e9s de recibir la mitad del contrato, le encim\u00f3 sonajera. Como tengo cierta habili\u00addad de carpintero, aunque no se crea, en quince d\u00edas le suprim\u00ed el chirrido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no fui lo suficientemente experto para impedir que uno de los tornillos, que a duras penas encajaba, se de\u00adsenroscara en mitad de la noche y le propinara a mi hijo tremendo porrazo, con derrumbe de libros y de sue\u00f1os dorados. Desde entonces mi hijo ha preferido, como medida de seguridad, dormir en el suelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 5-IV-1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Dice Peter en su tratado de la incompetencia que quien lea su libro ya no podr\u00e1 olvidarlo por el resto de la vida. De esta lectura se desprende que el hombre, un ser imperfecto pero sobre todo descuidado, hace las cosas a medias, sin reflexi\u00f3n y con irresponsabilidad. 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