{"id":4943,"date":"2011-10-17T12:45:43","date_gmt":"2011-10-17T17:45:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4943"},"modified":"2014-05-03T10:49:33","modified_gmt":"2014-05-03T15:49:33","slug":"la-monja-de-osuna","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/la-monja-de-osuna\/","title":{"rendered":"La monja de Osuna"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace 25 a\u00f1os H\u00e9ctor Osuna, entonces oscuro caricaturista, publicaba su primer mono en las p\u00e1ginas de <em>El Siglo.<\/em> No sabemos si a Osuna lo descubri\u00f3 alguien, como es com\u00fan en el periodismo, las letras y el arte en general, o m\u00e1s bien \u00e9l, que sent\u00eda en el subconsciente el vago aliento conservador, acudi\u00f3 por propia iniciativa al peri\u00f3dico azul en busca de suerte para su imaginaci\u00f3n pict\u00f3rica. Tampoco est\u00e1 claro si sus pri\u00admeros dibujos tuvieron cariz pol\u00edtico, y esto en realidad nada explicar\u00eda sobre su ascenso, a la vuelta de los a\u00f1os, al primer plano de controversia nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00eda m\u00e1s l\u00f3gico suponer que su tr\u00e1nsito por la tribuna conservadora, donde altern\u00f3 en periodismo combativo con el mayorazgo de la casa G\u00f3mez, le dej\u00f3 un tono de protesta social \u2013mitad gracejo y mitad iron\u00eda, como es en s\u00ed la caricatura\u2013, y con esa arma, activada por su aguda penetraci\u00f3n sicol\u00f3gica, habr\u00eda de atacar la sinraz\u00f3n de las acciones torpes y denunciar los desv\u00edos del poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco resulta dif\u00edcil deducir que su formaci\u00f3n intelectual, estructurada en los claustros de los jesuitas, le proyect\u00f3 la mente hacia la beligerancia constructiva y el \u00e1nimo reformista que son las insignias del hombre de Loyola.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al poco tiempo el caricaturista pol\u00edtico en cierne, que ya hab\u00eda esgrimido con \u00e9xito la espada del moralista, hac\u00eda su entrada triunfal a <em>El Espectador,<\/em> baluarte de la independencia ideol\u00f3gica y del temple batallador. Esta serie de circunstancias, que no son fortuitas, explican el sello del cr\u00edtico que hay en Osuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez no haya existido en Colombia, y es posible que no exista, censor m\u00e1s implacable ni cr\u00edtico m\u00e1s incisivo. Los gobiernos, antes que a los ataques de los adversarios, les temen a las caricaturas de Osuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maestro del humor sarc\u00e1stico \u2013la nota m\u00e1s sensible y la m\u00e1s amena de sus trazos perturbadores\u2013, ha aprendido el arte de compendiar en una l\u00ednea, en un rasgo o en un semblante, la velocidad sorprendente de la perfecta fotograf\u00eda. Fotograf\u00eda unas veces f\u00edsica y otras sicol\u00f3gica, con la necesaria desfiguraci\u00f3n que hace el l\u00e1piz del artista. As\u00ed, entre pinceladas y bosquejos, entre sutilezas y dardos mortales, este genio de la iron\u00eda, que cada domingo produce destrozos con sus <em>rasgos y rasgu\u00f1os<\/em> inconfundibles, ha retratado el alma el pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se vale, para censurar los errores de gobernantes y figuras p\u00fablicas, de esp\u00edritus traviesos. Son trucos de la inteligencia que pone a danzar en la epidermis de la opini\u00f3n ciudadana y que, de ser tan simb\u00f3licos y caracterizados, no s\u00f3lo adquieren vida propia sino que terminan aguijoneando la vida ajena. Estos personajes burlescos y aut\u00e9nticos han sido protago\u00adnistas de distintas \u00e9pocas del acontecer nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los briosos corceles, d los que s\u00f3lo les falt\u00f3 hablar, hablaron sin embargo el lenguaje traducido de la represi\u00f3n y las torturas. Siempre que corcoveaban, quedaba un militar herido, y debe pensarse que cicatrizaba otra herida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ah\u00ed, dando vueltas en el aire, aparec\u00eda con frecuencia un birrete, colocado como testimonio acusador, y perplejo a veces en momentos de confusi\u00f3n religiosa. Mientras del Pa\u00adlacio Cardenalicio sal\u00edan manifesta\u00adciones de adhesi\u00f3n incomprendida, o no se escuchaban, por el contrario, voces de reparo que el pa\u00eds esperaba, esta prenda religiosa parec\u00eda no ha\u00adllar sosiego. Desapareci\u00f3, de repente, cuando hubo cambio de escena.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y lleg\u00f3 la monjita mofletuda. Ah\u00ed la tenemos en plena acci\u00f3n, muy po\u00adsesionada de su papel angelical. (Lo angelical, a veces, tiene algo de diab\u00f3lico, acaso porque el bien y el mal no andan separados). De aspecto rollizo, contornos generosos y alma exuberante, como todas las criaturas de Botero, un d\u00eda resuelve salirse del cuadro art\u00edstico para vigilar la vida palaciega, a donde la han llevado por equivocaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La atm\u00f3sfera de los palacios, pensar\u00e1 ella, no es para las monjas de la Presentaci\u00f3n. Si no la dejan escapar, se convertir\u00e1 en esp\u00eda de los actos oficiales. Y adem\u00e1s en consejera, como ocurre en momentos de debilidad presidencial, cuando le se\u00f1ala a su amo, en el cuadro vecino, que los pantalones no son para dejar\u00adlos colgados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Monja alegre, rosadita, danzarina, picante, a\u00e9rea como los arc\u00e1ngeles y los duendes, tiene suficiente simpat\u00eda para tumbar ministros y corregir medidas gubernamentales, sin que nada le pase. La suya es una in\u00adgenuidad maliciosa con poderes sobrenaturales. La propia Regina los admira. Esta potestad monjil y mu\u00adjeril, que envidia el Procurador, logra puyar a la naci\u00f3n con los alfileres de su h\u00e1bito, y cuando las cosas no caminan bien las coge a camandulazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reverenda madre, convertida en la mayor censora p\u00fablica, es el superestado que se le rebel\u00f3 a Fer\u00adnando Botero y se le creci\u00f3, como quiso Osuna, al se\u00f1or Presidente. Un d\u00eda Flaubert, que hab\u00eda pintado su propia alma en el alma de su hero\u00edna, exclam\u00f3: \u201cMadame Bovary soy yo\u00bb. Hoy no queda dif\u00edcil que Osuna, que tiene alma de monja y florete de gladiador, confiese: \u00abLa monja soy yo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 20-III-1984.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Hace 25 a\u00f1os H\u00e9ctor Osuna, entonces oscuro caricaturista, publicaba su primer mono en las p\u00e1ginas de El Siglo. No sabemos si a Osuna lo descubri\u00f3 alguien, como es com\u00fan en el periodismo, las letras y el arte en general, o m\u00e1s bien \u00e9l, que sent\u00eda en el subconsciente el vago aliento [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[41],"tags":[100],"class_list":["post-4943","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-temas-varios","tag-temas-varios"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4943","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4943"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4943\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12833,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4943\/revisions\/12833"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4943"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4943"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4943"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}