{"id":4946,"date":"2011-10-17T12:48:55","date_gmt":"2011-10-17T17:48:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4946"},"modified":"2014-03-20T17:21:34","modified_gmt":"2014-03-20T22:21:34","slug":"radiografia-de-un-pito","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/radiografia-de-un-pito\/","title":{"rendered":"Radiograf\u00eda de un pito"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habl\u00e1bamos en d\u00edas pasados del ruido como el mayor enemigo del hombre en esta \u00e9poca desali\u00f1ada cuyas caracter\u00edsticas m\u00e1s notorias son la velocidad y el frenes\u00ed de las multitudes. El alboroto capitalino, de tan sonoras repercusiones y desas\u00adtrosos efectos en el o\u00eddo y en la conciencia, est\u00e1 acabando con los nervios de toda una generaci\u00f3n que no ha aprendido a disfrutar la vida con reposo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta caldera infernal que es la gran capital \u2014tan querida pero tan estrepitosa y deshumanizada\u2014, donde toda clase de sonidos, de estridencias y algara\u00adb\u00edas se multiplican en el ambiente como una onda explosiva, la primera defensa del ciudadano es proteger su sensibilidad contra el asedio de la locura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 hacen las autoridades por alejarnos de este mal? \u00a1Nada! \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n las campa\u00f1as c\u00edvicas, y las motivaciones por radio y tele\u00advisi\u00f3n, y los anuncios en los peri\u00f3di\u00adcos? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el polic\u00eda de tr\u00e1n\u00adsito, por decir lo menos, que en lugar de envenenar la atm\u00f3sfera con sus pitazos huracanados les aconseje a los conductores el uso moderado de las bocinas? Bogot\u00e1, y con ella las ciudades todas del pa\u00eds, necesita volver a la urbanidad de la calle. Tal vez el mayor c\u00f3digo que debiera imprimirse en la conciencia p\u00fablica es el del comportamiento callejero.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero nadie hace nada, por impo\u00adtencia o por temor a quedar en rid\u00edculo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si profundizamos en lo que es un pito, en esta sociedad que se acos\u00adtumbr\u00f3 a abrirse campo a codazos y con denuestos, tenemos que admitir que es el mayor causante de la neurosis colectiva. Es un elemento de la impaciencia, de la insatisfacci\u00f3n y el desespero. Bogot\u00e1, ciudad hist\u00e9rica, tendr\u00e1 alg\u00fan d\u00eda que refle\u00adxionar sobre sus excesos y buscar, antes que urbanistas colosales, reglas contra la intemperancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus autori\u00addades son inferiores al gran reto de la desmesura, acaso porque no se han preocupado por infundir en los habi\u00adtantes pautas elementales de consideraci\u00f3n por la vida ajena. Y es, sin duda, la capital del pito. O sea, la capital del absurdo, donde la gente se mueve m\u00e1s por arrebatos que por instintos l\u00f3gicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si usted, sufrido ciudadano, desea en adelante hallar una asociaci\u00f3n de la neurosis, no es sino que examine los rostros de los conductores de veh\u00edculos y ver\u00e1 el signo del desasosiego. Y en otros, el de la violencia. Parece que el chofer de la gran ciudad es un ser amargado, impulsivo y rabioso. Camina siempre de af\u00e1n, no le da el paso a nadie y no permite un instante de tregua ante el sem\u00e1foro que todav\u00eda no ha cambiado, ni ante el veh\u00edculo delantero que no apura la marcha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la mano nerviosa, crispada, acciona el pito a todo momento, casi en forma inconsciente, con cierto deleite morboso, como si as\u00ed descargara la tensi\u00f3n de su alma alborotada. Pita, pita hasta la desesperaci\u00f3n, para imponer su ef\u00edmera autoridad en medio del bu\u00adllicio lacerante de otro sinn\u00famero de pitos que, al un\u00edsono, pretenden ser superiores en impulsos neur\u00f3ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las entra\u00f1as del pito se esconde el s\u00edmbolo de una sociedad desubi\u00adcada. Es asunto para sic\u00f3logos y siquiatras. Su eco, eco perturbador y dram\u00e1tico, es el mayor grito de la incivilizaci\u00f3n y el signo inequ\u00edvoco de la conciencia social en desequi\u00adlibrio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la gente no pita \u2013o sea, brama, se enfurece y se desespera\u2013 es posible que se consuma en su propio veneno. Los siquiatras, para aminorar las tensiones, recomiendan los desahogos&#8230; Es una comunidad que bota sus sustancias t\u00f3xicas al mundo externo, y quienes reciben la onda contaminada, que deben prote\u00adgerse, hacen lo mismo. Entre todos, en peque\u00f1as o grandes dosis, intoxicamos el ambiente y nos envenena\u00admos, sin darnos cuenta cabal, en medio de la inmensa metr\u00f3poli de los \u00edmpetus y las desproporciones. \u00cdm\u00adpetus y desproporciones que no s\u00f3lo son f\u00edsicos, sino sobre todo an\u00edmicos. Da\u00f1inos para la personali\u00addad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfAlg\u00fan d\u00eda har\u00e1n algo nuestros gobernantes por suavizar el estr\u00e9pito de los veh\u00edculos? \u00bfAlg\u00fan d\u00eda nos recomendar\u00e1n que no pitemos tanto para no destrozarnos por dentro? \u00bfTendr\u00e1n el valor civil de enfrentarse al poder de un pito y ganarle la partida? El herido, se\u00f1or Alcalde, se\u00f1ores alcaldes del pa\u00eds entero, sufre de neurosis aguda y no sanar\u00e1 hasta graduarle la inten\u00adsidad al alma enferma del pito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este peque\u00f1o artefacto, oculto en las in\u00adtimidades del motor y en los recove\u00adcos del alma, representa, qui\u00e9rase o no, el desacomodo social de esta \u00e9poca de histerias y protestas incontenibles. Es el eco atormentado de la conciencia herida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 27-IV-1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Habl\u00e1bamos en d\u00edas pasados del ruido como el mayor enemigo del hombre en esta \u00e9poca desali\u00f1ada cuyas caracter\u00edsticas m\u00e1s notorias son la velocidad y el frenes\u00ed de las multitudes. 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