{"id":4979,"date":"2011-10-17T13:37:38","date_gmt":"2011-10-17T18:37:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4979"},"modified":"2014-05-03T10:56:41","modified_gmt":"2014-05-03T15:56:41","slug":"virgenes-lloronas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/virgenes-lloronas\/","title":{"rendered":"V\u00edrgenes lloronas"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Informa el cable internacional que en una iglesia de Chicago el sacerdote Raymond Jasinki vio llorar a la Virgen. La aparici\u00f3n, que comienza a calificarse de milagro, fue primero presenciada por el cl\u00e9\u00adrigo despu\u00e9s de la misa matinal y luego se repiti\u00f3 al d\u00eda siguiente, en forma inequ\u00edvoca, ante un grupo de monjas convocadas por el cl\u00e9rigo, quienes tambi\u00e9n vieron deslizarse l\u00e1grimas por los ojos tallados en madera de la soberana celestial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noticia alter\u00f3 de inmediato la mono\u00adton\u00eda del vecindario y \u00e9ste se traslad\u00f3 en tropel al templo de la revelaci\u00f3n. Hoy muchos vecinos certifican que el llanto no pod\u00eda ser de ficci\u00f3n, sino que se trataba de espesos lagrimones vertidos sin duda por la corrupci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las monjitas, convertidas en depositarias de la verdad por ser m\u00e1s confiables que los dispersos habitantes de los alrededores, guar\u00addan el pa\u00f1uelo con que secaron los ojos de la reina dolorosa. Aunque las l\u00e1grimas est\u00e1n evaporadas, los ex\u00adpertos se encargar\u00e1n de examinar este lenguaje de los poderes sobrenatura\u00adles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible que no volvamos a saber m\u00e1s de la Virgen llorosa de Chicago, pero de aqu\u00ed en adelante miles de creyentes se apuntar\u00e1n a este nuevo s\u00edmbolo religioso que el sacerdote embelesado ha transmitido por todos los confines del planeta. Caravanas de devotos y de curiosos, donde no faltar\u00e1n los mercenarios de la fe, volar\u00e1n al teatro del suceso y entre todos ayudar\u00e1n a hacer m\u00e1s cre\u00edble el llanto virginal.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo, a prop\u00f3sito, el milagro del Cristo que en humilde vivienda campesina tambi\u00e9n lloraba. La primera noticia fue instant\u00e1nea, como todo lo sobrenatural, y en pocos minutos atrajo la atenci\u00f3n de toda la comarca. Rodeada de velones, la imagen, a la vista de todos, co\u00admenzaba a verter l\u00e1grimas ver\u00eddicas conforme se hac\u00edan m\u00e1s profusas las oraciones. Hasta que alguien, que no ten\u00eda nada de tonto, descubri\u00f3 la clave: la cera de las veladoras, activada por la atm\u00f3sfera recalentada del estrecho recinto, sub\u00eda hasta la figura nazarena y, acumulada en las concavidades de los ojos, se derret\u00eda en l\u00e1grimas. No era Cristo el que lloraba, sino la cera, y ah\u00ed se evapor\u00f3 el milagro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra persona me cont\u00f3 el negocio que hab\u00eda montado un paisa en los l\u00edmites de la Virgen de Piendam\u00f3. El muy vivo, que por eso era antioque\u00f1o, compr\u00f3 el lote vecino y se dedic\u00f3 a vender entre las romer\u00edas la tierra santa. Todos regresaban a sus hoga\u00adres con un pedazo del milagro. En poco tiempo el avivato se hizo millonario, y hoy en muchas residen\u00adcias colgar\u00e1, idolatrado, el taleguito aqu\u00e9l que les vendi\u00f3 aquel paisa veloz, como una posesi\u00f3n celestial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gente, que por naturaleza es c\u00e1ndida e impresionable, en materia religiosa se deja seducir por la pri\u00admera ilusi\u00f3n. No faltan los avispados que explotan la ingenuidad. Hay quienes encuentran l\u00e1grimas divinas donde s\u00f3lo existe cera derretida. Ven llorar a la Virgen en Chicago, en Piendam\u00f3, en la oculta vereda del cuento, y en lugar de enfrentarse con coraje a las duras vicisitudes de la vida, se ponen a llorar. Compran a precios especulativos la tierra santa del antioque\u00f1o, y los h\u00e1bitos de San Cris\u00f3stomo, y el cor\u00add\u00f3n de San Francisco, y las faldas de Santa Eulalia, y las medicinas de (san) Jos\u00e9 Gregorio&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe, llama interior que debe existir para fortalecer el esp\u00edritu, debe ser consciente. Sin fe, sin alma, el hombre se postra y se aniquila. Pero la beater\u00eda y el fana\u00adtismo, que son extremos viciosos, deforman la personalidad. Los exce\u00adsos religiosos llevan a la candidez y por eso no es raro hallar en todas partes v\u00edrgenes y cristos llorones, algunos afligidos, que sin embargo s\u00f3lo lloran (y en secreto r\u00eden a mand\u00edbula batiente) por las tonter\u00edas del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 2-VII-1984. \u00a0<strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Informa el cable internacional que en una iglesia de Chicago el sacerdote Raymond Jasinki vio llorar a la Virgen. 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