{"id":4990,"date":"2011-10-17T13:49:24","date_gmt":"2011-10-17T18:49:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4990"},"modified":"2014-06-04T19:19:59","modified_gmt":"2014-06-05T00:19:59","slug":"cain","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/cain\/","title":{"rendered":"Ca\u00edn"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acabo de ver, en su d\u00eda inaugural, la versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica de la novela <em>Ca\u00edn<\/em>, de Eduardo Caballero Calder\u00f3n. El eterno drama de la humanidad adquiere en la pluma del creador de Tipacoque la intensidad necesaria para presentar como nuestro este personaje b\u00edblico que engendr\u00f3 el odio universal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer homicida de la historia, que anda agazapado en la conciencia del hombre como ins\u00adtrumento del mal, se pone esta vez ropaje colombiano para proclamar que somos pa\u00eds de cafres incapaz de rechazar la mala levadura. Y nada m\u00e1s indicado, como lo hace el nove\u00adlista, que mover sus personajes en el marco de las monta\u00f1as, con una rica hacienda de por medio, escenario que tipifica nuestra manera de ser cam\u00adpesinos y tambi\u00e9n b\u00e1rbaros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colombia, al igual que el teatro de la Biblia, nace en regiones agrestes y se puebla de pastores y labradores, seres sim\u00adples e ingenuos pero movidos por las pasiones ancestrales que el hombre hizo germinar en el para\u00edso terrenal. A veces le da a uno por pensar si la discordia entre los dos primeros hermanos de la historia, de haberse ellos conciliado, y sobre todo de haberse reprimido el zarpazo mortal de Ca\u00edn, habr\u00eda hecho m\u00e1s buena o menos tolerante a la humanidad. Fue de aquella escena de donde parti\u00f3 la sentencia de \u00a1malditos de la tierra!, castigo que no logramos quitarnos de encima por m\u00e1s Abeles que se impongan sobre los malvados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colombia, tierra f\u00e9rtil para los Ca\u00ednes y subestimada para la labranza, parece un horizonte siniestro. Ayer la violencia campe\u00adsina, hoy la violencia urbana. Ayer el cuchillo, hoy la metralleta. Ayer las cuadrillas salvajes por los campos, hoy las bandas motorizadas por las ciudades, que matan ministros y se sacian con la sangre inocente de Gloria Lara. Y el campo, como tel\u00f3n de fondo. \u00bfPor qu\u00e9 ex\u00adtra\u00f1a coincidencia llevan el ministro sacrificado y la dama vilipendiada el mismo apelli\u00addo? \u00bfAcaso no simbolizan, con sus vidas dignas y puestas al servicio de nobles causas, al mismo Abel de los tiempos modernos que lucha por combatir la maldad y es sacrificado por c\u00e1ndido e impotente?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El para\u00edso terrenal ha cambiado de ambiente. Los vicios de la sociedad moderna son dife\u00adrentes, pero significan las mismas monstruosidades de todos los tiempos. El salvajismo imperante en montes y ciudades, con la prolife\u00adraci\u00f3n de la droga y el imperio de las balas, mantiene no s\u00f3lo desviada la conciencia colectiva sino que se ha entronizado como una manera de ser. Un talante colombiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ley del cuchillo, la mayor fero\u00adcidad del hombre, se ha refinado con las sofisticadas armas de la \u00e9poca que dejan en un segundo regueros de cad\u00e1veres. \u00a1Ca\u00edn, pro\u00adtagonista inmortal! Es el actor m\u00e1s vivo de la historia, al que le rendimos tributo todos los d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caballero Calder\u00f3n ha profundi\u00adzado, desde las laderas pensativas de su Tipacoque de campesinos buenos, la otra vertiente del hombre depra\u00advado. Su <em>Ca\u00edn<\/em>, trotamundos de calles y veredas que lleva como estigma el germen inextinguible de la depravaci\u00f3n, es la bestia apocal\u00edpti\u00adca, revestida a la colombiana, que arrasa las entra\u00f1as de la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Impuestos excesivos, carest\u00edas agobiantes, abusos de pol\u00edticos y go\u00adbernantes, asaltode los bienes p\u00fablicos y escamoteo casti\u00adgado a medias de los ahorros priva\u00addos, o sea, en s\u00edntesis, las ventajas sociales que empujan al hombre contra su mismo hermano, \u00bfno en\u00adcarnan acaso la eterna y nunca apren\u00addida historia de este <em>Ca\u00edn<\/em> redivivo que hace m\u00e1s fulgurante la pantalla de nuestro cine nacional?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esta pel\u00edcula enmarcada en bellos paisajes boyacenses que nada tienen que envidiarle a la mejor fotograf\u00eda actual, Gustavo Nieto Roa avanza con seguridad, y cada vez con mayor dominio de la c\u00e1mara, sobre las exigencias de su arte. El pa\u00eds da pasos grandes hacia las metas del buen cine. Por lo pronto, hay que felicitar el esfuerzo gigantesco y cada vez m\u00e1s superado de este hombre perseverante que cree en las posibilidades de Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 1-VIII-1984. <strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Acabo de ver, en su d\u00eda inaugural, la versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica de la novela Ca\u00edn, de Eduardo Caballero Calder\u00f3n. El eterno drama de la humanidad adquiere en la pluma del creador de Tipacoque la intensidad necesaria para presentar como nuestro este personaje b\u00edblico que engendr\u00f3 el odio universal. 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