{"id":4999,"date":"2011-10-17T14:00:54","date_gmt":"2011-10-17T19:00:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=4999"},"modified":"2014-05-03T11:15:37","modified_gmt":"2014-05-03T16:15:37","slug":"corazon-y-cerebro","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/corazon-y-cerebro\/","title":{"rendered":"Coraz\u00f3n y cerebro"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El coraz\u00f3n, definido como el centro de las emociones y las facultades afectivas, es, anat\u00f3micamente ha\u00adblando, un \u00f3rgano hueco. Quiz\u00e1 por eso los poetas y los enamorados encuentran en \u00e9l la m\u00e1xima trans\u00adparencia para sus expresiones sen\u00adtimentales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el coraz\u00f3n se siente pero no se piensa. Es aqu\u00ed donde entra en discu\u00adsi\u00f3n si es m\u00e1s importante el coraz\u00f3n o el cerebro. Con el cerebro, por ser el mayor engranaje de la autodeter\u00adminaci\u00f3n, se adoptan las grandes decisiones de la vida. El hombre es consciente y razonador gracias al poder de su mente y sin ella ser\u00eda incapaz de medir la trascendencia de sus actos. El coraz\u00f3n, debido a su naturaleza instintiva, puede frenar los mejores dictados del raciocinio. Digamos, para diferenciarlos, que el coraz\u00f3n es acelerado y la mente, anal\u00edtica. En ocasiones es aqu\u00e9l tan desenfrenado que se desboca y acaba con la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los poetas, cuya misi\u00f3n es embellecer la vida, pintan al coraz\u00f3n de mil colores y lo representan como una dulce y ardorosa posesi\u00f3n del hombre. Las quincea\u00f1eras le enciman palomitas y colitas de querub\u00edn. La mente, por el contrario, reconocida su contextura de poderosa maquinaria, se representa como un recinto so\u00adlemne y fr\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La empresa no tiene coraz\u00f3n<\/em>, es frase en boga. Si lo tuviera, sostienen los economistas, no se produci\u00adr\u00edan utilidades. Esto no es tan evidente, ya que tambi\u00e9n los empresarios dejan de obtenerlas cuando deshumanizan sus \u00e1reas de trabajo. Cuando tratan a sus colaboradores como m\u00e1quinas y no como personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los variados estilos de admi\u00adnistraci\u00f3n en que los tratadistas en\u00adcasillan a los gerentes (y aqu\u00ed caben todos los puestos de mando, desde el de presidente de un pa\u00eds hasta el de ama de casa), figuran, en los extre\u00admos, los de la dictadura y el paternalismo. La dictadura es abominable, seg\u00fan el grito de los hombres libres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El paternalismo no es bueno, asegu\u00adran unos, porque con \u00e9l se relajan los sistemas disciplinarios al dominar el sentimiento sobre la raz\u00f3n. Es el ideal, refutan otros, porque el indi\u00adviduo, para que produzca, debe ser dirigido como ser humano y no piso\u00adteado como animal. Paternalismo no significa debilidad, agrega el de m\u00e1s all\u00e1, por lo mismo que el padre sigue siendo afectuoso por m\u00e1s en\u00e9rgico que sea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tendencia de la empre\u00adsa, contra el sentir de los poetas y los enamorados, es la de mover los negocios con el m\u00e1ximo de rigor y el m\u00ednimo de sensibilidad. As\u00ed se ma\u00adneja el mundo industrial a fin de que genere rendimientos. Lo lamentable es que muchos negocios, donde hay m\u00e1s cifras que sentimientos, se quiebran a pesar de tanto rigor utili\u00adtarista, o tal vez por exceso de rigor. Esto pone de manifiesto la eterna lucha entre el cerebro y el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los gerentes, que son el alma de los negocios \u2014y que por lo general ca\u00adrecen de coraz\u00f3n\u2014, se devanan los sesos buscando caminos para lograr ganancias. Se matan, en el sentido exacto del t\u00e9rmino, detr\u00e1s de un punto m\u00e1s en el balance o de una p\u00edrrica ventaja sobre el competidor. En este medio inclemente de las metas y los objetivos no puede entrar en consideraci\u00f3n la comodidad per\u00adsonal, ni existe tregua para la conquista voraz de las ganancias materiales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hacedor de cifras es un ser duro, vertiginoso, ensimismado en c\u00e1lculos infinitos, insaciable en su vocaci\u00f3n de malabarista de las fi\u00adnanzas, y que en esta era de la deslumbrante cibern\u00e9tica le ha ro\u00adbado la frialdad a la m\u00e1quina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estr\u00e9s, la peor enfermedad del mundo moderno, que causa depresi\u00f3n y tambi\u00e9n mata, parece ser el precio de la fama. Quien se precie de ejecutivo debe padecer de \u00falcera, de gastritis, de insomnio y taquicardias. Mostrar\u00e1, adem\u00e1s, aunque los deba, flamantes coches y deslum\u00adbrantes mansiones y dejar\u00e1 de tener brillo social si no es protagonista de unos cuantos enredos amorosos y unas cuantas especulaciones burs\u00e1\u00adtiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto produce ansiedad y desequilibrio emocional. No impor\u00adta. En esta persecuci\u00f3n de la gloria ef\u00edmera est\u00e1n descartados el esfuerzo f\u00edsico y el desgaste s\u00edquico. Y el coraz\u00f3n es el mayor sacrificado. Es posible incluso que la mente se resguarde, pero el m\u00fasculo impulsor de la sangre y las emociones queda expuesto a resistir los peores estra\u00adgos. Mientras m\u00e1s veloz y m\u00e1s eficiente sea el ejecutivo, m\u00e1s sensible ser\u00e1 al infarto. Aqu\u00ed se desquitan los poetas y los enamorados, cuyas fibras card\u00edacas parecen de acero.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si con la mente se piensa y con el coraz\u00f3n se siente, debe admitirse que ninguno de estos \u00f3rganos es superior, sino que se complementan. El indi\u00adviduo no puede estar nivelado mientras no mantenga al comp\u00e1s todas sus facultades. El enamorado, a m\u00e1s de pulsar sus emociones, debe pensar, y el ejecutivo, ser pensante por naturaleza \u2014aunque no siempre piensa bien\u2014, no debe ser tan aut\u00f3mata como para prescindir del sentimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni tan tonto como para conquistar la celebridad al costo del coraz\u00f3n, un bien que no tiene precio. El equilibrio ideal est\u00e1 en la fusi\u00f3n de ambos poderes: el del instinto y el del raciocinio, para que el individuo llegue a ser hombre completo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 24-VIII-1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El coraz\u00f3n, definido como el centro de las emociones y las facultades afectivas, es, anat\u00f3micamente ha\u00adblando, un \u00f3rgano hueco. Quiz\u00e1 por eso los poetas y los enamorados encuentran en \u00e9l la m\u00e1xima trans\u00adparencia para sus expresiones sen\u00adtimentales. Con el coraz\u00f3n se siente pero no se piensa. 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