{"id":5002,"date":"2011-10-17T14:05:50","date_gmt":"2011-10-17T19:05:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5002"},"modified":"2014-05-05T16:41:01","modified_gmt":"2014-05-05T21:41:01","slug":"la-paz-de-los-sepulcros","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/la-paz-de-los-sepulcros\/","title":{"rendered":"La paz de los sepulcros"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acaba de pactarse la paz despu\u00e9s de treinta a\u00f1os de guerra entre los colombianos. Treinta a\u00f1os contados de af\u00e1n, en medio del fragor de los disparos, cuando en realidad el germen fratricida inoculado en el alma nacional, como un estigma canceroso, significa ya un estilo se\u00adcular de nuestra manera de ser b\u00e1rbaros. Ca\u00edn no ha muerto en Colombia. Las \u00faltimas tres d\u00e9\u00adcadas est\u00e1n te\u00f1idas de tanta sangre y tanta sevicia, que la mayor violencia del pa\u00eds puede enmarcarse en este per\u00edodo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imposible ser\u00eda hacer un in\u00adventario siquiera aproximado del n\u00famero de muertos y de hogares destrozados que ha dejado la violen\u00adcia. Imposible, adem\u00e1s, determinar hasta qu\u00e9 punto el instinto asesino ha frenado el desarrollo espiritual y material de este pueblo con enormes posibilidades de progreso y poca vocaci\u00f3n de grandeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es mejor no intentar el balance de nuestras calamidades. Olvid\u00e9monos, si somos capaces, de los miles de sacrificados por las balas oficiales y las balas subversivas, para situarnos sin mayores interrogaciones en esta hora de la tregua condicionada. El pueblo quiere la paz y la reclama con desespero, al rechazar, por simple instinto de supervivencia, la muerte sentenciada en campos y ciudades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta tal grado de escepticismo hemos llegado, que vivimos insensi\u00adbilizados contra la certidumbre de la conflagraci\u00f3n permanente. El estado de sitio, medida de emergencia y salvaci\u00f3n en cualquier pa\u00eds del mundo, en el nuestro perdi\u00f3 eficacia y se convirti\u00f3 en figura desgastada por el uso. La acci\u00f3n oficial de las armas y la justicia, en las que la gente no cree, se qued\u00f3 escrita en los c\u00f3digos, mientras que por el alma aterida de espanto y de impotencia cabalgaban los muertos reales que todos los d\u00edas ve\u00edamos avanzar como un atropello monstruoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viudas, hu\u00e9rfanos, familias enteras con el alma mutilada salen hoy entre las tinieblas del combate tratando de convencerse de que ha cesado la guerra. \u00bfY sus seres queridos que nadie podr\u00e1 restituir, y sus haciendas irrecuperables, y sus sentimientos marchitos&#8230;? Todav\u00eda, en v\u00edsperas de la tregua, fuerzas guerrilleras y del orden se enfrentaban y ca\u00edan abati\u00addas&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie se explica la masacre de Yumbo. Nadie podr\u00e1 justificar los nueve polic\u00edas acribillados en lejano caser\u00edo de la selva a pocas horas de suscribirse el armisticio. El sacrificio absurdo de Carlos Toledo Plata, como posible venganza de sus propios aso\u00adciados por hab\u00e9rseles adelantado a la firma de la paz, quedar\u00e1 gravitando en la historia de la violencia como signo aberrante de la insensatez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra, en fin, ha concluido. Las trompetas de la reconciliaci\u00f3n pre\u00adgonan la llegada de una nueva auro\u00adra. Los guerrilleros han desfilado por el micr\u00f3fono, con los fusiles a\u00fan humeantes y los ca\u00f1ones apuntados al suelo, mostr\u00e1ndole al pa\u00eds la satis\u00adfacci\u00f3n \u2014y yo dir\u00eda el desconcierto\u2014 con que se reintegran a la sociedad. \u00a1Bienvenidos sean y que les perduren sus buenas intenciones! No est\u00e1n arrepentidos de sus actos, sino can\u00adsados de la contienda. Y condicionan el cese del fuego a la b\u00fasqueda de f\u00f3rmulas sociales que permitan al pueblo mejores sistemas de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El presidente Betancur pasar\u00e1 a la historia como el gran abanderado de la paz si consigue, como todos los colombianos lo pedimos y lo necesi\u00adtamos, que esta paz sea duradera. \u00a1Ni un tiro m\u00e1s!, es la consigna general, y hay que suponer de buena fe que el prop\u00f3sito es recto. Es un triunfo evidente del Gobierno, logrado con el concurso de verdaderos patriotas convencidos del poder de la persuasi\u00f3n, que salvar\u00eda todo un tramo carcomido de nuestra historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la paz no puede ser resistente si no tiene soportes para apoyarse. Debe ser un estado del alma y una fuerza de la convicci\u00f3n. Tan habituados est\u00e1bamos a la guerra y tan posesionados por el pesimismo, que todav\u00eda no hemos despertado a la realidad de un pa\u00eds que amanece pac\u00edfico. Pa\u00eds desgastado en largas noches de in\u00fatil espera, que ahora se asusta con la paz. Ha llegado el momento de la convivencia y la gente no cree en ella. La paz parece un hecho curioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tranquilidad que nos prometen s\u00f3lo ser\u00e1 posible en la medida en que todos nos empe\u00f1emos en declinar los odios y propiciar el clima del enten\u00addimiento, con voluntad y optimismo. Para este y todos los gobiernos sucesivos, y desde luego para los pol\u00edticos, surge el gran reto de la paz, que no es otro que el de mantenerla con sabias medidas de bienestar popular. Si no se impone la paz econ\u00f3mica y social \u2014algo insepara\u00adble\u2014, la paz de las armas ser\u00e1 un sofisma de distracci\u00f3n. Apenas una palabra hueca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 6-IX-1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Acaba de pactarse la paz despu\u00e9s de treinta a\u00f1os de guerra entre los colombianos. 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