{"id":5005,"date":"2011-10-17T14:10:03","date_gmt":"2011-10-17T19:10:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5005"},"modified":"2014-05-04T18:59:47","modified_gmt":"2014-05-04T23:59:47","slug":"palmira-senorial","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/palmira-senorial\/","title":{"rendered":"Palmira se\u00f1orial"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abT\u00fa has sido un gran crisol: el africano bronce, el oro espa\u00f1ol y el cobre indio\u201d.<\/em> As\u00ed defini\u00f3 el maestro Valencia el alma ancestral de Palmira. Ciudad a\u00f1eja, con sus trapiches secu\u00adlares olorosos a molienda y sus tierras trabajadas con el sudor de las negrer\u00edas y fertilizadas con el prodigio de la naturaleza ub\u00e9rrima, recuerda a\u00fan el dominio feudal de la corona espa\u00f1ola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Palmira llegaron muchas corrientes \u00e9tnicas que crearon una raza fuerte, mezcla del indio cobrizo y el blanco espa\u00f1ol, e impulsaron la especie hasta plasmar un conglomerado humano de m\u00faltiples matices, que le dio asiento a la moderna ciudad de hoy en la que se confunden, hermanados, los habitantes actuales, en quienes se conjugan distin\u00adtos colores de raza, desde el muy negro hasta el muy blanco, y poseen adem\u00e1s diferentes acentos idiom\u00e1ticos. Es ciudad de contrastes, tanto en lo econ\u00f3mico como en lo social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Predomina la raza vivaz, trabaja\u00addora, endurecida por los sofocantes soles de su agricultura, y que en los laboreos de los trapiches en eterna efervescencia, de las ca\u00f1as de az\u00facar tremolantes, de la agricultura agresiva y las briosas ganader\u00edas, como s\u00edmbolos de poder econ\u00f3mico, se mantiene fiel a la tradici\u00f3n de pueblo pujante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00e1mbito rural, donde el esclavo aprendi\u00f3 a amasar con vigor la riqueza de la tierra, se ha trasladado con igual \u00edmpetu febril al marco de la ciudad, en la que crece la imaginaci\u00f3n creadora de las f\u00e1bricas metalmec\u00e1nicas y las industrias caseras de los manjares azucarados, los bu\u00f1uelos y los pandebonos. Es el abrazo de la rural\u00eda con la ciudad, y al fondo, como ex\u00adpresi\u00f3n necesaria de la sangre t\u00f3rrida que constituye su manera de ser, se disfrutar\u00e1 del sabor afrodis\u00edaco de la salsa, o como quiera llamarse el \u00faltimo grito tropical de la m\u00fasica, un mensaje que llega de lejanas reminiscencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gentileza de sus habitantes hace de Palmira una ciudad cordial y atrac\u00adtiva para el turista. Por las calles se deslizan, con visos coloniales, sus coches tirados por caballos, que hacen pensar en pret\u00e9ritas \u00e9pocas de romanticismo. En el sen\u00adtimiento de los palmiranos perduran los ecos del ayer rom\u00e1ntico. Jorge Isaacs sembr\u00f3 en el coraz\u00f3n del pueblo el amor de Mar\u00eda, y sin ella es imposible asimilar la sustancia de la tierra ed\u00e9\u00adnica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ricardo Nieto, inspirado vate palmirano cuyo poema <em>Libros<\/em> ha resonado tantas veces en el alma del cronista, parece que deambulara por las calles nocturnas del pueblo se\u00f1orial.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal la estampa de Palmira que capta al vuelo, en breve recorrido por su geograf\u00eda quemante, el escritor que ha venido en pos de la belleza del paisaje y ha admirado al mismo tiempo la esbel\u00adtez de sus mujeres. Las autoridades municipales me transmiten la preocu\u00adpaci\u00f3n que las anima por remozarle la cara a la ciudad y acometer diversas obras que le impriman un progreso m\u00e1s din\u00e1mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alcalde Sanguino y su equipo de colaboradores (entre quienes se destaca el elemento femenino como un sello de la tierra) trabajan por una Palmira mejor. Luz Elena Duque, graciosa y activa tesorera del muni\u00adcipio, que me sirve de gu\u00eda mostr\u00e1n\u00addome diferentes aspectos de la admi\u00adnistraci\u00f3n, sabe que su ciudad saldr\u00e1 adelante y corresponder\u00e1 a los s\u00edmbolos que figuran en su escudo: el m\u00fasculo, el paisaje y el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad, adormilada en los \u00faltimos tiempos, ha descuidado sus calles y fachadas y aplazado algunas nece\u00adsidades prioritarias, como el alcanta\u00adrillado ya envejecido, los tel\u00e9fonos en constante deterioro y la construcci\u00f3n del Palacio Municipal, antigua obra que ahora se ve progresar a mayor ritmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso que la dulzura del az\u00facar, cuyo olor perfuma el ambiente, haga el milagro de transformar a Palmira. Es ciudad con larga historia y sin fundador, cosa rara. \u00abNo tenemos due\u00f1o, todos somos due\u00f1os de nuestro municipio\u00bb, leo en una cartilla municipal. He ah\u00ed el reto del progreso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 13-IX-1984.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar \u00abT\u00fa has sido un gran crisol: el africano bronce, el oro espa\u00f1ol y el cobre indio\u201d. As\u00ed defini\u00f3 el maestro Valencia el alma ancestral de Palmira. 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