{"id":5018,"date":"2011-10-17T14:43:26","date_gmt":"2011-10-17T19:43:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5018"},"modified":"2014-03-17T20:26:59","modified_gmt":"2014-03-18T01:26:59","slug":"peligros-de-la-fama","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/peligros-de-la-fama\/","title":{"rendered":"Peligros de la fama"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nivel de la fama, mientras m\u00e1s alto est\u00e9, m\u00e1s peligroso se vuelve. En las alturas se cometen los peores errores, porque las cumbres, que representan el ascenso del hombre en busca de celebridad, marean. Cuando se ha logrado ponderaci\u00f3n humana, el hombre suele desentenderse de sus deficiencias al verse calificado como persona capaz y a veces como genio. De ah\u00ed el refr\u00e1n de \u00abcr\u00eda fama y \u00e9chate a dormir\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fama abre todas las puertas. El misterio est\u00e1 en adquirirla. En los elevados sitios de la pir\u00e1mide, lo mismo de una profesi\u00f3n que de un estado social, m\u00e1s facilidad existe para que el hombre cometa ligerezas y abuse de su estatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mismo ocurre en el mundo de las letras. Al escritor le quedar\u00e1 cuesta arriba encontrar editor para su primer libro, y tampoco lo hallar\u00e1 en el d\u00e9cimo si para entonces su nombre no es comercial. Lo ser\u00e1 con trucos publici\u00adtarios, con uno que otro esc\u00e1ndalo y de pronto con alg\u00fan pu\u00f1o c\u00e9lebre, como el de Vargas Llosa a Garc\u00eda M\u00e1rquez, magos de la literatura y de la publicidad. La calidad del producto literario y su comercio caminan en distinta direcci\u00f3n y no basta que el novelista escriba excelentes obras para que \u00e9stas sean vendibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Doris Lessing, ponderada escri\u00adtora inglesa, sabe que su solo nombre es suficiente para colocar cuanto libro quiera difundir. Los editores viven detr\u00e1s de ella en persecuci\u00f3n de la \u00faltima novedad, que se negocia a cualquier precio. Pero no fue sino ponerse un seud\u00f3nimo para comprobar que <em>El diario del buen vecino,<\/em> novela que ofreci\u00f3 de edi\u00adtorial en editorial, no despertaba inter\u00e9s. Pod\u00eda ser superior a las anteriores, pero carec\u00eda de sello co\u00admercial. \u00a1Lo que hay detr\u00e1s de un nombre!, exclama Panesso Robledo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los socios del <em>boom<\/em> latinoamericano, que se unieron no s\u00f3lo para encumbrar la literatura regional sino para vender libros, no ignoran lo que significa ser c\u00e9lebres. La mejor obra de cada uno de ellos no es, posiblemente, la escrita despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n sino la sudada en largas y precarias noches de lucha diab\u00f3lica. Creo que Garc\u00eda M\u00e1r\u00adquez no producir\u00e1 nada mejor que <em>El coronel no tiene quien le escriba<\/em>, aunque fue <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em> la que lo hizo universal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay escritores que con un solo libro consiguen la gloria. Esto pasa con Juan Rulfo y su <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>, obra de escasas cien p\u00e1ginas que \u00e9l no lograr\u00e1 superar. La escribi\u00f3 en un estado luminoso, pero no habr\u00eda llegado a ser famosa si no hubiera contado con el instante de suerte que abre las puertas del triunfo. Estos instantes son esquivos y por lo general no se repiten. Cuando a Rulfo se le pregunta por un nuevo libro, responde con excelente l\u00f3gica que todo cuanto ten\u00eda que decir ya est\u00e1 expresado en <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alcanzar la fama es ambici\u00f3n humana. Muchos llegan antes de tiempo y se frustran para el resto de la vida. Tambi\u00e9n con la fama se encuentra, cuando es prematura, el nivel de la incompetencia. Se cierra el horizonte y el escritor se limita, como Rulfo, a una sola novela. Otros, como Garc\u00eda M\u00e1rquez, viven anunciando su obra cumbre, cuando \u00e9sta ya est\u00e1 escrita y ninguna posterior lograr\u00e1 desplazar la consagrada por la nombrad\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escritor de carrera gasta media vida buscando editor y la otra media huyendo de los editores. Menos, claro est\u00e1, cuando se cambia de nombre, como le ocurri\u00f3 a Doris Lessing, que, encubierta como Jane Somers, descu\u00adbri\u00f3 que su literatura, o sea, su mercanc\u00eda, no val\u00eda un c\u00e9ntimo en los mercados.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fama tiene un precio, a veces muy costoso. Se dice que la soledad es el peor castigo de llegar tan alto. Y es que en medio de los oropeles de la gloria el alma puede vivir desolada. Garc\u00eda M\u00e1rquez, que ha recorrido todas las escalas del escritor, siente hoy nostalgia por la vida simple del reportero y la placidez del cuentista y del novelista normal. <em>Cuando era feliz e indocumentado<\/em> es el t\u00edtulo que le asigna a uno de sus libros, de regreso de los escenarios del aplauso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo b\u00e1rbaro debe de tener la fama cuando atrapa a la persona y no le permite escapes. Los que est\u00e1n afuera la persiguen tontamente, tal vez por ignorar que tambi\u00e9n es un suplicio, y por desgracia un suplicio irreversible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 18-X-1984.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El nivel de la fama, mientras m\u00e1s alto est\u00e9, m\u00e1s peligroso se vuelve. En las alturas se cometen los peores errores, porque las cumbres, que representan el ascenso del hombre en busca de celebridad, marean. Cuando se ha logrado ponderaci\u00f3n humana, el hombre suele desentenderse de sus deficiencias al verse calificado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[47],"tags":[101],"class_list":["post-5018","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-temas-literarios","tag-temas-literarios"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5018","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5018"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5018\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10473,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5018\/revisions\/10473"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5018"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5018"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5018"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}