{"id":5054,"date":"2011-10-17T20:36:41","date_gmt":"2011-10-18T01:36:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5054"},"modified":"2014-03-21T10:26:59","modified_gmt":"2014-03-21T15:26:59","slug":"bogota-hace-150-anos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/bogota-hace-150-anos\/","title":{"rendered":"Bogot\u00e1 hace 150 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el volumen IV de sus <em>Escritos escogidos<\/em> (Biblioteca Banco Popular, 1984), pinta Luis Eduardo Nieto Caba\u00adllero, tomadas del libro de que es autor el ciudadano ingl\u00e9s J. Steuart, algunas caracter\u00edsticas de Colombia en los a\u00f1os 1836 y 1837, seg\u00fan la apreciaci\u00f3n de este extranjero que vino al pa\u00eds a hacer plata como comer\u00adciante e industrial, tentado por la fiebre del oro, y que seg\u00fan parece sali\u00f3 esquilmado. Hay episodios pintorescos de la vida bogotana de aquella \u00e9poca, que he querido entresacar, entre comillas y a grandes zancadas, para deleite de los lectores actuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la pluma \u00e1gil de LENC la que sazona en su cr\u00f3nica, con gracia y colorido, los relatos de Steuart, como se ver\u00e1 a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl comercio era casi nulo. Dif\u00edcil, por otra parte, porque los suramericanos heredaron la pereza espa\u00f1ola y a todo lo que debe hacerse inmediatamente contestan con languidez: \u00a1Ma\u00f1ana!&#8230; Un desayuno de huevos, chocolate y carne para tres personas les cost\u00f3 cuarenta centavos. Probaron la chicha, que a Steuart le pareci\u00f3 horrible, pero no as\u00ed a las mujeres de su comitiva. Les daba calorcito en el buche\u2026 Don Rai\u00admundo Santamar\u00eda les consigui\u00f3 al se\u00f1or Steuart y a sus compa\u00f1eros una casa con dos pisos, veinte cuartos, jard\u00edn y una fuente de agua corriente por dos onzas, es decir, por treinta y dos pesos mensuales\u2026Ten\u00eda la ciudad treinta mil habitantes y una milla de largo por la mitad de ancho&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa cocina quedaba cerca del comedor, con el objeto de que las viandas llegaran calientes a la mesa, especialmente el chocolate, que los ricos se hac\u00edan servir en tazas de plata, deseosos de llorar con cada sorbo. Hab\u00eda muchas pulgas, pero los bogotanos estaban acostumbrados a ellas y dorm\u00edan pl\u00e1cida\u00admente mientras les picaban los brazos y las piernas u organizaban sus procesiones lit\u00far\u00adgicas por la espalda o por el est\u00f3mago\u2026 Afirma el se\u00f1or Steuart que acaso ning\u00fan pa\u00eds del mundo pose\u00eda un servicio de correo m\u00e1s eficaz y ordenado que el nuestro\u2026 San Diego no merec\u00eda ser citado sino por la suciedad de los frailes que lo habitaban, algunos de cuyos h\u00e1bitos hab\u00edan servido a tres generaciones\u2026 El teatro era de respetables dimensiones y ten\u00eda platea y palcos, pero los espectadores deb\u00edan llevar los asientos para cada funci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTodos los comerciantes, con excepciones que no pasaban de seis, ped\u00edan por cualquier art\u00edculo el doble del precio, para acomodarse a la costumbre de ir rebajando, y en los art\u00edculos o en las vueltas de dinero trataban de robar al cliente. Hay algunas muchachas que tienen tiendas, que les fueron puestas por los amantes. Muchachas de doble co\u00admando: comercial y sensual\u2026 El bogo\u00adtano siempre est\u00e1 enfermo. Lo curioso es que el dolor se concentra en la cabeza. Si le duele el h\u00edgado, el ri\u00f1\u00f3n, el est\u00f3mago o los pies\u2026 contesta: Me duele la cabeza\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa chicha es la bebida del pueblo. La sirven en unos recipientes llamados totumas, que van pasando de mano en mano. Produce un poco de asco la costumbre, pero a los que la observan no les molestan las babas\u00a0 de los dem\u00e1s. Antes de acostarse no les sienta mal un plato de mazamorra, que empujan con chicha. Es como un narc\u00f3tico. No han acabado de desvestirse cuando ya est\u00e1n dormidos\u2026 El bogotano de posici\u00f3n se levanta temprano. Si no le duele la cabeza se empotrera (sic) una taza de chocolate bien espeso y bien caliente. Enciende luego un cigarro. Y sale a dar a caballo un corto paseo\u2026 A las 6 p.m. es la cena: chocolate, marrano, arracacha&#8230; Y para acostarse, dos horas despu\u00e9s, la mazamorra, la chicha y el sant\u00edsimo rosario\u2026 Las sirvientas que llevan los platos a la mesa son sucias. No se quitan el delantal ni entre la cama\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo hay sino tres camiones: el del general Santander, el del arzobispo y el del se\u00f1or Morales\u2026 Cuando cualquiera de ellos sale a la calle, las multitudes se forman para verlos dar saltos\u2026 Los hombres son general\u00admente desgarbados, mal hechos, en contraste con las mujeres\u2026 Ellas tienen pies maravillosos y caminan con gracia. Aunque desconocen el asesino corset, los cuerpos son muy elegantes\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHab\u00eda pocos sermones. En un a\u00f1o de permanencia en Bogot\u00e1, Steuart no supo sino de cuatro, a uno de los cuales asisti\u00f3. La oratoria le pareci\u00f3 magn\u00ed\u00adfica, pero el tema intolerable. Hablaba el predicador del diablo como de un personaje evidente y actuante, que cabalgaba sobre los hombros de los incr\u00e9dulos y les enterraba las u\u00f1as a quienes no dieran limosna ni hicieran penitencias\u2026 El raterismo abundaba. En Bogot\u00e1 se robaban cualquier cosa, sin nece\u00adsidad, sin valor, por simple man\u00eda o por hacer el da\u00f1o\u2026 Era preciso tener vigilantes especiales. Al menor descuido, como en una comedia de Schiller, la zorra patas arriba y venga ac\u00e1 el pollo\u2026 Hombres y mujeres eran inveterados fumadores. Las se\u00f1oritas fumaban con la candela entre la boca, porque en esa forma dizque no quedaban oliendo a lo que ol\u00eda el general Sarda cuando Bol\u00edvar lo hizo alejar de su cama en San Pedro Alejandrino&#8230;\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Seg\u00fan se deduce, el ingl\u00e9s era malgeniado, aunque buen fot\u00f3grafo social. Le faltaba sentido del humor. Nuestro cr\u00edtico se traslad\u00f3 a Pandi y all\u00ed tampoco le fue bien):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPandi es miserable. Setenta ranchos, quinientos habitantes, todos infelices pero honrados. No pudieron conseguir los viajeros ni leche, ni huevos, ni carne, ni papas, ni frutas, ni dulces. El cero absoluto. Hab\u00edan llegado a la casa del cura, hombre avaro, que viv\u00eda sin la menor comodidad &#8230; escasa conversaci\u00f3n, de mal humor, entregado a la concupiscencia, cuyos estragos le encontr\u00f3 Steuart en el rostro, poco dado al cuidado de la iglesia y de sus feligreses y que ten\u00eda, para que le sacara las niguas de noche, una mujer chusca\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 tanto ha cambiado Bogot\u00e1 en estos 150 a\u00f1os? Determ\u00ednelo cada cual. Hoy en Bogot\u00e1 ya no hay niguas. Todas se fueron detr\u00e1s del m\u00edster en su viaje de regreso a Inglaterra. Y es una l\u00e1stima, porque nos sobran mujeres chuscas para que nos las rasquen. Se fueron las niguas y se quedaron los rateros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 1-V-1985.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En el volumen IV de sus Escritos escogidos (Biblioteca Banco Popular, 1984), pinta Luis Eduardo Nieto Caba\u00adllero, tomadas del libro de que es autor el ciudadano ingl\u00e9s J. 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