{"id":5079,"date":"2011-10-17T21:13:16","date_gmt":"2011-10-18T02:13:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5079"},"modified":"2014-04-09T10:11:46","modified_gmt":"2014-04-09T15:11:46","slug":"el-derecho-de-vivir","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/el-derecho-de-vivir\/","title":{"rendered":"El derecho de vivir"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien se analiza la insatisfacci\u00f3n de los colombianos en estos momentos, hay que atribuirla a la falta de oportunidades para subsistir con de\u00adcoro. El ser humano, que no puede someterse a la degradaci\u00f3n, protesta siempre que encuentra vulnerados sus derechos. Y el m\u00e1s sagrado de ellos es el de vivir con dignidad, lo que supone algo m\u00e1s que respirar, porque ante todo debe saciar sus necesidades elementa\u00adles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al pueblo se le ha venido halagando, sobre todo en las jornadas electorales, con m\u00faltiples promesas de mejo\u00adramiento social. \u00a1No m\u00e1s impuestos!, fue la consigna clamorosa que se escuch\u00f3 en el pasado inmediato, y con ella se gan\u00f3 un gobierno. Con esa bandera nac\u00eda una nueva ilusi\u00f3n popular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos gobernantes han tenido en sus comienzos el respaldo y el entusiasmo que rodearon al actual mandatario de la Naci\u00f3n, porque \u00e9l supo interpretar los anhelos y las frustraciones de la comunidad menesterosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pueblo crey\u00f3 en el freno a los impuestos, y en la educaci\u00f3n econ\u00f3mi\u00adca, y en la vivienda f\u00e1cil, y en la salud generosa, y en la canasta familiar costeable\u2026 Pero al paso de los d\u00edas se sinti\u00f3 frustrado, una vez m\u00e1s, cuando descubri\u00f3 que la realidad era bien diferente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los impuestos no s\u00f3lo no se deten\u00edan, sino que se multiplicaban cada vez que los despilfarros nacionales hac\u00edan apremiantes nuevas cuotas de sacri\u00adficio. Los costos educativos se volvieron inaccesibles para el com\u00fan de la gente, con alzas disfrazadas, y los precios de la finca ra\u00edz rompieron los diques. En los centros de salud no hay cupos para la pobreza, y la canasta familiar resulta un milagro dif\u00edcil de realizar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la rechifla de d\u00edas pasados, cuando el se\u00f1or Presidente se present\u00f3 en la largada de una prueba deportiva, estaba simbolizada la protesta que hoy aqueja a los colombianos. Se ha ca\u00eddo en tal grado de pauperismo que las arcas del Estado ya no responden a las necesidades b\u00e1sicas de la poblaci\u00f3n. Se escucha con frecuencia que no hay dinero para pagar sueldos, o que un hospital se cerr\u00f3 por falta de fondos, o que una obra se suspendi\u00f3 por inopia presupuestal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pa\u00eds no produce, es la triste realidad. Entre quiebras y concordatos la riqueza se evapora. Los empresarios buscan nuevos milagros, y \u00e9stos no llegan. El campo, entre tanto, permanece ocioso y bajo el dominio de la inseguridad y el terror.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fuerzas de la insubordinaci\u00f3n hacen de las suyas en este mar revuelto creado por el caos, y los secuestros y los asesinatos retumban, como el eco de los peores instintos, en las conciencias asustadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no es por falta de optimismo que el pueblo est\u00e1 postrado. Es que ya agot\u00f3 sus reservas morales. Se le acab\u00f3 la paciencia. Hay que admitir que el se\u00f1or presidente Betancur se equivoc\u00f3 de buena fe. Pero esta equivocaci\u00f3n, por m\u00e1s sana que sea, trae malestar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Surgieron en su gobierno fen\u00f3menos extra\u00f1os a sus planes, como el de la inmoralidad galopante en las entidades financieras, el del narcotr\u00e1fico implacable y la sedici\u00f3n que todo lo aniquila. Nuestro mandatario, que es el m\u00e1s dolorido de todos los colombianos, y no el m\u00e1s afortunado, ha hecho todo lo posible por salvarnos del desastre. Pero este pa\u00eds descuadernado que le toc\u00f3 administrar en mala suerte no resiste una desgracia m\u00e1s. No le cabe un impuesto m\u00e1s. Por eso rechifla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salvar a Colombia de sus actuales calamidades es recuperar el derecho a la vida. Una vida sin tantos sofocos y con m\u00e1s holgura, con menos sacrificios y con m\u00e1s ilusiones. He ah\u00ed, ni m\u00e1s ni menos, el arduo pero no imposible camino que debe emprender cualquier programa de redenci\u00f3n social. En vivir, y vivir sin ahogos y con confianza, est\u00e1 el secreto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 23-V-1985.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Si bien se analiza la insatisfacci\u00f3n de los colombianos en estos momentos, hay que atribuirla a la falta de oportunidades para subsistir con de\u00adcoro. El ser humano, que no puede someterse a la degradaci\u00f3n, protesta siempre que encuentra vulnerados sus derechos. 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