{"id":5085,"date":"2011-10-17T21:19:13","date_gmt":"2011-10-18T02:19:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5085"},"modified":"2014-05-05T16:46:26","modified_gmt":"2014-05-05T21:46:26","slug":"violencia-en-los-estadios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/violencia-en-los-estadios\/","title":{"rendered":"Violencia en los estadios"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Treinta y ocho fue el n\u00famero inicial de muertos que dej\u00f3 el fanatismo por el f\u00fatbol en el estadio Heysel de Bruselas. Los cables ha\u00adblan adem\u00e1s de 100 o 150 heridos graves, situaci\u00f3n que har\u00e1 crecer la tragedia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una hora antes de enfrentarse los equipos Liverpool de Inglaterra y Juventus de Italia por la conquista de la Copa Europea de F\u00fatbol, en un estadio con 70.000 aficionados, cientos de bri\u00adt\u00e1nicos ebrios se dedicaron a hostigar a los hinchas italianos instalados en los alrededores. El disturbio, ya en plena efervescencia, se agravaba con el lan\u00adzamiento a los italianos de latas de cerveza, astas de banderas y toda suerte de proyectiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vino luego el caos. Un tramo se derrumb\u00f3 por la presi\u00f3n del tumulto y muchos de los espectadores en fuga quedaron atrapados, hasta producirse la muerte, bajo las pisadas de la multitud exaltada. Puede decirse que los ingleses, los inventores del f\u00fatbol, han causado con este episodio la mayor deshonra para su tradici\u00f3n deportiva. Le han dado sepultura al f\u00fatbol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera ministra Margaret Thatcher se muestra avergonzada y compungida por este oprobio que cae sobre su pa\u00eds. Esto es mucho m\u00e1s sensible para la sangre inglesa, por tratarse de uno de los pueblos m\u00e1s civilizados y altivos del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para explicar este descontrol produ\u00adcido por unos momentos de brutalidad colectiva habr\u00eda que entender lo que representa el fanatismo, cual\u00adquiera que \u00e9l sea, como instigador de las bajas pasiones. No eran seres racionales los que asist\u00edan con euforia al sano pasatiempo, sino fieras domi\u00adnadas por el alcohol y el arrebato, dispuestas a matar o hacerse matar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta tal grado llega el hombre cuando se vuelve animal. Los \u00eddolos de las muchedumbres \u2013cantantes, futbolis\u00adtas, boxeadores, pol\u00edticos, toreros\u2026 \u2013\u00a0 hacen desbordar la sensatez y producen histeria en los fan\u00e1ticos. La obsesi\u00f3n desquicia la conducta. Y la idiotez mata, ya se ve.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que debe ser un espect\u00e1culo de colorido y suspenso, y jam\u00e1s un esce\u00adnario del odio, queda degradado cuando el instinto rastrero, incapaz de enno\u00adblecer las emociones, se apodera de las masas. La violencia tiene muchos rostros y este del deporte, que no siempre se descubre, causa nume\u00adrosos descalabros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un desastre de la magnitud descrita retumba en el orbe entero. Sin embargo, deja de registrarse lo que sucede a todo momento en los estadios. Hay violencia desde la rebati\u00f1a por los boletos hasta las ofensas para quienes no comparten la misma afici\u00f3n. A las damas se les denigra con vocabulario procaz que se pretende galanteador. Al vecino se le incomoda y se le insulta. Se exhiben los peores modales, muchas veces hasta el l\u00edmite de la m\u00e1s baja vulgaridad. No hay ning\u00fan impedimento para lanzar colillas, palos, latas y toda clase de porquer\u00edas, comprendidas las verbales, bajo el impulso del licor o la droga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La violencia de los estadios es de\u00adsastrosa porque es incontrolable. Las mismas autoridades no saben c\u00f3mo reprimir el consumo de bebidas alcoh\u00f3\u00adlicas y muchas veces lo estimulan. Son recintos de incultura y crueldad. A las multitudes, cuando se desbocan, nadie las detiene. El fanatismo es ciego en la pol\u00edtica, la religi\u00f3n o el deporte. En los estadios, como en las plazas, se vive el peor sectarismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo ocurrido en B\u00e9lgica es un suceso m\u00e1s en esta cadena de desenfrenos colectivos. Se trata de una furia homi\u00adcida que humilla la noble causa del deporte. En Colombia hemos lamen\u00adtado varias desgracias similares (Bo\u00adgot\u00e1, Cali, Bucaramanga\u2026) y todav\u00eda no estamos curados. No asistir a esta\u00addios ni a concentraciones populares es buena f\u00f3rmula para defender la paz y la supervivencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 11-VI-1985.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Treinta y ocho fue el n\u00famero inicial de muertos que dej\u00f3 el fanatismo por el f\u00fatbol en el estadio Heysel de Bruselas. Los cables ha\u00adblan adem\u00e1s de 100 o 150 heridos graves, situaci\u00f3n que har\u00e1 crecer la tragedia. 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