{"id":5094,"date":"2011-10-17T21:34:19","date_gmt":"2011-10-18T02:34:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5094"},"modified":"2014-06-18T19:26:00","modified_gmt":"2014-06-19T00:26:00","slug":"el-cuento-en-el-quindio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/el-cuento-en-el-quindio\/","title":{"rendered":"El cuento en el Quind\u00edo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue en esta ciudad de Armenia donde escrib\u00ed mi primer cuento en el a\u00f1o de 1971. Confieso que no ten\u00eda entonces la noci\u00f3n exacta de que me hallaba en predio de cuentistas, y s\u00f3lo al paso de los d\u00edas, cuando siguieron brotando nuevas producciones y me familiaric\u00e9 con la literatura quindiana, descubr\u00ed dicha realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparte de ser el Quind\u00edo tierra f\u00e9rtil para el cuento, ya las antolog\u00edas hab\u00edan consagrado verdaderos maestros oriundos de la regi\u00f3n, que sobresal\u00edan no s\u00f3lo en Colombia sino en otros pa\u00edses. En 1981 publiqu\u00e9 mi primer libro de cuentos, y as\u00ed quedaban asimilados los aires de esta provincia de narradores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, 14 a\u00f1os despu\u00e9s de aquella inicial incursi\u00f3n en una disciplina que me \u00a0apasiona, y no por ser un practicante aventajado como por admirar a quienes s\u00ed dominan tan dif\u00edcil t\u00e9cnica, puedo presentarme en este foro con el caudal de las experiencias acumuladas tras perseverantes lecturas y provechosas indagaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Modesto es mi equipaje, porque soy apenas un aprendiz de cuentista, pero el solo hecho de contribuir a estos actos culturales con que la Universidad del Quind\u00edo celebra los 25 a\u00f1os de su fundaci\u00f3n, disculpa mi atrevimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No vengo a sentar c\u00e1tedra, y mi osad\u00eda no puede ser tanta, sino a exponer unas ideas que he madurado al aceptar la honrosa invitaci\u00f3n que recib\u00ed del doctor Horacio Salazar Montoya, rector de la universidad, para comunicarme con la poblaci\u00f3n estudiosa que forja el ma\u00f1ana de una comarca progresista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero que todo rindo c\u00e1lido y sincero homenaje a quienes hicieron posible la creaci\u00f3n del alma m\u00e1ter de los quindianos. Era un proyecto que parec\u00eda ut\u00f3pico hace cinco d\u00e9cadas, cuando el Quind\u00edo no era a\u00fan departamento, y que se conceb\u00eda como una terapia contra la ola de violencia que azotaba la regi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias al entusiasmo de un destacado grupo de damas y caballeros de Armenia, deseosos de lograr un mejor futuro para las nuevas generaciones, y a la valiosa y en este caso definitiva gesti\u00f3n del doctor Otto Morales Ben\u00edtez, entonces ministro de Agricultura, la idea se hizo realidad y as\u00ed esta Universidad naci\u00f3 en 1960 con buena estrella e inmejorable intenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Origen del cuento<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuento es quiz\u00e1 la primera manifestaci\u00f3n inteligente que ha tenido la humanidad y puede decirse que \u00e9l existe desde el propio inicio de las lenguas. El hombre es por naturaleza comunicador social, y el cuento, que en sus or\u00edgenes era un medio de registrar la historia, se impuso como el sistema m\u00e1s natural de transmitir las costumbres, las caracter\u00edsticas y la evoluci\u00f3n de los tiempos primitivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando no se hab\u00eda inventado la escritura, ya exist\u00eda el cuento verbal, y aqu\u00ed puede afirmarse que es la lengua el atributo m\u00e1s espont\u00e1neo que Dios le otorg\u00f3 al hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Situ\u00e9monos en Am\u00e9rica y tendremos que el cuento llega a nuestro continente con los primeros pobladores. El cuento hispanoamericano est\u00e1 incrustado en los m\u00e1s remotos momentos de comunicaci\u00f3n de los abor\u00edgenes. Y como el hombre es, en su car\u00e1cter m\u00e1s rec\u00f3ndito, un ser fabulador por excelencia, a los sucesos corrientes les pon\u00eda sal y pimienta, o sea, el condimento indispensable para que la vida fuera algo m\u00e1s que una serie de acontecimientos ins\u00edpidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es de presumir que los chibchas, los mayas, los incas, los aztecas, los quimbayas y dem\u00e1s abor\u00edgenes pasaban sus noches de jolgorio en gratas reuniones donde se relataban sus impresiones \u00edntimas, sus haza\u00f1as y proyectos, y ah\u00ed se creaban leyendas y fantas\u00edas que, bien vistas hoy, significaban el nacimiento de nuestros garc\u00edas m\u00e1rquez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en esos tiempos no hab\u00eda libros ni peri\u00f3dicos, han quedado perdidas para siempre aquellas tertulias literarias, pero la imaginaci\u00f3n se encarga de suponer que all\u00ed estaban los primeros maestros del cuento latinoamericano. No hicieron <em>boom <\/em>de escritores, pero s\u00ed magn\u00edficas narraciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El cuento en Colombia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Colombia arranca el cuento, propiamente dicho, con Juan Rodr\u00edguez Freile, nacido en Santaf\u00e9 en 1556 y a quien se considera el iniciador de la cr\u00f3nica animada en Am\u00e9rica. Due\u00f1o de portentosa malicia ind\u00edgena y de gran habilidad mental, las an\u00e9cdotas, aventuras y lances amorosos que recoge en <em>El Carnero<\/em> representan la m\u00e1s grande demostraci\u00f3n del g\u00e9nero picaresco de la Colonia. Era narrador espont\u00e1neo y de gran objetividad, que supo plasmar con exactitud y gracia las particularidades de su \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Rodr\u00edguez Freile es superior el narrador que el historiador, pero debe admitirse que el mejor historiador es el que logra pintar el ambiente y reconstruir el tono de los tiempos, y \u00e9l lo hizo con el trazo de sus personajes y el vigor de sus relatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El Carnero <\/em>fue escrito en 1638 y s\u00f3lo vino a editarse en 1859. Es entonces cuando el cuento inicia su auge, refundido a veces, como lo ubica Eduardo Pach\u00f3n Padilla, con la novela corta, la cr\u00f3nica, el art\u00edculo period\u00edstico y, sobre todo, con el cuadro de costumbres.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Qu\u00e9 es el cuento<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es dif\u00edcil definir qu\u00e9 es el cuento. Javier Arango Ferrer manifiesta que en \u00e9l \u00abhay un estado de gracia particular, excepcional, que gu\u00eda a los privilegiados con el instinto de la medida\u00bb. Y agrega que \u00abf\u00e1cilmente el escritor planea el cuento y sale con un mal relato, o planea un relato y sale con un buen cuento\u00bb. De todas maneras, el cuento exige brevedad, amenidad y fluidez, y rechaza las digresiones y los adornos eruditos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue divorci\u00e1ndose poco a poco del cuadro de costumbres dentro del cual se mantuvo r\u00edgido en sus comienzos, y en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX, al surgir el cambio impuesto por el desarrollo industrial, comercial y agr\u00edcola del pa\u00eds, y en general de Hispanoam\u00e9rica, adquiere vida propia. Sin dejar de dibujar las costumbres, se mete m\u00e1s objetivamente en las facetas del hombre y se vuelve portador de conflictos sociales, suscitando los m\u00e1s variados reflejos de la sociedad y los m\u00e1s bellos sentimientos humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el paso del tiempo y hasta nuestros d\u00edas, y conforme han ocurrido nuevos fen\u00f3menos sociales, el cuento ha vivido cerca de los brotes de la injusticia, el hambre, la miseria, la violencia, de la pasi\u00f3n en todos sus abismos y del amor en todas sus grandezas. Es materia literaria de muy compleja demarcaci\u00f3n. Linda de cerca los predios de la novela, el relato y la cr\u00f3nica, pero conserva su propia independencia. El cuento tiene magia, misterio, fascinaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se diferencia de la novela no s\u00f3lo por su brevedad sino porque ha de moverse dentro de una unidad estrecha y con un prop\u00f3sito \u00fanico, mientras que la novela permite diversidad de situaciones. En \u00e9l la acci\u00f3n es ajustada y sus elementos\u00a0 deben manejarse casi con milimetr\u00eda para que produzcan tensi\u00f3n y sorpresa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una definici\u00f3n de Euclides Jaramillo Arango, tan simplista y al mismo tiempo tan condicionada, que me parece estupenda. Oig\u00e1mosla: \u00abEl cuento es hoy cualquier cosa. Pero debe ser bien contado. Ya no es necesario, para que el cuento sea bueno, que haya mucha intriga, mucho adorno, mucho suspenso. Hoy lo importante es contar cualquier cosa, pero en forma correcta y de f\u00e1cil lectura\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El Quind\u00edo cuentista<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y con esta menci\u00f3n de Jaramillo Arango, el excelente escritor de costumbres a la par que egregio cuentista y novelista, a quien un d\u00eda le dio por abrir los ojos en Pereira pero luego se qued\u00f3 para siempre en el Quind\u00edo, y que desde aqu\u00ed ha hecho literatura y de la buena, entramos en el fondo de mi enfoque regional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el caf\u00e9 le ha dado al Quind\u00edo prosperidad econ\u00f3mica, el cuento le ha conquistado renombre internacional, y es m\u00e1s f\u00e1cil que el grano desaparezca a que un Eduardo Arias Su\u00e1rez, un Antonio Cardona Jaramillo, un Adel L\u00f3pez G\u00f3mez o un Euclides Jaramillo Arango, por ejemplo, dejen de mencionarse en los textos de literatura. Cito de entrada esta pl\u00e9yade de artistas apenas como un abrebocas de mi exploraci\u00f3n, y bien se ver\u00e1 en seguida hasta qu\u00e9 grado el Quind\u00edo es rico en cuentistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El cuento y el campo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los quimbayas, como dije atr\u00e1s, fueron quienes trabaron los primeros hilos de esta tradici\u00f3n. Con el correr del tiempo descender\u00edan de la Monta\u00f1a los colonizadores antioque\u00f1os que, movidos par la fiebre del oro y del caucho, descubrir\u00edan un ed\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo el s\u00edmbolo del machete y del hacha nac\u00eda a la actual civilizaci\u00f3n este Quind\u00edo de las exuberancias cafeteras y los talentos literarios. Desde entonces el caf\u00e9 y la literatura han vivido pegados a la madre terr\u00edgena, como una necesidad, y se han dado la mano para crear grandeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cosecha de cuentistas, ya en la \u00e9poca de la palabra escrita, brota desde comienzos del siglo actual. O sea, \u00a0desde que el Quind\u00edo tuvo edad de pensar. No es ning\u00fan descubrimiento afirmar que el cuento quindiano est\u00e1 amasado con tierra, y quiz\u00e1 esto suene m\u00e1s bien a redundancia. Y es que el Quind\u00edo, en su m\u00e1s honda significaci\u00f3n, es tierra, paisaje y esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Eduardo Arias<\/strong><strong> Su\u00e1rez, el precursor<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se habla de cuento regional, siempre hay que mencionar a Eduardo Arias Su\u00e1rez, el precursor. Esa es la primera gloria del Quind\u00edo, y tambi\u00e9n fue en el g\u00e9nero la primera gloria de Colombia, con resonancia en otros pa\u00edses y en otros continentes. Sus cuentos fueron traducidos al ruso, portugu\u00e9s, franc\u00e9s, ingl\u00e9s e italiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estudiosos le han encontrado paralelos con Gorki, Balzac, Maupassant y Dostoievski. Fue un explorador del alma y su m\u00e9rito est\u00e1 en la fuerza interior de sus personajes. Con seres corrientes y situaciones comunes logr\u00f3 construir pasajes de inmensa ternura y de profundo sentido social. Su mente intranquila, en pugna contra el mundo materialista que \u00e9l pretend\u00eda reformar, cosech\u00f3 las mejores posibilidades del alma. Su propia generaci\u00f3n no lo entendi\u00f3. Eso les pasa a los genios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arias Su\u00e1rez fue el maestro por excelencia de una escuela que surgi\u00f3 bajo su inspiraci\u00f3n. Adel L\u00f3pez G\u00f3mez, el disc\u00edpulo aprovechado, no ha dejado de mirar en su obra hacia las cimas de este faro luminoso. Y aunque los tiempos actuales han olvidado a Eduardo Arias Su\u00e1rez, y muchos ni siquiera saben qui\u00e9n es en las letras, habr\u00e1 que recordarles que para hacer cuento, y cuento de verdad, es necesario aprender sus f\u00f3rmulas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Escuela de cuentistas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay cuentistas quindianos, todos notables, que le pisan los talones al precursor. Dir\u00edase que \u00e9l los motiv\u00f3 y los incit\u00f3, con su ejemplo como desaf\u00edo.\u00a0 El secreto de Eduardo Arias Su\u00e1rez reside en su sensibilidad art\u00edstica y en su simplicidad asombrosa, que otros han imitado y sin duda han asimilado. Saber si alguien lo ha superado, ya no ser\u00eda yo quien lo defina y es mejor no herir susceptibilidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con \u00e9l despega una generaci\u00f3n. Nacido en Armenia en 1897, le siguen, por orden de nacimientos hasta 1914, los siguientes exponentes del g\u00e9nero: Adel L\u00f3pez G\u00f3mez, Jaime Buitrago Cardona, Fernando Arias Ram\u00edrez, Humberto Jaramillo \u00c1ngel, Rodolfo Jaramillo \u00c1ngel, Euclides Jaramillo Arango y Antonio Cardona Jaramillo (Antocar).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos ellos tienen obra valiosa. Es de lamentar, empero, que el paso del tiempo, en el caso de los muertos, haya enterrado sus mejores producciones. Aqu\u00ed el concepto de tierra parece que tambi\u00e9n lo es de ingratitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Legado cultural<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revisemos el significado y los aportes de estos caballeros de la narrativa corta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Eduardo Arias<\/span><span style=\"text-decoration: underline;\"> Su\u00e1rez:<\/span> A pesar de tratarse de un cuentista fuera de serie, sus obras no volvieron a publicarse. Ninguna editorial se ha preocupado por reeditar libros tan ejemplares como <em>Cuentos espirituales, Envejecer <\/em>y<em> Cuentos de selecci\u00f3n. <\/em>\u00a0Hay algo m\u00e1s. Sus <em>Cuentos heter\u00f3clitos<\/em> permanecen in\u00e9ditos, no obstante que el autor lleva 27 a\u00f1os de muerto. Cabe exclamar con B\u00e9cque: \u00a0\u00a1Qu\u00e9 solos se quedan los muertos!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Adel L\u00f3pez G\u00f3mez:<\/span> Uno de los mejores cuentistas del pa\u00eds y el m\u00e1s fecundo. Traducido a otros idiomas. Es gran narrador popular, que ha sabido traducir la densidad de la tierra cafetera y ha tomado sus personajes de los bajos fondos para imprimirles car\u00e1cter sicol\u00f3gico. Es el cantor indudable de la aldea colombiana. Sus libros de cuentos llegan a la docena y su obra total pasa de 20 vol\u00famenes, lo que certifica una producci\u00f3n sorprendente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Jaime Buitrago Cardona:<\/span> Supo manejar la realidad social de su tiempo. Autor de tres novelas ind\u00edgenas, que el Quind\u00edo est\u00e1 en mora de recuperar. Sus \u00a0narraciones quedaron perdidas en hojas de peri\u00f3dico. En poder de su familia se encuentra in\u00e9dito un libro de cuentos folcl\u00f3ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Fernando Arias Ram\u00edrez<\/span><span style=\"text-decoration: underline;\">:<\/span> Narrador \u00e1gil y de tem\u00e1tica social. Autor de los libros <em>Tierra <\/em>y<em> Hombres y sombras.<\/em> Tiene cuentos excelentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Humberto Jaramillo \u00c1ngel<\/span>: Escritor de la rebeld\u00eda, el amor y la pasi\u00f3n. En sus relatos prevalecen la amargura y la soledad. Buen paisajista. El ambiente neblinoso de Nabarco, donde transcurri\u00f3 su juventud, marc\u00f3 la temperatura de sus cuentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Rodolfo Jaramillo \u00c1ngel:<\/span> Buen manejador de temas sociales y de la atm\u00f3sfera de Calarc\u00e1, su pueblo. Autor de los libros <em>Aguas turbias <\/em>y <em>Culto sacr\u00edlego.<\/em> Tambi\u00e9n dej\u00f3 importante material in\u00e9dito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Euclides Jaramillo Arango<\/span>: Escritor costumbrista, maestro del folclor, autor de relatos humor\u00edsticos e infantiles, novelista de violencia. Su estilo, en cualquier circunstancia, es ameno y coloquial. Es un escritor que le da calor a la vida. \u00a0Son famosos sus libros de cuentos <em>Memorias de Simoncito, Cosas de paisas, Los cuentos del p\u00edcaro t\u00edo conejo, La extraordinaria vida de Sebasti\u00e1n de las Gracias.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Antonio Cardona Jaramillo<\/span>: Cuentista terr\u00edgeno y l\u00edrico vigoroso. Sus relatos saben a monta\u00f1a, a pueblo, a conflictos sociales y amores campesinos. Su \u00fanico libro publicado es <em>Cordillera,<\/em> que hace a\u00f1os reclama reedici\u00f3n. Est\u00e1n in\u00e9ditos <em>Juanito el so\u00f1ador <\/em>y <em>Barbasco. <\/em>Es<em>\u00a0<\/em> uno de los escritores que mejor han interpretado al Quind\u00edo, y \u00e9ste en cambio ha sido ingrato con su memoria. Antocar lleva 20 a\u00f1os de muerto. \u00a1Qu\u00e9 solos se quedan los muertos!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso que el Quind\u00edo rescate sus valores. Ya se ve la cantidad de tesoros in\u00e9ditos que tiene. Se\u00f1alo apenas un muestrario somero de lo que tiene y ha dejado perder, como motivo de preocupaci\u00f3n. Y ojal\u00e1 sea su Universidad la que tome la iniciativa de salvar del olvido el talento regional.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Vidales, un cuentista extraviado<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos saben que Luis Vidales, que ya conquist\u00f3 los laureles de la poes\u00eda, incursion\u00f3 en sus mocedades por los senderos del cuento. Ignoro si de aquella distracci\u00f3n de su destino l\u00edrico quedaron rastros mayores, pero con <em>Tragedia en un rostro<\/em>, estupendo cuento sicol\u00f3gico que escribi\u00f3 en 1925, queda absuelto de su aventura. Se dice que todos hemos pecado alguna vez en poes\u00eda, y con Vidales sucede lo contrario: \u00e9l pec\u00f3 en cuento. Y lo hizo muy bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cuando prende la semilla<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed hemos llegado a los tiempos actuales. En el panorama del Quind\u00edo aparecen hoy otras figuras que prosiguen por los caminos de los antepasados. La semilla del cuento ya prendi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay gentes j\u00f3venes y estilos nuevos que trabajan su porvenir literario. Se notan empe\u00f1os significativos que, por incipientes que sean en algunos casos, demuestran un prop\u00f3sito claro. El tiempo se encargar\u00e1 de despejar esas perspectivas. Por lo pronto, hay que recomendar a los aspirantes que cultiven la palabra <em>perseverancia.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Armenios y calarque\u00f1os han emulado siempre en estas lides. Tambi\u00e9n hay personas que, sin ser oriundas de la regi\u00f3n, se consideran quindianas por su vinculaci\u00f3n y sobre todo por su afecto a la tierra. Entre todos impulsan \u2013mejor, impulsamos\u2013 la literatura quindiana. Los talleres literarios, invento de las \u00e9pocas modernas, contribuyen en buena forma al surgimiento de nuevas vocaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este campo ya sobresalen nombres como el del exgobernador Jaime Lopera Guti\u00e9rrez, autor de los libros <em>La perorata <\/em>y <em>Minotauro ins\u00f3lito;<\/em> el de Humberto Senegal, con su libro de protesta <em>Desventurados los mansos;<\/em> el de Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez, con <em>Las termitas<\/em>; el de Luis Fernando Pati\u00f1o G\u00f3mez, catedr\u00e1tico de esta universidad, con el trabajo finalista en reciente concurso Enka de literatura infantil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con frecuencia suelo encontrarme con escritores de m\u00e9rito que no han publicado su primer libro, bien por modestia o bien por falta de oportunidades. \u00a0Esto sucede, aqu\u00ed en Armenia, con Miguel A. Capacho, autor de buena \u00a0serie de cuentos que mantiene escondidos y que merecen imprenta. Alguien tendr\u00e1 que aportarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con este inventario del cuento, que no aspira a ser completo, he querido demostrar que el Quind\u00edo puede sentirse orgulloso de sus narradores. Adem\u00e1s, seguro de su identidad como pueblo culto, que es el mayor r\u00f3tulo de la civilizaci\u00f3n. Seremos civilizados en la medida en que seamos cultos. Los escritores y poetas, como los artistas en general, son los que definen el progreso de los pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se requiere mayor decisi\u00f3n del Quind\u00edo, tanto del sector oficial como del privado, para preservar su patrimonio cultural. La Gobernaci\u00f3n, el Comit\u00e9 de Cafeteros, la Loter\u00eda, las universidades, para citar apenas algunos organismos \u00a0representativos, deben abanderar esta inquietud. El apoyo a los escritores es escaso. S\u00f3lo de tarde en tarde se patrocina alg\u00fan libro. Y se necesita que las rotativas alcancen para todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00e1stima que la literatura se convierta a veces en bien mostrenco. Ojal\u00e1 que mis palabras contribuyan en algo a salir de esta indiferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Lectura en la Universidad del Quind\u00edo, <\/strong><\/em>21-VI-1985.<br \/>\n<em><strong>Dominical La Rep\u00fablica, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 7-VII-1985.<br \/>\n<em><strong>El Quind\u00edo y Colombia en el siglo XXI <\/strong><\/em>\u2013libro de Horacio G\u00f3mez Aristiz\u00e1bal\u2013,\u00a01989.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Misiva<\/strong>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El significado que t\u00fa le asignas a los nombres m\u00e1s representativos, me parece inteligente, justiciero y penetrante. Sobre Eduardo Arias Su\u00e1rez a quien asignas con mucho acierto la jerarqu\u00eda de \u201cprecursor\u201d, yo vengo desde hace 20 a\u00f1os o m\u00e1s hablando y escribiendo sobre sus calidades magistrales y sobre la injusticia de su destino que en algunos rasgos se parece al de Horacio Quiroga. Tu visi\u00f3n de nuestra cuent\u00edstica me ha encantado. Ya lo dir\u00e9 en mi columna de <em>La Patria.<\/em> En hablando de los cuentistas quindianos, te falt\u00f3 uno de los m\u00e1s quindianos y m\u00e1s importantes. Uno a quien nuestra amada comarca le debe mucho por la lealtad de su afecto y la permanencia y constancia y nobleza con que lo ha proclamado: Gustavo P\u00e1ez Escobar. <strong>Adel L\u00f3pez G\u00f3mez,<\/strong> Manizales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Fue en esta ciudad de Armenia donde escrib\u00ed mi primer cuento en el a\u00f1o de 1971. Confieso que no ten\u00eda entonces la noci\u00f3n exacta de que me hallaba en predio de cuentistas, y s\u00f3lo al paso de los d\u00edas, cuando siguieron brotando nuevas producciones y me familiaric\u00e9 con la literatura quindiana, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,66],"tags":[82,116],"class_list":["post-5094","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuento","category-quindio","tag-cuento","tag-quindio"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5094","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5094"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5094\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13397,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5094\/revisions\/13397"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5094"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5094"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5094"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}