{"id":5097,"date":"2011-10-17T21:39:01","date_gmt":"2011-10-18T02:39:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5097"},"modified":"2011-10-17T21:39:01","modified_gmt":"2011-10-18T02:39:01","slug":"%e2%80%9clos-elegidos%e2%80%9d-una-protesta-perdida","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/%e2%80%9clos-elegidos%e2%80%9d-una-protesta-perdida\/","title":{"rendered":"\u201cLos elegidos\u201d: una protesta perdida"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La edici\u00f3n de Canal Ram\u00edrez data de 1970. Entonces el autor de la obra era presidente de la Rep\u00fablica. Yo adquir\u00ed en aquella \u00e9poca un ejemplar en la Gober\u00adnaci\u00f3n del Quind\u00edo, en verdad sin muchos deseos de leerlo pronto. Quienes coleccionamos libros para leerlos alg\u00fan d\u00eda, y mantenemos a la mano los temas que m\u00e1s nos seducen en el momento, abrigamos la esperanza de que la vida nos conceda tiempo para revisar tanto material que, casi en forma insensible \u2013unas veces sin prop\u00f3sito fijo y otras sin nuestro consentimiento\u2013, va llenando los estantes del futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lectura es un ejercicio sin plazo, y bien es sabido que el verdadero placer reside en la relectu\u00adra selecta. Acumular libros puede ser una man\u00eda, una especie de tic intelectual que nos mantiene henchida la vena de la ansiedad. Es tambi\u00e9n, para muchos, un plan met\u00f3dico de comprar a plazos la vejez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los elegidos<\/em> llega al cine ruso y atrae la curiosidad de los colombianos. Colas inmensas en los cinemat\u00f3grafos, que no indican necesariamente la calidad de la pel\u00edcula, me descalifican, por ser enemigo de las aglomeraciones y las desmesuras, de las filas de los curiosos. Parece que se trata de una\u00a0 mala producci\u00f3n, sin el calor y la emoci\u00f3n del tr\u00f3pico, seg\u00fan dicen los peri\u00f3dicos, pero el p\u00fablico llena los teatros atra\u00eddo por el desnudismo de Amparo Grisales, la seductora artista del sexo que es capaz de vender cualquier cosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leo el libro 9 a\u00f1os despu\u00e9s de haberlo adquirido y a los 32 de su primera salida, en 1953, por parte de la Editorial Guaran\u00eda de M\u00e9jico. Tal como lo recomienda Schopenhauer, he llegado a sus p\u00e1ginas con mente abierta y sin el menor prejuicio. El verdadero lector es el que logra valorar el libro por s\u00ed solo, con abstracci\u00f3n del autor y de circunstancias favorables o desfavorables que puedan influir en el propio con\u00adcepto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de <em>Los elegidos<\/em> era f\u00e1cil dejarse sugestionar cuando su autor, el doctor Alfonso L\u00f3pez Michelsen, ocupaba el cargo de presidente de Colombia. Es decir, en momentos de gran efervescencia pol\u00edtica, y como se sabe, la pol\u00edtica a la colombiana no es buena consejera para los juicios serenos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Opresores y oprimidos <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los elegidos<\/em> de 1953, o sea, los privilegiados de la fortuna en cualquier tiempo, son los mismos que hoy dominan la vida colombiana. Y no se ve que vayan a desaparecer. De ayer a hoy, en 32 a\u00f1os sin cambios fundamentales en las estructuras de un pa\u00eds que se divi\u00adde entre opresores \u2013la casta burguesa\u2013 y oprimidos \u2013el pueblo silencioso\u2013, la novela de L\u00f3pez Michelsen nada ha corregido, si ese era su prop\u00f3sito. En algunos casos las distancias se han agrandado. De esta reali\u00addad no se salva ni el per\u00edodo presidencial del nove\u00adlista (1974-1978).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fuerza de los poderosos se concentra, en la fic\u00adci\u00f3n, en el camino de la Cabrera, y en la realidad, en los puestos claves del Gobierno y en los negocios. \u00a0Es la nuestra una sociedad capitalista que se mantiene inalterable en sus sistemas de poder\u00edo absoluto y que el escritor no pudo reformar en su propio gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La influencia del oro, que condena a los desheredados al ostracismo y la soledad, quiz\u00e1s es m\u00e1s pronunciada ahora que en la d\u00e9cada de los 40, cuando se supone que fue concebida la novela. Ya dentro del terreno narrativo, es posible que a la novela le falte mayor fuerza, m\u00e1s dinamismo en el desarrollo de la trama.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Una radiograf\u00eda de Colombia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En algunas partes el narrador asume el papel de cr\u00edtico social y trata de sentar c\u00e1tedra sin permitir que sus personajes se muevan solos. Pero logra mante\u00adner el inter\u00e9s del lector y ponerlo a hacer c\u00e1lculos sobre el desenlace, lo cual es buen ingrediente nove\u00adlesco. Parece que L\u00f3pez Michelsen compren\u00addi\u00f3 esta falla de la carencia de fluidez y por eso en el pr\u00f3logo advierte que se trata de un <em>relato<\/em>. Es, en cualquier forma, una excelente radiograf\u00eda del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y una denuncia social, valerosa en su \u00e9poca, cuando el autor comenzaba a incursionar en el alto mundo, su propio mundo burgu\u00e9s, y al mismo tiempo lo enjuiciaba. En varios episodios se deja llevar por la tendencia al ensayo, uno de sus fuertes, y afloran tesis sobre la formaci\u00f3n calvinista, el puritanismo, el dominio materno, el choque religioso y de costumbres. Aqu\u00ed se advierte la condici\u00f3n de intelec\u00adtual que siempre ha prevalecido en L\u00f3pez Michelsen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no pod\u00eda faltar el amor. Hay escenas de real romanticismo, con boleros al fondo y florestas encan\u00adtadas. Si el libro no fuera una novela, ser\u00eda un tra\u00adtado del amor. Me parece que el autor logra un \u00e9xito evidente en su tangencial ensayo sobre el bolero y su influjo social. \u00abEl pueblo, la clase media, lo mismo que esa sociedad de los clubes \u2013dice\u2013, todos utilizan el bolero con el mismo prop\u00f3sito, como el cuerno de caza simula la queja de la hembra\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre he sospechado que en el alma de L\u00f3pez duerme un rom\u00e1ntico que se dej\u00f3 despertar, y hasta dispersar, por el barullo de su destino pol\u00edtico. El ser irascible no se opone al ser rom\u00e1ntico.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Las pausas oto\u00f1ales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas p\u00e1ginas de <em>Los elegidos<\/em> no son sino una b\u00fasqueda del amor y del sexo, con el pretexto de una mujer elemental y sensual, mantenida en reserva y alejada de los suntuosos salones, la Amparito Gripa\u00adles de la pel\u00edcula que el doctor L\u00f3pez debe de aplaudir en sus pausas oto\u00f1ales. El recuerdo del amor rosa, la mayor conquista de la juventud, no abandona nunca al hombre, ni en sus a\u00f1os seniles, cuando se supone, falsamente, que el amor es decadente. El amor, claro est\u00e1, no es solamente sexo y tambi\u00e9n es a\u00f1oranza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El novelista, que por esencia es bi\u00f3grafo de s\u00ed mismo y no puede escribir sino sobre lo que siente, suele retratarse en sus escritos. A veces se adelanta al tiempo, porque tambi\u00e9n posee poderes de adivinador. Y lo que es m\u00e1s curioso y m\u00e1s sorprendente, de adivina\u00addor de su propia vida. Dice Mauriac que el novelista s\u00f3lo escribe una novela, por m\u00e1s libros que salgan de su imaginaci\u00f3n y por m\u00e1s tramas que urda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habr\u00e1 siempre en ellas el mismo personaje repetido y en todas preva\u00adlecer\u00e1 la misma tesis. Esto no es intencional sino subjetivo. Sin quererlo, el novelista no hace sino traducir su universo interior y explayar, aprovechando la ficci\u00f3n, sus dolencias, frustraciones y anhelos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Las pir\u00e1mides del privilegio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esta novela regresamos a una etapa distante de la vida colombiana. Comienza \u00e9sta cuando el novel escritor ten\u00eda unos 31 a\u00f1os de edad \u2013hoy tiene 72\u2013 e irrump\u00eda, con todo el \u00edmpetu de su futuro prometedor y el bagaje de su refinada educaci\u00f3n inglesa, en la pol\u00edtica colombiana. Por aquellas calendas su padre, gran estadista y hombre del alto mundo, ejerc\u00eda su segunda presidencia y le abr\u00eda paso a su hijo bienamado en la pol\u00edtica y en los dorados salones de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces L\u00f3pez Michelsen ya intu\u00eda su destino privilegiado y disfrutaba de los gajes de la buena suerte, y fue cuando como paradoja debi\u00f3 de planear <em>Los elegidos<\/em>, un documento de pro\u00adtesta social contra el c\u00edrculo de los explotadores que \u00e9l mismo viv\u00eda. A\u00f1os m\u00e1s tarde, asilado en M\u00e9jico, sal\u00eda la obra a la luz p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante el suceso bibliogr\u00e1fico del momento, Alberto Lleras Camargo calific\u00f3 a L\u00f3pez como \u00abel m\u00e1s valeroso de los escritores contempor\u00e1neos\u00bb, aceptando el juicio de Hernando T\u00e9llez. Y adem\u00e1s advierte que en la Cabrera (el \u00abDu cot\u00e9 de la Cabrera\u00bb proustiano) debe haber una tumba abierta para el atrevido escritor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 para que Alfonso L\u00f3pez Michelsen no hubiera reformado en su gobierno el mundo que denunci\u00f3? Quiso hacerlo. Fue cuando con su Movimiento Revolucionario Liberal se volvi\u00f3 disidente. Arremeti\u00f3 contra los poderosos y sus atropellos y ofreci\u00f3 grandes cambios sociales. Ya su padre, que era su br\u00fajula, los hab\u00eda impulsado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El descendiente sab\u00eda, como el protagonista de su relato \u2013el alem\u00e1n B.K. perseguido por el r\u00e9gimen nazi y a quien los burgueses criollos de nuestro pa\u00eds terminaron despojando de sus bienes y de su tranquilidad\u2013, lo que significaba el exilio y lo que dol\u00eda la persecuci\u00f3n de los verdugos. Conoc\u00eda el ambiente de intrigas y de canonj\u00edas tramado en las pir\u00e1mides del privilegio. \u00abEl\u00a0 verdadero gobierno del pa\u00eds \u2013dice entonces\u2013 lo constituye el alto mundo\u00bb. Ah\u00ed va impl\u00edcito el deseo de que haya cambio de f\u00f3rmulas. Este reajuste de las costumbres no lo consigue, empero, cuando ejerce el poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su novela es, por lo tanto, una protesta perdida. Se desaprovech\u00f3 un momento hist\u00f3rico para reformar el pa\u00eds. El mensaje del libro est\u00e1 vigente y contin\u00faa buscando un revolucionario capaz de hacer m\u00e1s iguali\u00adtaria y menos oprobiosa la suerte de los oprimidos. Los opresores siguen en el poder. El instinto de adivinaci\u00f3n que hay en el novelista parece como si hubie\u00adra puesto en labios de L\u00f3pez Michelsen esta frase pre\u00admonitoria que pesco en la lectura de su novela: \u00abAhora comprendo que, a pesar de la distancia y de los a\u00f1os, y de que yo cre\u00eda ser un explorador de mundos nuevos, no hice sino repetir entonces los mismos en errores de mi juventud\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00bfEl poder para qu\u00e9?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>Los elegidos<\/em> se perciben en L\u00f3pez Michelsen estupendas dotes de narrador. Un magn\u00edfico fot\u00f3grafo social, sin duda. Es un libro bien escrito, que pertenece al g\u00e9nero de las novelas intelectuales. De haber seguido de literato, hubiera competido con Garc\u00eda M\u00e1rquez, quien a la inversa e ir\u00f3nicamente persigue hoy el poder. Pero\u2026 \u00bfel poder para qu\u00e9?, pregunta Dar\u00edo Echand\u00eda. La tentaci\u00f3n del poder distrajo una carrera literaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que hoy, cuando ya es imposible retroceder, en las intimidades de L\u00f3pez Michelsen protesta un novelista frustrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Noticias Culturales, Instituto Caro y Cuervo, <\/strong>No. 39, diciembre de 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Espectador, <\/strong>Bogot\u00e1, 28-III-1989. <strong>\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar La edici\u00f3n de Canal Ram\u00edrez data de 1970. Entonces el autor de la obra era presidente de la Rep\u00fablica. 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