{"id":5150,"date":"2011-10-17T23:09:28","date_gmt":"2011-10-18T04:09:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5150"},"modified":"2014-06-25T09:21:41","modified_gmt":"2014-06-25T14:21:41","slug":"enjalmas-y-magulladuras","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/enjalmas-y-magulladuras\/","title":{"rendered":"Enjalmas y magulladuras"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cuento de <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>1<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ilusi\u00f3n de Demetrio Grisales, a lo largo de una vida de sudores y angustias, fue tener casa propia. No importar\u00eda que se tratara de una vivienda humilde y hasta descompuesta, con tal de ser propia. Con su nume\u00adrosa descendencia ya no cab\u00eda en ninguna parte. Rosalba, su mujer, lo ayudaba en la dura lucha de buscar un futuro m\u00e1s digno para los siete hijos que agobiaban la existencia de estrecheces y pesadumbres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya por lo menos, aunque muy tarde, se hab\u00edan propuesto no tener m\u00e1s hijos. A esa decisi\u00f3n llegaron al verse viejos y ago\u00adtados, caminando de alquiler en alquiler y con pocas fuerzas para defenderse del destino cada vez m\u00e1s rudo. Sent\u00edan una quemadura en la conciencia cuando pensa\u00adban que la culpa de esa prole tan excedida era exclusiva\u00admente suya por no haber seguido los consejos de matro\u00adnas y amigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Hac\u00e9te ligar las trompas, Rosalba, y as\u00ed terminare\u00admos la producci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8212;\u00bfY vos por qu\u00e9 m\u00e1s bien no te somet\u00e9s a la interven\u00adci\u00f3n esa que recomiendan para hombres? \u2014respondi\u00f3 Rosalba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Ay, mujer! Yo mejor sigo as\u00ed. Dicen que es ci\u00adrug\u00eda para pensarla muy bien, porque cierra todas las posibilidades. Y vos sab\u00e9s que a uno pueden darle m\u00e1s tarde sus ganitas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfGanitas de qu\u00e9, viejo ganoso? \u2014se le enroscaba la mujer, y Demetrio sucumb\u00eda otra vez entre arrumacos que ninguno, por buenos esposos, se esforzaba por re\u00adprimir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed, de arrumaco en arrumaco y de proyecto en pro\u00adyecto, hab\u00edan llegado a los siete v\u00e1stagos que hoy les pesaban tremendamente. Pero todos se conservaban sa\u00adnos. \u00a1Mas qu\u00e9 duras las hambres que los esposos pasaban para que la prole creciera con calor\u00edas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para eso, entre otras cosas, Demetrio deb\u00eda madrugar todos los d\u00edas a las cuatro de la ma\u00f1ana con su zorra deteriorada por un sinf\u00edn de viajes, penosos e irrenunciables, a ganarse los pesos siempre escasos en el acarreo de vituallas y mercader\u00edas. Rosalba sal\u00eda m\u00e1s tarde con su dep\u00f3sito de confites, de cigarrillos y de me\u00adnudos art\u00edculos callejeros que los parroquianos le demandaban en la esquina que ten\u00eda conquistada desde hac\u00eda muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Apur\u00e1te, mijo \u2014lo empujaba Rosalba casi a diario\u2014, para que no llegues tarde a la competidera&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00abcompetidera\u00bb consist\u00eda en ofrecer los servicios de su zorra en lucha con otros competidores que tambi\u00e9n ten\u00edan mujer e hijos para mantener. Y hab\u00eda que llegar bien de ma\u00f1ana en persecuci\u00f3n de los productos que sa\u00adl\u00edan, apenas clareando el d\u00eda, de los campos vecinos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Apur\u00e1te, mijo \u2014volv\u00eda a rebullirlo Rosalba, m\u00e1s f\u00e1\u00adcil que \u00e9l para tirar las cobijas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Demetrio, medio dormido, se lanzaba a tientas en busca del retrete. El acto de aligerar la vejiga era casi incons\u00adciente, una especie de rito matinal que le imprim\u00eda impul\u00adsos para la nueva jornada. Luego avanzaba frot\u00e1ndose las manos y ahuyentando a cabezazos la densa niebla de la hora. En el estrecho patio manten\u00eda amarrado a Tiz\u00f3n, el viejo caballo forrado en carnes macilentas, su compa\u00f1ero de tantos a\u00f1os que, a pesar del abuso, todav\u00eda resist\u00eda mu\u00adchas traves\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El animal pateaba contra el suelo al escuchar la venida del amo y luego se agitaba con estremecimientos jubi\u00adlosos por saber que, aunque esclavo, iba a ser liberado de la quietud agarrotante de una noche de intemperie y soledad. Cuando sent\u00eda sobre sus ancas la palmada cari\u00ad\u00f1osa con que el patrono le expresaba los buenos d\u00edas, se escuchaba el relincho entusiasta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Demetrio lo ataba a la zorra, le frotaba las magulladu\u00adras y sol\u00eda hablarle cosas de este jaez:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014La vida nos trata a golpes, pobre Tiz\u00f3n m\u00edo. Lo poco que gano cargando bultos ya no alcanza ni para tu co\u00admida. Pero ten\u00e9 coraje, valiente animal, que un d\u00eda lan\u00adzamos al diablo estas miserias. Ya tengo rejuntados unos centavos para comprarte enjalma nueva. Conform\u00e1te por ahora con lo que ten\u00e9s y no se te vaya a ocurrir estirar la pata porque ah\u00ed s\u00ed nos reventamos todos. Y te voy a decir un secreto al o\u00eddo&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Demetrio se quejaba de la suerte de perro que le tocaba soportar. A medida que se desahogaba de sus pesares en el o\u00eddo del sufrido compa\u00f1ero de infortunios, sent\u00eda una grata sensaci\u00f3n por tener con qui\u00e9n plati\u00adcar. Lo que a otras personas ocultaba, a Tiz\u00f3n se lo expon\u00eda sin tapujos, convencido de la inteligencia del animal para entenderlo. Maldec\u00eda en secreto la insensibilidad de los ricos y juraba vengarse de las injusticias de su destino amargo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Nos desquitaremos de lo bueno cuanto tengamos casa propia \u2014segu\u00eda convers\u00e1ndole al animal, camino del trabajo\u2014. Para vos, mi buen compa\u00f1ero, tengo separada una enjalma de lujo. Ya el muchacho mayor aprendi\u00f3 a jornaliar y la Merceditas, que tanto te quiere, no le huye al trabajo honrado y nos ayuda a aumentar los ahorros para la compra de la casa. Vos tambi\u00e9n tendr\u00e1s tu rinc\u00f3n cubierto para que dej\u00e9s de tiritar por las noches.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El animal daba un nuevo relincho y parec\u00eda quedar enterado de la buena estrella que estaba por llegar. Y as\u00ed, entre confidencias y buenos prop\u00f3sitos, despertaban a la realidad del mercado bullicioso que de\u00adb\u00eda trabajarse con ojos despiertos y m\u00fasculos fornidos. Eran jornadas intensas que no permit\u00edan el descanso. Por las tardes, ya de regreso, el hombre contaba los bi\u00adlletes bravamente sudados y compart\u00eda con su socio el balance del d\u00eda generoso, o la protesta si la suerte les hab\u00eda sido esquiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>2<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando aquella tarde el doctor embriagado se les vino encima con el lujoso coche, embisti\u00f3 al humilde carromato y de paso produjo heridas al animal, sin d\u00e1rsele nada, Demetrio sinti\u00f3 hervirle la sangre. El doctor le grit\u00f3 unas cuantas sandeces y se escap\u00f3 velozmente, co\u00admo un diablo, antes de que el hombre pudiera reclamarle los da\u00f1os. Esto de que alguien de la burgues\u00eda le ofendiera el amor propio compar\u00e1ndolo con el esti\u00e9rcol, no era nuevo en su oficio. Pero el doctorcito tan soberbio y tan humi\u00adllante que le destrozaba la herramienta de trabajo y de\u00adjaba rengo y malherido a su Rocinante protector, a su Tiz\u00f3n solidario y buen amigo, era una bofetada que le insubordinaba los sentimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni siquiera el doctor le dio la oportunidad de med\u00edrsele hombre a hombre. En los ojos le qued\u00f3 a Demetrio una estela de polvo y al alma le lleg\u00f3 un nubarr\u00f3n, mientras se perd\u00eda de vista aquel fantasma que no hab\u00eda tenido impedimento para pisotearlo y luego desaparecer impu\u00adnemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Regres\u00f3, sin embargo, silbando a su casa. As\u00ed se ma\u00adtaban las penas. Su Rosalba, ocupada en otros quehace\u00adres, ni repar\u00f3 en la cojera del caballo y s\u00f3lo a la ma\u00f1ana siguiente, al verlo derrengado, supo del accidente y las ofensas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Calm\u00e1te, mujer, y aplic\u00e1le mejor tus conocimientos para que la bestia camine y no nos deje sin comida&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Tiz\u00f3n hubiera hablado, habr\u00eda dicho: \u201cPor animal y plebeyo me tratan mal. Ese es el destino del pobre, \u00bfpara qu\u00e9 quejarse? Pero yo soy un caballo fuerte, nacido para las duras faenas. La renguera ser\u00e1 compensada con m\u00e1s fuerza. En mi oficio estoy acostumbrado a poca comida y malos tratos, sin que los se\u00f1oritos de la ciudad, con toda su arrogancia y su po\u00adder\u00edo, puedan evitar que el animal de carga sea el mejor amigo de los pobres. \u00a1\u00c1nimo, Tiz\u00f3n, que pronto tendre\u00admos casa propia para desquitarnos de las trastadas de la suerte!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y dale que dale, no s\u00f3lo termin\u00f3 el caballo acostum\u00adbrado a la cojera, y Demetrio tambi\u00e9n, sino que al fin se anunci\u00f3 un d\u00eda, con bombos y platillos, la compra del solar para construir la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta hab\u00edan sobrado unos pesos para los primeros materiales. No importaba que el terreno fuera quebrado y maloliente, con tal de ser pro\u00adpio. Al fondo pasaban las aguas borrascosas con las que era mejor no meterse. Poco a poco ir\u00edan deste\u00adrrando los gallinazos que por all\u00ed se hospedaban, as\u00ed fue\u00adra a escopetazo limpio (porque tambi\u00e9n Demetrio hab\u00eda adquirido su propia arma para defenderse de intrusos y asaltantes).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>3<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya las tres muchachas despuntaban como hembras atractivas, y hab\u00eda que cuidarlas de los peligros y las brutales embestidas. Para eso estaban los m\u00fasculos de acero con que Demetrio sab\u00eda defenderse de la vida. Y los cuatro mozalbetes, que poco a poco se formaban co\u00admo peones de lucha, cuidar\u00edan la heredad y proteger\u00edan a sus hermanas de emboscadas y deshonras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A poco caminar, ya la casita se ve\u00eda crecer. Demetrio se multiplicaba para hacer de todo: desde cargador de ladrillos y maderas, hasta improvisado alba\u00f1il. El dinero alcanzaba para todo porque lo hac\u00eda rendir la \u00abni\u00f1a Mariela\u00bb, como cari\u00f1osamente la llamaban, la generosa protectora que velaba por ellos con sol\u00edcita consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Ah la ni\u00f1a Mariela, tan bonita y tan compadecida! \u2014no se cansaban de repetir Demetrio y su mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda colocaron la \u00faltima teja. No importaba que las paredes estuvieran a medio revocar, ni que el ba\u00f1o hu\u00adbiera quedado imperfecto, si ya dispon\u00edan de tres piezas ventiladas, con aire propio y horizonte para descansar los ojos. Las aguas turbias estaban all\u00e1 abajo, en la hondo\u00adnada, y las dejar\u00edan correr sin que interceptaran la tran\u00adquilidad del hogar venturoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Casa propia! Trasladaron sus corotos con incesante actividad. Aunque humildes, no carec\u00edan de los elemen\u00adtos indispensables para la subsistencia elemental. Las mismas cosas deslucidas comenzaron a brillar a sus ojos en cada sitio que se les asignaba en la sencilla y al fin definitiva residencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>4<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo lamentaban que la ni\u00f1a Mariela, dispensadora en buena parte de aquel bienestar luchado con ah\u00ednco, no estuviera presente en la inauguraci\u00f3n del nuevo estilo de vida. Ella andaba recorriendo mundos, en correr\u00edas de placer que bien se merec\u00eda por buena y dadivosa. Cuando meses m\u00e1s tarde regres\u00f3 de la gira, fue invitada de honor al hogar as\u00ed renovado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El flamante veh\u00edculo se desliz\u00f3 por entre malezas y barrizales, detr\u00e1s de la zorra que conduc\u00eda, euf\u00f3rico, con su abanico de princesas, como ve\u00eda a sus hijas, el impermutable jefe de casa que iba a poner a los pies de su soberana bienhechora aquel terri\u00adtorio conquistado con sudores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Siga por aqu\u00ed, mi adorada ni\u00f1a, y conozca el para\u00edso. Abr\u00edle campo, Tiz\u00f3n, que la reina va a bendecir la pro\u00adpiedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La elegante dama se detuvo al pie de la ca\u00f1ada. Al fon\u00addo se divisaba la casa vestida de fiesta, con sus tejas relucientes y su chimenea laboriosa. Las gradas en ca\u00adracol, cortadas al borde del abismo, bajaban con difi\u00adcultad hasta el patio, y de all\u00ed arrancaba la parte plana que daba albergue a la morada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014El terreno es pendiente, pero cost\u00f3 barato, casi re\u00adgalado \u2014explic\u00f3 el anfitri\u00f3n mientras sosten\u00eda a su dis\u00adtinguida visitante para evitarle una ca\u00edda que hubiera sido imperdonable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Te entiendo, Demetrio \u2014aprob\u00f3 ella con benevolente expresi\u00f3n, ya en el comedor donde estaba engalanada la mesa con mantel limpio y frutero pl\u00e1stico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por buena y sentimental, la dama aristocr\u00e1tica se sinti\u00f3 conmovida. En el fondo del monte no corr\u00edan sim\u00adples aguas revueltas sino las nauseabundas aguas negras que con asco expulsaba la ciudad y que eran inhaladas, alrededor de aquella extra\u00f1a felicidad, por seres agarrados a cualquier esperanza de vida. En el aire se respiraba olor a cloaca, pero por fortuna Demetrio y su familia hab\u00edan logrado volverse insensibles a la fetidez de la vi\u00adda, una manera de ser felices entre la miseria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos se ve\u00edan rozagantes, hasta el par de valientes progenitores que al fin fueron capaces de coronar su sue\u00f1o, as\u00ed fuera en el filo del precipicio. La dama benefactora, que hab\u00eda contribuido a una felicidad que no comprend\u00eda del todo, toc\u00f3 levemen\u00adte su nariz con un fino pa\u00f1uelo antes de ascender la cuesta, mientras Demetrio, que no cab\u00eda en s\u00ed de conten\u00adto, le dec\u00eda al caballo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfTe fij\u00e1s, hermano, que tuvimos casa propia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al animal tambi\u00e9n le cumpli\u00f3, porque Demetrio era hombre de palabra. Con algarab\u00eda digna de la ocasi\u00f3n reuni\u00f3 a la familia para la entrega de la enjalma. Tam\u00adbi\u00e9n le reemplazar\u00eda la anteojera y el cabestro. Desde luego, el noble compa\u00f1ero de fatigas merec\u00eda muchos arreos m\u00e1s. Con el presente en vilo corri\u00f3 hasta donde el caballo permanec\u00eda en expectativa de homenajes presentidos, y all\u00ed sucedi\u00f3 lo imprevisto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El animal, dando un paso en falso, rod\u00f3 por el monte y cay\u00f3 en el hoyo profundo. Demetrio y la familia, des\u00adconcertados, le gritaban su angustia, que el pobre bruto no alcanzaba a apreciar. Tiz\u00f3n, lesionado y detenido en la profundidad, los miraba con ojeras dilatadas. Imposible descender a auxiliarlo por el des\u00adpe\u00f1adero rebanado como una cuchilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Mor\u00edte en paz \u2014le dijo, m\u00e1s que con palabras, con el coraz\u00f3n, y se ech\u00f3 Demetrio a llorar. No volv\u00e1s a salir de tu encierro a toparte con los hombres que tan mal nos tratan. Mor\u00edte en paz, hermano, y descans\u00e1 de tus sufrimientos&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde se present\u00f3 con un volquete cargado de tie\u00adrra. Hab\u00eda resuelto sepultar al caballo para que dejara de sufrir. Los esfuerzos hab\u00edan resultado infructuosos para sacarlo a la superficie. Y aquella ser\u00eda su sepultura. La tierra lo cubri\u00f3, y Demetrio, valiente en la adversidad, prefiri\u00f3 no articular palabra alguna y se alej\u00f3 camino arriba. Era humano sacrificar al pobre bruto de una vez, en lugar de tenerlo sometido a una muerte lenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el animal no quer\u00eda morir. Al poco tiempo fue emergiendo de la tierra hasta conseguir quedar libre. Hac\u00eda esfuerzos desesperados para no consumirse de nue\u00advo, y, viendo que un medio de defensa era pisotear la tierra, as\u00ed lo hizo. Y de tanto repetirlo, al cabo de los d\u00edas el suelo se hab\u00eda vuelto firme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014All\u00e1 te lanzo tu comida \u2014le gritaba Demetrio, casi incr\u00e9dulo, tir\u00e1ndole el canasto que accionaba desde el barranco con un cordel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue lenta la operaci\u00f3n de rescate. El hueco, conforme se iba tapando, ped\u00eda m\u00e1s tierra. El animal, consciente de la estrategia para salvarse, pisaba cada vez con m\u00e1s fuerza. Cuando coron\u00f3 la altura, hab\u00edan transcurrido varios meses. Estaba envejecido, lleno de contusiones y, m\u00e1s que animal, eran huesos. Escasamente pod\u00eda caminar. Los mir\u00f3 a todos, uno por uno, y pareci\u00f3 darles las gracias por permitirle el regreso a casa. Se detuvo en Demetrio con mirada fija, acaso filosofando, y esta vez no relinch\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Demetrio le coloc\u00f3 la enjalma, que ya le quedaba gran\u00adde, y muy en sus intimidades pens\u00f3 si realmente val\u00eda la pena haberlo salvado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Vanguardia Dominical, <\/strong><\/em>Bucaramanga, 10-II-1985.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar 1 La ilusi\u00f3n de Demetrio Grisales, a lo largo de una vida de sudores y angustias, fue tener casa propia. No importar\u00eda que se tratara de una vivienda humilde y hasta descompuesta, con tal de ser propia. 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