{"id":5154,"date":"2011-10-17T23:13:03","date_gmt":"2011-10-18T04:13:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5154"},"modified":"2014-06-18T20:13:03","modified_gmt":"2014-06-19T01:13:03","slug":"sindrome-de-estatua","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/sindrome-de-estatua\/","title":{"rendered":"S\u00edndrome de estatua"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cuento de <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue hijo d\u00edscolo y estudiante indisciplinado. Ten\u00eda, adem\u00e1s, alma so\u00f1adora y piqui\u00f1a de escritor. De grande fue rebelde y pretendi\u00f3 ser revolucionario. Sin embargo, nunca lleg\u00f3 a ser revolucionario, y se qued\u00f3 rebelde. Continu\u00f3, eso s\u00ed, siendo so\u00f1ador, lo que no se sabe si es virtud o defecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tener el alma rom\u00e1ntica, como Cr\u00edspulo Bedoya la ten\u00eda por temporadas, y mezclar en ella los ingredientes de una insatisfacci\u00f3n constate y corrosiva, parece que no es buena f\u00f3rmula de vida. \u00c9l dec\u00eda, para explicar su car\u00e1cter, que el escritor debe ser un rebelde habitual, un insatisfecho permanente y un cr\u00edtico endemoniado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignoro si Cr\u00edspulo Bedoya lleg\u00f3 a ser escritor de val\u00eda. Lograrlo no es asunto f\u00e1cil ni de poco tiempo. \u00d3scar Wilde dice que la obra del escritor s\u00f3lo llega a apreciarse veinticinco a\u00f1os por lo menos despu\u00e9s de muerto. Y el personaje de esta historia acaba de morir, o sea que me voy a quedar con la curiosidad de saber si las cosas que escribi\u00f3, y sobre todo la forma como las escribi\u00f3, valen la pena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todas maneras, fue escritor, y esto parece que es buena referencia. Otros solo consiguen ser zapateros, o pol\u00edticos, o millonarios. Pero no escritores, que es lo que da distinci\u00f3n, seg\u00fan lo repet\u00eda Cr\u00edspulo con vanidosa insistencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bueno o malo, fue escritor. Unos lo consideran una pluma brillante, otros dicen que solo dej\u00f3 mediocridades. Unos lo llaman hombre inspirado, cuentista genial, periodista demoledor, mientras otros comentan que no produjo nada sensacional. Apenas tonter\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se le califica tambi\u00e9n de resentido, pero no faltan quienes ven en \u00e9l un esp\u00edritu independiente y un porte soberbio. Soberbio, en el sentido de admirable, como se comprender\u00e1. El t\u00e9rmino, en poder de quienes miran las cosas desde otro \u00e1ngulo, significar\u00eda que este hombre pol\u00e9mico solo sobresali\u00f3 por su indolencia y su irritaci\u00f3n social. La gente nunca se pone de acuerdo. Lo que para unos es virtud, para otros es defecto. Es la forma cl\u00e1sica de juzgar a los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Cr\u00edspulo Bedoya no hubiera sido escritor, tal vez no estar\u00eda yo ocup\u00e1ndome de su vida. Me propuse dar estas puntadas a ver si logro algunos perfiles de su personalidad, no tanto para el p\u00fablico, que es difuso y contradictorio, como para m\u00ed mismo, que no he podido descifrar si el colega Bedoya fue un genio o una estafa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde ni\u00f1o hac\u00eda cuentos. Una vez lo sorprendi\u00f3 la maestra de geograf\u00eda sudando el final glorioso para la casada infiel que se hab\u00eda enredado en deslices con el p\u00e1rroco y pretend\u00eda al mismo tiempo que \u00e9ste la absolviera cuando le prometi\u00f3 que no volver\u00eda a ser pecadora. La maestra alcanz\u00f3 a disgustarse cuando Bedoya confundi\u00f3 el r\u00edo Magdalena con la capital de Boyac\u00e1, y luego se solaz\u00f3, en sus rec\u00f3nditos misterios de mujer casquivana, cuando encontr\u00f3 aquella trama deliciosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed en adelante el disc\u00edpulo desaplicado comenz\u00f3 a ganar excelencias en geograf\u00eda, aunque continuaba destrozando el mapa de la patria, y la maestra se convirti\u00f3 en la oculta inspiradora de aquel genio precoz que ya era capaz de transmitir sensualidad con sus locas fantas\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que su tutora literaria lo estimul\u00f3 m\u00e1s de la cuenta, pues Crispulito, como se le llamaba por su precoz chispa versificadora y cuentera, se enamor\u00f3 de ella. Amor imposible para el p\u00e1rvulo con imaginaci\u00f3n er\u00f3tica, pero buen arranque para llegar a ser, como lo fue sin medida, esclavo de los sentidos y sobre todo de la mujer. Aquel enamoramiento de su maestra, entre fant\u00e1stico y concupiscente, le produjo al mismo tiempo frustraci\u00f3n y encanto, y no de otra manera se explica el idealismo impulsivo con que conceb\u00eda a la mujer, fuera bonita o fea, joven o vieja, repulsiva o seductora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para entender hoy la personalidad de Cr\u00edspulo Bedoya hay que regresar a su prematura pretensi\u00f3n amatoria de la escuela, que le dej\u00f3 el alma herida y ansiosa. Cuando su maestra lo reprendi\u00f3 por alguna indelicadeza y luego lo desde\u00f1\u00f3 por su peque\u00f1ez atrevida, estaba contribuyendo a crear el esp\u00edritu rebelde que m\u00e1s tarde aparecer\u00eda en la conducta del escritor. El hombre fogoso naci\u00f3 del amor no correspondido, y el escritor ind\u00f3cil fue producto de la ni\u00f1ez sin juguetes y la juventud sin pesos. A esa conclusi\u00f3n llegaron los siquiatras que Bedoya consultaba en sus crisis emocionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Pobre el Crispulito de la escuela que no soport\u00f3 los desaires del amor ut\u00f3pico, ni se resign\u00f3 a una ni\u00f1ez triste y a una juventud incierta! \u00a1Pobre el Bedoya de los a\u00f1os maduros que no acept\u00f3 la bolsa estrecha del escritor y se atorment\u00f3 la vida con la hacienda excedida de los ricos! En su pueblo no lo quer\u00edan, pero \u00e9l supon\u00eda lo contrario: se sent\u00eda perseguido por las mujeres y envidiado por los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue siempre pobre, y le disgust\u00f3 serlo. Por eso arremet\u00eda contra los poderosos y no les perdonaba sus arrogancias. \u00abSus canalladas\u00bb, repet\u00eda. Si de Bedoya hubiera dependido, los habr\u00eda fusilado a todos. Era en esos momentos cuando pretend\u00eda ser revolucionario, pero no pasaba de ser un simple cascarrabias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No fue rico, pero fue escritor. La riqueza vive en pugna con los escritores. Las musas buscan un ambiente de quietud que no lo proporciona el oro, pero esto nunca lo acept\u00f3 Bedoya y por eso se pas\u00f3 la vida rabiando contra su penuria. Estoy por creer que mi colega fue gran escritor por haber sido pobre de remate.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habl\u00f3 bellezas de la mujer y horrores de sus enemigos. Les cant\u00f3 a los r\u00edos, a las aves, al viento. Todo este trajinar por entre libros y p\u00e1ginas de peri\u00f3dicos le permit\u00eda mantener su propia entonaci\u00f3n en la comarca. De tanto escribir, fantasear y re\u00f1ir con sus pr\u00f3jimos es posible que se le hubieran trabado los cables mentales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez si hubiera escrito menos y seleccionado m\u00e1s, hoy ser\u00eda un genio de la literatura. Si hubiera odiado menos, no estar\u00edan tan divididas las opiniones. De haber sido menos apasionado y m\u00e1s ecu\u00e1nime, menos murmurador y m\u00e1s positivo, ya estar\u00eda fabricado el bronce a su memoria con que siempre so\u00f1\u00f3. No hay evidencias de que Bedoya hubiera sido feliz. Todo parece indicar que fue desdichado, y sin duda lo fue por culpa de la maestra de geograf\u00eda que no quiso o no pudo corresponder sus requiebros amorosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue ya al final de su vida cuando se acentu\u00f3 su obsesi\u00f3n por la estatua como necesario desfogue de su venganza reprimida. El siquiatra le descubri\u00f3 alto grado de megaloman\u00eda cr\u00f3nica, y este exceso de desajuste s\u00edquico lo llev\u00f3 a la tumba. A nuestro escritor lo enfermaban los bustos levantados en distintos sitios del pueblo, porque no pod\u00eda tolerar que se hubieran olvidado de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El especialista luch\u00f3 por salvarlo y no lo consigui\u00f3. Y nuestro personaje muri\u00f3 de mal de estatua. <em>S\u00edndrome de estatua<\/em>, precis\u00f3. Tal vez el siquiatra alcanz\u00f3 en los \u00faltimos d\u00edas a borrarle o por lo menos disminuirle la insatisfacci\u00f3n habitual. Cuando le pint\u00f3 un porvenir lisonjero para sus doradas ambiciones, en el que los tiempos futuros se encargar\u00edan de ensalzar su nombre, el escritor suspir\u00f3 con infinita complacencia. Sin embargo, fue la cura fue tard\u00eda porque el paciente ya acumulaba muchas toxinas mortales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se hubiera interpuesto esa terapia a\u00f1os atr\u00e1s, Bedoya habr\u00eda sido hombre feliz. Se afirma, con todo, que de la excentricidad y la rebeld\u00eda es de donde salen los genios. Nada extra\u00f1o es, por consiguiente, que Bedoya sea un genio y no lo sepamos. De todas maneras, muri\u00f3 creyendo que lo era.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo d\u00eda de su muerte se fue con sigilo hasta la plaza principal y se midi\u00f3 la estatua all\u00ed erigida, que \u00e9l deb\u00eda sustituir. Ya dentro de su desbordada ilusi\u00f3n esquizofr\u00e9nica no cab\u00edan en su mente seres superiores a \u00e9l. Se situ\u00f3 de cuerpo entero ante su rival \u2013el poeta ya nimbado por la gloria\u2013 y comprob\u00f3 los varios cent\u00edmetros que nuestro hombre le llevaba de ventaja. Eran, por supuesto, cent\u00edmetros de inmortalidad. Las manos de la pobre estatua eran \u00e1speras y deformes. Las suyas, en cambio, estaban perfiladas por el noble ejercicio de su pluma maestra y en ellas se inspirar\u00eda el escultor para plasmar su obra de arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le encontr\u00f3 hueco el cerebro, mientras el suyo estaba henchido de ideas y protegido contra la ingratitud de los hombres y el comej\u00e9n del tiempo. Ante las narices del mamarracho all\u00ed expuesto, h\u00e9roe de barro que pronto se desmoronar\u00eda, exhal\u00f3 denso tufo de indiferencia. Asociando ideas se acord\u00f3 de su maestra, y en loca confusi\u00f3n de im\u00e1genes e impulsos se encontr\u00f3 con su lejana incitadora emocional. Sacarle la lengua en ese momento, como lo hizo con arrogante placer, era como derrotar una frustraci\u00f3n tenaz. Y con gesto elocuente, que el siquiatra le hubiera aplaudido porque as\u00ed se superan los desprecios y se botan al diablo los traumas, Cr\u00edspulo Bedoya castig\u00f3 con severidad el trasero de la estatua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed: en la estatua ve\u00eda representada a su maestra remota, por m\u00e1s que ella no guardaba la menor similitud con el poeta representado en el bronce. Pero nuestro hombre ya ten\u00eda trabados los cables. En su postrer arrebato, pensar\u00eda que as\u00ed se vengaba de los desplantes recibidos en la ni\u00f1ez, y nada tan apropiado como vapulear el trasero de la inquietante maestra de la escuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, mascullando palabras que por lo vehementes y aceleradas fue imposible recoger para la historia, se alej\u00f3 tirando bastonazos y taconeando duro. Nuestro hombre estaba curado. Dos horas despu\u00e9s muri\u00f3. Y muri\u00f3 sonriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Revista Pluma,<\/em> <\/strong>octubre de 1985.<br \/>\n<em><strong>Revista Manizales, <\/strong><\/em>No. 706, mayo-junio de 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar Fue hijo d\u00edscolo y estudiante indisciplinado. Ten\u00eda, adem\u00e1s, alma so\u00f1adora y piqui\u00f1a de escritor. De grande fue rebelde y pretendi\u00f3 ser revolucionario. Sin embargo, nunca lleg\u00f3 a ser revolucionario, y se qued\u00f3 rebelde. Continu\u00f3, eso s\u00ed, siendo so\u00f1ador, lo que no se sabe si es virtud o defecto. 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