{"id":5157,"date":"2011-10-17T23:15:37","date_gmt":"2011-10-18T04:15:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5157"},"modified":"2014-04-11T15:33:06","modified_gmt":"2014-04-11T20:33:06","slug":"la-sombra-de-dali","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/la-sombra-de-dali\/","title":{"rendered":"La sombra de Dal\u00ed"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salvador Dal\u00ed, que ha ido extin\u00adgui\u00e9ndose como una exhalaci\u00f3n, es hoy apenas una sombra. Los profa\u00adnadores de la fama, que no se resignan a la inmovilidad de las bestias sagra\u00addas, lo persiguen por todas partes, lo manosean y hacen malabarismos con la marchitez de su ilustre esqueleto. Se empe\u00f1an en buscar la llama de un cerebro que a\u00fan quisieran encendido para la genialidad, como si la chispa de la vida fuera imperecedera, y apenas logran presentarnos el fantasma que impresiona de tanta sequedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salvador Dal\u00ed ya no vive. Vegeta, y esto es grave en los genios. Parece querer complacer a sus \u00e1ulicos de cabecera mostr\u00e1ndose todav\u00eda extra\u00advagante \u2014su actitud sideral\u2014 y a duras penas logra llamar la atenci\u00f3n por sus desquicios oto\u00f1ales. Obvio que si no se tratara del divino Dal\u00ed los peri\u00f3dicos no recoger\u00edan sus tristes lamentos. El astro ya declin\u00f3 y es in\u00fatil colocarlo de nuevo en \u00f3rbita. Es preferible dejarlo quieto, clavado en su hoya de momia inmortal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya ni siquiera el pobre Dal\u00ed engarza el cielo con sus mostachos desafiantes. Estos se ven mustios y \u00e9l no es el mismo: est\u00e1 desfigurado. Una cosa era el pintor con su actitud a\u00e9rea y su cresta ol\u00edmpica, y otra muy distinta la figura l\u00e1nguida y desgarbada que acaba de aparecer en un peri\u00f3dico espa\u00f1ol, con la mano derecha en alto como se\u00f1al de que a\u00fan puede pintar. \u00abTodav\u00eda pienso\u00bb, es la traducci\u00f3n exacta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El solitario viejo se hab\u00eda quemado la mano maestra en un incendio de su habitaci\u00f3n en el castillo de P\u00fabol. Su torpeza senil, algo tan inevitable como la gloria que conquist\u00f3 \u2014y que tontamente pretende agrandar\u2014, le impidi\u00f3 sofocar las llamas que se apoderaron de su lecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora proyecta pintar en la Torre Galatea un inmenso laberinto. Las paredes ir\u00e1n recubiertas de huevos gigantes y la fachada, de panes a porrillo, miles de panes, millones de panes\u2026 El mismo Dal\u00ed, el esclavo de Miguel \u00c1ngel, se trepar\u00e1 con los utensilios por andamios y poleas para plasmar la f\u00f3rmula celestial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se aislar\u00e1 en la pieza simple y desde all\u00ed dirigir\u00e1 su obra postrimera. Eso es lo que se propone. El maestro todav\u00eda piensa. Su imaginaci\u00f3n sigue calenturienta desde la quemada. Que los dioses lo lleven de la mano para que no termine con el cr\u00e1neo destrozado en este banquete de yemas y panes colosales&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy es un hombre reducido a la impotencia, aunque con el cerebro vivo. Sin duda es \u00e9sta su mayor desgracia. Lucha con la saliva como si fuera una secreci\u00f3n maligna. Es en ocasiones una sustancia espesa como el barro, que amenaza ahogarlo, y en otras le falta saliva para lubricar la boca y conducir los alimentos a la garganta. La lengua le patina en el fango salivar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta permanente crisis lo mantiene en pugna con los alimentos y el est\u00f3mago, como un tormento est\u00e1tico. En sus momentos de mayor sequedad le gustar\u00eda que le rociasen la boca con un spray y ambiciona \u00abalgo fresco, algo como menta, bombones de menta para mantener algo de saliva\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Robert Descharnes, estudioso de la obra del pintor y uno de sus confiden\u00adtes, as\u00ed lo puso a hablar, agot\u00e1ndole la saliva, para que el mundo quedara enterado de que el genio no ha muerto. Son estos secretos de dormitorio que el cercano bi\u00f3grafo, sin empacho, difunde por el orbe comodocumento excepcional, con el comentario l\u00f3gico de que el divo vive y \u00absu inteligencia y su genial imaginaci\u00f3n todav\u00eda est\u00e1n en perfecto estado\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay algo de humor cruel en este cuadro cl\u00ednico, elaborado por la impertinencia del amigo \u00edntimo que nunca falta, y el mismo Dal\u00ed, al confesar sus torturas, ignora que se hace amargo. Quiz\u00e1 piensa que es un nuevo destello de sus exageraciones incre\u00edbles. Para eso es maestro de la desmesura.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salvador Dal\u00ed ha muerto. No vive desde que muri\u00f3 su mujer. Las puntas de su bigote, famoso signo sensual, que parec\u00edan disparar balas ultrate\u00adrrestres, hoy se muestran mustias. Desapareci\u00f3 el hombre. El fantasma todav\u00eda traga saliva. Pero el genio nunca perecer\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 3-XII-1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Salvador Dal\u00ed, que ha ido extin\u00adgui\u00e9ndose como una exhalaci\u00f3n, es hoy apenas una sombra. Los profa\u00adnadores de la fama, que no se resignan a la inmovilidad de las bestias sagra\u00addas, lo persiguen por todas partes, lo manosean y hacen malabarismos con la marchitez de su ilustre esqueleto. 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