{"id":5160,"date":"2011-10-17T23:19:24","date_gmt":"2011-10-18T04:19:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5160"},"modified":"2014-06-18T20:27:59","modified_gmt":"2014-06-19T01:27:59","slug":"burbujas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/17\/burbujas\/","title":{"rendered":"Burbujas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cuento de <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ten\u00eda la garganta reseca. Los jugos que saltaban ante sus ojos le produc\u00edan mayor tentaci\u00f3n. Y no llevaba un c\u00e9ntimo en el bolsillo. Las frutas maduras se atropellaban entre espl\u00e9ndidos colores, estimulando todav\u00eda m\u00e1s la sed contenida. Varias empleadas, expertas en exprimir hasta la \u00faltima gota el l\u00edquido de aquel mundo fascinador, convert\u00edan en tajadas el alma de los mangos, de las naranjas, de las guan\u00e1banas y de las curubas, y luego las pon\u00edan a girar a grandes velocidades en los recipientes donde entre trozos de hielo adquir\u00edan su deliciosa transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los aparatos el\u00e9ctricos emulaban en rapidez para responder a la clientela creciente. Todos los ojos segu\u00edan con apetencia aquel proceso febril que permit\u00eda calmar la sed entre espumosas y seductoras sustancias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un menudo visitante, a quien en la calle se conoc\u00eda como Chiqui, no pod\u00eda darse el lujo de pedir un refresco. Su bolsillo estaba vac\u00edo. En cambio, otros ni\u00f1os de su misma edad, para quienes la vida era generosa, seg\u00fan su resignada deducci\u00f3n, circulaban a sus anchas por el negocio. Chiqui los envidiaba. El gam\u00edn permanec\u00eda en el rinc\u00f3n, ignorado por todos, y con la mirada pretend\u00eda indicar que tambi\u00e9n ten\u00eda sed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las m\u00e1quinas giraban sin cesar y transmit\u00edan una sensaci\u00f3n de vida. La ma\u00f1ana era sofocante, pero la brisa grata de los ventiladores prodigaba a Chiqui extra\u00f1o privilegio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Mu\u00e9vase! \u2013lo empuj\u00f3 el due\u00f1o del establecimiento y lo puso a caminar. Y agreg\u00f3: \u2013entre gamines y pordioseros se me da\u00f1a el negocio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gam\u00edn, acostumbrado a las incomodidades y los atropellos, le hab\u00eda obedecido. Ahora se hallaba en la puerta, listo para la carrera si el poderoso se\u00f1or volv\u00eda a intimidarlo. Desde su nueva posici\u00f3n miraba con recelo la figura solemne del due\u00f1o, quien manipulaba la caja de caudales y sonre\u00eda al p\u00fablico con afectaci\u00f3n. Se notaba satisfecho de la concurrencia y calculaba que ya hab\u00eda dinero suficiente para el nuevo dep\u00f3sito en el banco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra remesa de frutas lleg\u00f3 al negocio. El min\u00fasculo holgaz\u00e1n se sinti\u00f3 m\u00e1s reducido en medio de aquella monta\u00f1a de vitaminas. Era una policrom\u00eda desconcertante para su paladar resentido. Una burbuja le rebot\u00f3 en el est\u00f3mago. Llevaba mucho tiempo sin comida, pero en ese momento no le interesaba comer. En cambio, lo apuraba la sed. Volvi\u00f3 a entristecerse con su miseria y se acord\u00f3 de su madre inv\u00e1lida, que tal vez ya ten\u00eda reunidos unos pesos en la esquina donde imploraba la caridad p\u00fablica, para comprarse \u00e9l una bebida reconfortante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras el carro de las frutas avanzaba, le puso el dedo al mango. Era su comida favorita. Palp\u00f3 su carne jugosa y tuvo intenci\u00f3n de apoderarse de \u00e9l. No lo hizo, sin embargo, porque los ojos del cargador se movieron como linces. El peque\u00f1o se conform\u00f3 con saber que a\u00fan hab\u00eda frutas en el mundo. Mir\u00f3 al sol, que hac\u00eda insoportable la atm\u00f3sfera de la calle, y no entendi\u00f3 tanto calor para tan poco refrigerio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ni\u00f1o burgu\u00e9s le sonri\u00f3. Era la primera persona que le sonre\u00eda en esa ma\u00f1ana de desamparo. A Chiqui le brillaron los ojos. No era tanto por el relumbrante taco de galletas, como por encontrarse con alguien que no lo despreciaba. El due\u00f1o no lo dejaba siquiera envidiar la suerte de los ricos. Para Chiqui todo el mundo era rico desde que tuviera un billete para comprarse el jugo de mango. La empleada bat\u00eda una copa m\u00e1s, y lo hac\u00eda con deleite. La espuma se mov\u00eda a borbotones en el recipiente de la provocaci\u00f3n, y al gam\u00edn se le agitaban las emociones, los ojos y el coraz\u00f3n. El ni\u00f1o burgu\u00e9s le pas\u00f3 una de sus galletas, y por compasi\u00f3n o por simpat\u00eda volvi\u00f3 a sonre\u00edrle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Tengo sed \u2013exclam\u00f3 el peque\u00f1o mientras devoraba la galleta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Yo tambi\u00e9n \u2013repuso su ocasional compa\u00f1ero, y prosigui\u00f3 la marcha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo en la calle, esper\u00f3 al primer transe\u00fante, en busca del objeto que pudiera remediarle su apuro. All\u00ed ven\u00eda la dama elegante. Y calcul\u00f3: el reloj, o la pulsera, o los aretes&#8230; El collar de perlas se mov\u00eda con brillos refulgentes mientras ella avanzaba exhibiendo sus aderezos y su belleza. Todo ser\u00eda cuesti\u00f3n de un instante de habilidad. No era mucho lo que el gam\u00edn lograba en sus largos d\u00edas de mariposeos callejeros. El p\u00fablico viv\u00eda m\u00e1s prevenido desde que en la ciudad aumentaban los pillos. La corta estatura de Chiqui y la inseguridad de sus movimientos no le permit\u00edan, por otra parte, mayores utilidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando birlaba el reloj o la cadena, el reducidor le sal\u00eda con cualquier cosa. Por peque\u00f1o, su mercanc\u00eda se cotizaba menos que la de los grandulones que por ah\u00ed vagaban. Se hab\u00eda habituado a recorrer calles, porque ignoraba los oficios decentes. Una vez lo pusieron a limpiar ba\u00f1os en el cafet\u00edn y se le rebel\u00f3 el est\u00f3mago. M\u00e1s tarde ascendi\u00f3 a cargador de mercados, y pronto, por enclenque, perdi\u00f3 el puesto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contra las prohibiciones y los cercos de las autoridades, hab\u00eda que subsistir. A su madre ya casi no le llegaba dinero para el diario. La competencia hab\u00eda crecido, y la generosidad era cada vez m\u00e1s escasa. Ante ella cruzaba de af\u00e1n un mundo indiferente, engre\u00eddo, metido en sus propios problemas y en sus insondables ego\u00edsmos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Chiqui se imagin\u00f3 con el collar de perlas en las manos y negoci\u00e1ndolo con el reducidor por buen precio, superior al que acostumbraba reconocerle aquel miserable explotador que carec\u00eda de sensibilidad hacia los que en verdad trabajaban las mercanc\u00edas callejeras. Despu\u00e9s volar\u00eda el gam\u00edn a remojarse la garganta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Cuidado! \u2013le advirti\u00f3 el polic\u00eda, levant\u00e1ndolo por el cuello\u2013. \u00a1Te conozco, pillo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuevo fracaso. Chiqui no lograba entender c\u00f3mo los polic\u00edas eran capaces de adivinarle el pensamiento: casi siempre se anticipaban a sus escaramuzas en los mercados de las calles. La enjoyada dama, que hab\u00eda penetrado en las intenciones del raterillo, lo mir\u00f3 con rabia y desprecio. Y \u00e9ste, vencido sin haber siquiera actuado, se fue en busca de las monedas que otra vez le negar\u00eda su madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Es para el jugo \u2013explic\u00f3 el muchacho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella cont\u00f3 los ingresos que nunca alcanzaban. Entendiendo la frustraci\u00f3n de su hijo, le levant\u00f3 la moral con estas palabras de fr\u00e1gil consuelo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Ya pronto saldr\u00e1n los empleados p\u00fablicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Regres\u00f3 a la fruter\u00eda. Quiz\u00e1 ahora s\u00ed alguien lo interpretara y le calmara la sed. Iba dispuesto a hacer notar m\u00e1s su penuria. All\u00ed estaba el mismo p\u00fablico entusiasmado de todos los d\u00edas, inmerso en sus complacencias e indiferente a las angustias ajenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo brillaron ante los ojos del rapazuelo las guan\u00e1banas, las mandarinas, las peras, los melocotones. Y otra vez, tent\u00e1ndolo y tortur\u00e1ndolo, el sonrosado mango. Eran colores y fragancias que se mezclaban para fascinar la vista y excitar el gusto. Todos los placeres cab\u00edan en esos manjares suculentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alcanz\u00f3 a sentir la l\u00e1grima que rodaba por su mejilla y luego comprendi\u00f3 que no era l\u00edcito llorar cuando hab\u00eda que vivir. \u00abHay que vivir\u00bb, se dijo con desespero y con remota esperanza. El prepotente se\u00f1or contaba en ese momento el dinero que se iba para el banco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Chiqui tuvo al fin en sus manos la fruta de la tentaci\u00f3n. Alguien hab\u00eda dejado el vaso a medio consumir. Ya esto no ser\u00eda robar, porque se trataba de un desecho. Pensaba que el robo era para \u00e9l un acto de defensa, y por lo tanto, su alma quedaba limpia de culpa al saber que no se apoderar\u00eda del bien ajeno sino de la sobra que se botar\u00eda a la basura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bebi\u00f3, y bebi\u00f3 hasta la saciedad. La l\u00e1grima termin\u00f3 evapor\u00e1ndola el viento de los ventiladores. Un susurro le acarici\u00f3 el alma. En ese momento tuvo intenci\u00f3n de ser bueno. Cre\u00eda, sin embargo, que no era malo del todo. Su madre no pod\u00eda extingu\u00edrsele en medio de la crueldad de las calles. Tal vez ser bueno consist\u00eda en vencer la repugnancia por los cafetines y coger fuerzas de cargador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De pronto, sinti\u00f3 el estruj\u00f3n y la bofetada contundente. El due\u00f1o del negocio le cobraba la mercanc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Rata asquerosa! \u2013no cesaba de gritarle, y repet\u00eda los golpes con mayor intensidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El p\u00fablico, en un segundo, se hizo solidario con el propietario. Era la f\u00e1cil respuesta a la inseguridad que se viv\u00eda en calles y negocios. Alguien m\u00e1s ayud\u00f3 a castigar la fechor\u00eda que el comerciante denunciaba. El ni\u00f1o burgu\u00e9s se arrepinti\u00f3 de la galleta regalada. En su interior, alguna persona se compadeci\u00f3 del gam\u00edn, pero guard\u00f3 silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Bien merecido el castigo \u2013dijo la dama acicalada, y se acarici\u00f3 su cadena de oro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Chiqui, atontado, percib\u00eda en forma vaga las miradas escrutadoras y, esta vez sin entusiasmo, escuchaba el ruido sordo de las m\u00e1quinas que fabricaban refrescos. Era un ambiente borroso, pero cierto. El nuevo golpe en el est\u00f3mago le hizo devolver el jugo de mango.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Hasta la \u00faltima gota! \u2013trinaba el due\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El est\u00f3mago estaba otra vez vac\u00edo. Hasta la \u00faltima gota&#8230; Ese era el estado normal del trotador de calles, y es posible que, hecho a los rigores de su suerte, se le hubiera endurecido la piel contra los maltratos y las vejaciones. Aunque no se sent\u00eda tan herido, si ya hab\u00eda saboreado la bebida de los dioses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el piso rodaba el jugo de mango, y el gam\u00edn se pregunt\u00f3 si era justo aquel desperdicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el mundo sigui\u00f3 girando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Aleph, <\/strong><\/em>Manizales, junio de 1985.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento de Gustavo P\u00e1ez Escobar Ten\u00eda la garganta reseca. Los jugos que saltaban ante sus ojos le produc\u00edan mayor tentaci\u00f3n. Y no llevaba un c\u00e9ntimo en el bolsillo. Las frutas maduras se atropellaban entre espl\u00e9ndidos colores, estimulando todav\u00eda m\u00e1s la sed contenida. Varias empleadas, expertas en exprimir hasta la \u00faltima gota el l\u00edquido de aquel [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[82],"class_list":["post-5160","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuento","tag-cuento"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5160","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5160"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5160\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13317,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5160\/revisions\/13317"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5160"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5160"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5160"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}