{"id":5298,"date":"2011-10-30T14:32:03","date_gmt":"2011-10-30T19:32:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5298"},"modified":"2014-02-27T08:12:09","modified_gmt":"2014-02-27T13:12:09","slug":"juan-rulfo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/30\/juan-rulfo\/","title":{"rendered":"Juan Rulfo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>I &#8211; Escritor de misterio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abVivimos en una tierra en que todo se da, gracias a la Providencia; pero todo se da con acidez. Estamos condenados a eso\u00bb. Es la frase que en mi concepto define mejor el ambiente de <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>, la mi\u00adn\u00fascula novela de Rulfo, de apenas cien p\u00e1ginas, que le abri\u00f3 las puertas de la fama. Hijo de una familia rica que perdi\u00f3 sus bienes en la revoluci\u00f3n, quedar\u00eda marcado con el estigma de la violencia vivida en su ni\u00f1ez. Estos sucesos definir\u00edan el clima de sus textos, el de su \u00fanica novela y el de su libro de cuentos <em>El llano<\/em><em> en llamas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin haber cumplido los quince a\u00f1os se tras\u00adlada a Ciudad de M\u00e9jico, donde transcurre el resto de su vida. Puesto al cuidado de su t\u00edo, siente el desamparo de la\u00a0 juventud carente de halagos. Por aquella \u00e9poca se inicia como lector solitario de novelas en el bosque de Chapultepec. \u00abConviv\u00eda con la soledad, hablaba con ella, pasaba las noches con mi angustia y mi conciencia\u00bb, es confesi\u00f3n suya que sirve para reafirmar su temperamento taciturno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las impresiones de su ni\u00f1ez tomaron fuerza y en 1954, cuando contaba 36 a\u00f1os de edad, las traslada a un cuaderno escolar hasta reunir, en el curso de cuatro meses, trescientas p\u00e1ginas de lo que ser\u00eda <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>, que luego reduce a la mitad tras suprimir las divagaciones y dejar el relato escueto \u2014dominado por una temperatura on\u00edrica y fant\u00e1stica\u2014 del pueblo muerto donde se entrecruzan las voces y los ecos de seres que no se sabe si son reales o fantasmag\u00f3ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es ese el encanto de la obra: el de la aldea muerta que adquiere vida a trav\u00e9s del manejo penetrante del idioma. Rulfo monta sobre las vivencias de sus primeros a\u00f1os las realidades de un sue\u00f1o, de una intuici\u00f3n perspicaz. Y no sabe c\u00f3mo plasm\u00f3 su novela magistral. Confiesa que un genio oculto, o sea, el duende de la inspiraci\u00f3n, le manejaba la mano para volcar en las p\u00e1ginas del cuaderno el torrente de ideas que llevaba acumuladas en el cerebro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La soledad, el tedio, la angustia del hombre que lucha con sus demonios, he ah\u00ed el ritmo del universo rulfiano. Es desconcertante, y adem\u00e1s admirable, c\u00f3mo alguien logra conquistar la inmortalidad en s\u00f3lo cien p\u00e1ginas de este libro que no llam\u00f3 la atenci\u00f3n de nadie y, por el contrario, provoc\u00f3 rechazos. Su tiraje inicial, salido en marzo de 1955, fue de mil ejemplares, de los cuales la mitad dur\u00f3 cuatro a\u00f1os en venderse y la otra mitad fue regalada por el autor a quienes se atravesaban en su camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em> est\u00e1 traducido a todos los idiomas del mundo, treinta a\u00f1os despu\u00e9s de aquel incierto despegue. Rulfo, que naci\u00f3 para re\u00edrse de la humanidad \u2014a pesar de su seriedad exter\u00adna \u2014, demostr\u00f3 que con una sola obra, de la pasmosa brevedad de su novela, se puede llegar a ser uno de los grandes narradores del mundo. Su misterio reside en su simplicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre que se le preguntaba por otra novela, novela que anunci\u00f3 y no cumpli\u00f3, respond\u00eda que todo cuanto ten\u00eda que decir ya estaba expresado en <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>. Tom\u00f3 del pelo a sus entrevistadores: a unos les dec\u00eda que la nueva obra iba en marcha, y m\u00e1s tarde manifestaba que hab\u00eda destruido los originales; y a otros los dej\u00f3 convencidos \u2014y falta verificar si esto es cierto\u2014 de que s\u00f3lo despu\u00e9s de su muerte podr\u00eda publicarse el libro anunciado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hombre solitario, alejado de la popularidad, es\u00adquivo al elogio, cauto con las palabras, se lleva a la tumba el secreto de su existencia prodigiosa. Viv\u00eda ensimismado en su lindero fantasmal\u2014m\u00e1gico, al fin y al cabo \u2014 de Comala, el pueblo universal del miedo y la amargura, enmarcado en la Revoluci\u00f3n mexicana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su misma muerte, que ocurri\u00f3 a los 67 a\u00f1os de edad, fue una sorpresa. Pocos sab\u00edan que se hallaba enfermo. La noticia, mantenida en reserva por \u00e9l como un desenlace de su esp\u00edritu bromista, conmueve al mundo; s\u00f3lo sus m\u00e1s allegados conoc\u00edan sus dolencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha muerto uno de los grandes maestros de la literatura. Autor de una sola novela. Maestro del lenguaje lac\u00f3nico. Castig\u00f3, con su ejemplo, a los escritores farragosos. Y parece \u2014otro misterio\u2014 que no deja disc\u00edpulos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>II &#8211; <em>El llano<\/em><em> en llamas<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La edici\u00f3n del C\u00edrculo de Lectores (1973) figura con 14 cuentos, y la de Seix Barral (1983) tiene 17. Resulta interesante investigar en qu\u00e9 fechas fueron escritos, o publicados, los tres cuentos de la diferencia: <em>Paso del norte, El d\u00eda del derrumbe <\/em>y<em> La herencia de Matilde Arc\u00e1ngel.<\/em> He aqu\u00ed el resultado de mis pesquisas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A simple vista, Rulfo escribi\u00f3 los tres cuentos en el intervalo de diez a\u00f1os entre ambas ediciones. Esto no es as\u00ed. Tales cuentos son anteriores a 1973, bastante anteriores, y en ese a\u00f1o ya hab\u00edan sido in\u00adcorporados en otras publicaciones de la misma obra. El libro del C\u00edrculo de Lectores, por lo tanto, se con\u00adsidera incompleto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veamos: <em>Paso del norte<\/em> figura en la primera edi\u00adci\u00f3n de <em>El llano<\/em><em> en llamas<\/em> (1953<em>); El d\u00eda del derrumbe<\/em> y<em> La herencia de Matilde Arc\u00e1ngel<\/em> fueron publicados en 1955, en revistas, y con ellos se aument\u00f3 en 1970 el volumen del libro, y al mismo tiempo se elimin\u00f3, por voluntad del autor, <em>Paso del norte.<\/em> En 1977 la Biblioteca Ayacucho, de Venezuela, public\u00f3 la <em>Obra completa de Juan Rulfo<\/em> y en ella aparece, corre\u00adgido, el cuento que hab\u00eda retirado siete a\u00f1os atr\u00e1s. Es bueno se\u00f1alar que en este trayecto la obra de Rulfo se hab\u00eda reproducido en distintas ediciones, tanto en es\u00adpa\u00f1ol como en otros idiomas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre <em>Paso del norte<\/em>, cuento antiimperialista y el \u00fanico de esa \u00edndole que escribi\u00f3, vale la pena men\u00adcionar la siguiente particularidad: publicado en la primera edici\u00f3n del libro, desapareci\u00f3 en la siguiente, que dar\u00eda lugar a continuas reimpresiones de la obra (por voluntad del editor, dice Rulfo, y \u201cpor ser un cuento muy malo\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agrega que no lament\u00f3 que se lo hubieran suprimido, pero siempre dese\u00f3 escribir un buen cuento contra los gringos. Se infiere, entonces, que al darle nueva vida en 1977 mediante las modifica\u00adciones que le introdujo, qued\u00f3 satisfecho de su trabajo antiimperialista, logrado en 24 a\u00f1os (de 1953 a 1977), y expresado, como todo lo suyo, con im\u00adpresionante brevedad (4 p\u00e1ginas).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00fanico cuento sobre violencia que dej\u00f3 por fuera de volumen, y que fue recogido en la obra completa antes citada, es el llamado <em>La vida no es muy seria en sus cosas<\/em>, el primero que escribi\u00f3 (publicado en 1938). Los relatos de la serie <em>El gallo de oro<\/em>, de enfo\u00adque diferente y escritos al final de su vida, los consi\u00addera sin importancia (\u00e9l siempre le rest\u00f3 trascendencia a toda su producci\u00f3n literaria).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ded\u00fazcase de todo esto que Rulfo, como la ma\u00adyor\u00eda de los escritores de carrera, era un ser insatis\u00adfecho de su obra y que de edici\u00f3n a edici\u00f3n (y mejor de noche a noche, para ser m\u00e1s exactos) algo nuevo hallaba para corregir. Al cuento <em>Nos han dado la tierra<\/em> lo someti\u00f3 a m\u00e1s de 50 variaciones y sobre \u00e9l demostr\u00f3 preferencias, como la de haber dispuesto, en la reordenaci\u00f3n de trabajos para la Biblioteca Ayacucho, que pasara a encabezar la serie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El llano<\/em><em> en llamas<\/em> es un recorrido por los pueblos de la violencia mejicana, dominados por bandoleros, miseria y angustia. La guerra de los cristeros, que influye en toda la obra rulfiana, est\u00e1 presente, mediante toques m\u00e1gicos, en estas breves narraciones arrancadas al pavor de aquella \u00e9poca conflictiva y fantasmal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pedro P\u00e1ramo<\/em> no es cosa distinta. Ambas creaciones van entrelazadas y pintan la Revoluci\u00f3n mejicana, con sus caciques y sus muertos, y como tel\u00f3n de fondo la tristeza del pueblo deso\u00adlado. Retratando este mundo miserable con la fortuna que logr\u00f3 en estos trabajos, no necesit\u00f3 nuevos recursos para transmitir su mensaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuenta \u00e9l, con aire guas\u00f3n, que fue su t\u00edo Ceferino, borracho fenomenal, quien de rancho en rancho y de mentira en mentira le platic\u00f3 esas histo\u00adrias. Y como en el oyente hab\u00eda un escritor, las re\u00adprodujo. En lugar de <em>El llano<\/em><em> en llamas<\/em> iba a titular la serie <em>Los cuentos del t\u00edo Ceferino<\/em>. A su t\u00edo lo asaltaron y lo mataron. Y como no tuvo ya quien le contara nada, no volvi\u00f3 a escribir. Se nos ocurre preguntar: \u00bfQu\u00e9 hered\u00f3 m\u00e1s del t\u00edo Ceferino, la chispa cuentera o sus mentiras? Rulfo, no lo dudemos, era bromista genial. Tan fuera de serie, que con su levedad y en tan cortas p\u00e1ginas conquist\u00f3 la fama universal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Noticias Culturales,<\/em> Instituto Caro y Cuervo, <\/strong>noviembre-diciembre de 1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar I &#8211; Escritor de misterio \u00abVivimos en una tierra en que todo se da, gracias a la Providencia; pero todo se da con acidez. Estamos condenados a eso\u00bb. 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