{"id":5306,"date":"2011-10-30T14:41:27","date_gmt":"2011-10-30T19:41:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5306"},"modified":"2014-03-21T10:33:41","modified_gmt":"2014-03-21T15:33:41","slug":"trampa-mortal","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/30\/trampa-mortal\/","title":{"rendered":"Trampa mortal"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Triste es decirlo, y peor recono\u00adcerlo, pero Bogot\u00e1 es, hoy por hoy, una ciudad inmanejable. El gigan\u00adtismo aterrador a que ha llegado y que todos los d\u00edas aumenta en des\u00admesura y crueldad es el producto del \u00e9xodo continuo que confluye por todos los caminos de la pa\u00adtria, en busca de oportunidades, como si fuera f\u00e1cil conseguir empleo y medios de progreso en esta urbe desarmada que ya no puede con sus necesidades. La miseria que se vive en el per\u00edmetro capitalino \u2014miseria material y moral\u2014 es el gran reto que no han podido resolver las autoridades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bogot\u00e1, cada vez m\u00e1s grande y cada vez menos suficiente, se ha convertido en soberano rompe\u00adcabezas para los pol\u00edticos y en potro de tormento para los habitan\u00adtes. Su crecimiento ha deshumanizado por completo su sistema de vida. En pocos sitios se vive con tanta angustia, con tanta estrechez y en medio de tantos pe\u00adligros como en nuestra ciudad capi\u00adtal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la sombra de esta desproporci\u00f3n apabullante pululan los vicios, las corrupciones, los atentados perma\u00adnentes contra la vida y la honra de los ciudadanos. En cada cuadra acecha un enemigo, agazapado bajo el mote de raponero, de drogadicto o de\u00adpravado social, y en cada calle o avenida, bajo la locura del v\u00e9rtigo y la insensatez, nos enfrentamos a la guerra absurda del tr\u00e1fico en\u00addemoniado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00edas congestionadas, indisciplina de los conductores, sem\u00e1foros da\u00ad\u00f1ados o mal distribuidos, polic\u00edas de tr\u00e1nsito indiferentes o ineficaces, mala utilizaci\u00f3n de las avenidas y los sitios estrat\u00e9gicos, he ah\u00ed el cuadro cotidiano de la gran ciudad que ya no cabe en su territorio y amenaza reventarse en medio de su caos pa\u00advoroso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En pleno centro, donde mayor vigilancia debe existir, las pandillas de raponeros hacen de las suyas, a la vista de todos. En los se\u00adm\u00e1foros se apoderan, rev\u00f3lver en mano, del veh\u00edculo que detuvo la marcha. A las damas les arrebatan sus joyas en un segundo, y en el mismo t\u00e9rmino los hombres pierden la billetera o el reloj.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una casa se desvalija lo mismo de noche que de d\u00eda, porque para cada hora existe la t\u00e9cnica precisa. Ni\u00f1as violadas, j\u00f3\u00advenes asaltados por homosexuales en lugares reconocidos, damas irres\u00adpetadas&#8230; tales los exabruptos de esta sociedad de antisociales a quienes la justicia no logra reprimir. La ley del cuchillo, el eco del arma de fuego, el menosprecio por la vida se han apoderado de las calles bogotanas. El crimen refinado campea al amparo de la impunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Decir la verdad escueta no es irrespeto: es colaboraci\u00f3n. Y no es que Bogot\u00e1 no nos duela. Por quererla, la deseamos m\u00e1s ordenada, m\u00e1s segura, m\u00e1s amable, menos colosal. A cambio de su gigantismo arrollador nos gus\u00adtar\u00eda la urbe acompasada, din\u00e1mica y elemental, que le devuelva la dig\u00adnidad a la vida. Quisi\u00e9ramos la ciudad sin tanto progreso y con mayor humanidad; con menos fa\u00adchada y m\u00e1s civismo; sin tanto pol\u00ed\u00adtico y con mayor conciencia p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La quisi\u00e9ramos sin rateros, sin limosneros, sin malos olores, sin despotismo, sin choferes neurast\u00e9\u00adnicos, sin funcionarios p\u00fablicos avinagrados, sin angustias ni ta\u00adquicardias; y, por el contrario, con gente amable, con empleados ser\u00adviciales, con choferes sonrientes, con alcaldes ejecutivos&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Civilizar a Bogot\u00e1&#8230; \u00bfser\u00e1 una utop\u00eda? Devolverle los c\u00f3digos de Carre\u00f1o&#8230; \u00bfser\u00e1 un desprop\u00f3sito? No es posible seguir viviendo bajo el mando del terror y la descortes\u00eda. Es menester ponerle orden a este en\u00adgendro de la civilizaci\u00f3n que cono\u00adcemos como la capital de Colombia. Hay que adecuarla al rigor de los nuevos tiempos. Hay que buscarle dignatarios probos y progresistas. Hay que combatir la holgazaner\u00eda del empleado p\u00fablico. Hay que cortar el vicio. \u00a1Hay que buscar remedios so\u00adciales!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede que el comentario parezca brusco. Pero es franco y real. No es, jam\u00e1s, mala prensa. Preferible ser\u00eda que el extranjero no comenzara perdiendo su billetera en El Dorado, y luego la maleta frente a la puerta del hotel. Te queremos, Bogot\u00e1, pero te queremos sin lacras, sin sofocos, sin bajezas&#8230; \u00a1con porte de soberana!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 9-II-1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Triste es decirlo, y peor recono\u00adcerlo, pero Bogot\u00e1 es, hoy por hoy, una ciudad inmanejable. 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