{"id":5310,"date":"2011-10-30T14:45:19","date_gmt":"2011-10-30T19:45:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5310"},"modified":"2014-04-23T18:45:12","modified_gmt":"2014-04-23T23:45:12","slug":"mi-pequena-bonanza","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/30\/mi-pequena-bonanza\/","title":{"rendered":"Mi peque\u00f1a bonanza"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando escucho hablar de bonan\u00adza cafetera se me eriza el recuerdo. Alg\u00fan d\u00eda, si la vida me lo permite, escribir\u00e9 una novela sobre los sucesos que a la sombra de los cafetales me toc\u00f3 presenciar en el Quind\u00edo. Yo, que nunca he tenido una mata de caf\u00e9, viv\u00ed, sin embargo, mi peque\u00f1a bonanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enti\u00e9ndase por bonanza, en mi caso, la experiencia extraordi\u00adnaria que como escritor cosech\u00e9 en aquel fest\u00edn colectivo de la regi\u00f3n, que no supo aprovechar para el fu\u00adturo la lluvia de billetes milagrosos y por el contrario malbarat\u00f3 tan \u00a0privilegiada oportunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso comprendo el nerviosismo del actual ministro de Hacienda que ante el solo anuncio de la prosperidad que se avecina, se apresur\u00f3 a pedir el estado de emergencia econ\u00f3mica. Como quindiano que es, conoce el doctor Palacios Mej\u00eda los estragos que en su regi\u00f3n y en Colombia en\u00adtera produjo tal fen\u00f3meno en los tiempos del doctor L\u00f3pez Michelsen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tuvo, empero, suerte inicial en sus prop\u00f3sitos, primero al no haberse puesto de acuerdo con el gremio en el manejo de ciertos mecanismos de la operaci\u00f3n, y luego al ser negada por el Consejo de Estado la declaratoria de emergencia econ\u00f3mica. Las de\u00adrrotas del Ministro no ser\u00e1n \u00f3bice para que Colombia encuentre, en el \u00e1mbito del Congreso, los caminos indicados para superar la perturba\u00adci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero quer\u00eda hablar de mis vivencias como observador, en pleno territorio cafetero, de la pasada bonanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><sup>*<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando este t\u00e9rmino resuena en mis o\u00eddos, de inmediato lo asocio con los viajes por el mundo de una po\u00adblaci\u00f3n que no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con los d\u00f3lares millonarios que entraban al pa\u00eds, y por consiguiente al bolsillo de los cafeteros, como consecuencia de las heladas en el Brasil y de la copiosa producci\u00f3n de las fincas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquel entonces la cuadra de caf\u00e9 pas\u00f3 de sesenta mil a cuatro\u00adcientos mil pesos. Una casa que en Armenia val\u00eda setecientos mil pesos subi\u00f3 a tres millones. Esta valori\u00adzaci\u00f3n s\u00fabita \u2013un man\u00e1 del cielo\u2013 permit\u00eda no s\u00f3lo los viajes por el ex\u00adterior sino el cambio continuo de veh\u00edculos y residencias y la satis\u00adfacci\u00f3n de toda suerte de caprichos y fantas\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atra\u00eddas por este olor a billetes, de todas partes comenzaron a llegar muchedumbres de trabajadores. Y mezclados entre los obreros, el Quind\u00edo se pobl\u00f3 de vagos, locos, marihuaneros, atracadores y pros\u00adtitutas. Entre todos estaban jalo\u00adnando la bonanza. El Partido Co\u00admunista repart\u00eda en los campos abundante propaganda de incitaci\u00f3n a jornales superiores, con esta l\u00f3gica incontrastable: si los due\u00f1os ganan m\u00e1s, los recolectores no pueden quedar a la zaga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo se trepaba en esta ola alcista. Voy a poner ejemplos simples: el radio de transistores \u2014elemento imprescindible del trabajador cam\u00adpesino\u2014 aumentaba de precio todos los d\u00edas en raz\u00f3n de la demanda (principio fundamental de la eco\u00adnom\u00eda); y cuando el obrero escuchaba por el mismo aparato que Colombia ganaba nuevos puntos en los mer\u00adcados internacionales, ped\u00eda de in\u00admediato nuevo estipendio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comida sub\u00eda a ma\u00f1ana y tarde. La botella de aguardiente, por la que se pagaba doscientos pesos a las siete de la noche, val\u00eda mil quinientos a las dos de la ma\u00f1ana. La prostituta \u2014re\u00adceptora indispensable de tanta abundancia\u2014 aumentaba la tarifa a medida que corr\u00eda la noche y crec\u00eda la concurrencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Quind\u00edo se vend\u00edan normalmente 60.000 botellas mensuales de aguardiente, las que se dispararon a 125.000 en la bonanza. Bajo los efectos alcoh\u00f3licos se multiplicaron las ri\u00f1as callejeras, las pu\u00f1aladas, los tiros, las trifulcas entre damiselas, las muertes violentas. Una noche se bail\u00f3 en un prost\u00edbulo de Calcedonia la cumbia m\u00e1s productiva del mundo alrededor de una llama lujuriosa, cuando los parejos \u2013pobres asala\u00adriados, pero millonarios en potencia bajo la acci\u00f3n del dinero fantasioso\u2013 pasaban quemando billetes en la fogata del arrebato, en demostraci\u00f3n de poder\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo elev\u00f3 la bonanza: la tierra, los jornales, los insumos, la vivienda, la comida, las mujeres p\u00fablicas\u2026 Como en econom\u00eda los precios no regresan, el Quind\u00edo se qued\u00f3 inflado. Vino despu\u00e9s la destorcida, y como los quindianos hab\u00edan sido imprevisivos, todav\u00eda hoy pagan las consecuencias del derroche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso es lo que puede sucederle a Colombia si no sabe manejar la bo\u00adnanza que se avizora. Hay que temerle a la inflaci\u00f3n, de graves per\u00adjuicios para las clases pobres. Hallar f\u00f3rmulas sabias para superar estos efectos es el reto de la hora.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>*<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mi peque\u00f1a bonanza<\/em>, que se con\u00advirti\u00f3 en gran experiencia, es el re\u00adflejo \u00f3ptico que dej\u00f3, en quien nunca ha sido cafetero y aprendi\u00f3 a ser cronista, la vida accidentada de una regi\u00f3n que se enriqueci\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana. Que se dej\u00f3 enga\u00f1ar por el espejismo de las cifras fugaces. Que administr\u00f3 mal la prosperidad, conforme sucedi\u00f3 con el pa\u00eds. Que derroch\u00f3 en lugar de ahorrar. Y que al despertar de este sue\u00f1o ef\u00edmero se hall\u00f3 pobre y, lo que es peor, inflada como si hubiera digerido mal una comida op\u00edpara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 28-I-1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Cuando escucho hablar de bonan\u00adza cafetera se me eriza el recuerdo. Alg\u00fan d\u00eda, si la vida me lo permite, escribir\u00e9 una novela sobre los sucesos que a la sombra de los cafetales me toc\u00f3 presenciar en el Quind\u00edo. Yo, que nunca he tenido una mata de caf\u00e9, viv\u00ed, sin embargo, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[66],"tags":[116],"class_list":["post-5310","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-quindio","tag-quindio"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5310","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5310"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5310\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12273,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5310\/revisions\/12273"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}