{"id":5318,"date":"2011-10-30T14:51:48","date_gmt":"2011-10-30T19:51:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5318"},"modified":"2014-05-05T16:53:35","modified_gmt":"2014-05-05T21:53:35","slug":"el-lobo-de-gubbio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/30\/el-lobo-de-gubbio\/","title":{"rendered":"El lobo de Gubbio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gente se pregunta, desconcer\u00adtada, cu\u00e1ndo terminar\u00e1 esta subversi\u00f3n voraz que mantiene en vilo la vida de los colombianos. En alguna forma, el pueblo se ha acostumbrado a que todos los d\u00edas las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos registren la masacre permanente de compatrio\u00adtas a lo largo y ancho del pa\u00eds, lo mismo en la remota vereda que en la luz plena de las ciudades, como la garra inequ\u00edvoca de la peor violencia que haya sufrido Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay cierto h\u00e1bito morboso en esto de escudri\u00f1ar las noticias para cercio\u00adrarse, con aire de revancha, de que si cayeron sacrificados diez agentes del orden, se cobraron veinte o treinta vidas de los revoltosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O viceversa, cuando es el facine\u00adroso el que va detr\u00e1s de la noticia. En esta caldera de la muerte, co\u00adcinada a fuego lento por los odios at\u00e1vicos de la sociedad de can\u00edba\u00adles, est\u00e1 representada la peor en\u00adtra\u00f1a de la raza de Ca\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mapa de Colombia vive man\u00adchado de sangre. La sangre destila de las arterias como el testimonio atroz de que somos carniceros profesio\u00adnales, y tambi\u00e9n brota del coraz\u00f3n como el reflejo del pa\u00eds que aprendi\u00f3 a odiar hasta la saciedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lobo de Gubbio, que alg\u00fan d\u00eda alcanz\u00f3 a apaciguarse, est\u00e1 otra vez enfurecido. Ha vuelto a sus viejas andanzas al ver que \u00ab<em>en todas las ca\u00adsas estaban la envidia, la sa\u00f1a, la ira, y en todos los rostros ard\u00edan las brasas de odio, de lujuria, de infamia y mentira. Hermanos a hermanos hac\u00edan la guerra, perd\u00edan los d\u00e9biles, ganaban los malos\u00bb&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy son los campos de la noble geograf\u00eda del Cauca arrasados por las hordas de la sedici\u00f3n. Ayer co\u00admarca tranquila y feraz, se ha con\u00advertido en territorio de devastaci\u00f3n. El Valle del Cauca, Huila, Tolima, Quind\u00edo, Santander, Caquet\u00e1\u2026 \u00a0nada se escapa en estas invasiones de los revoltosos. Donde para ellos haya algo positivo, hay que derrumbarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No importa terminar con las co\u00adsechas y con los m\u00fasculos del trabajo, con tal de vomitar el rencor que emana de las bestias. Es preciso sembrar el caos en el agro, en la urbe y en las conciencias. A base de cuotas para el sostenimiento de la guerrilla, que los terratenientes no pueden rehuir, crece este mercado mons\u00adtruoso de la inseguridad. La ley del boleteo, del chantaje, del despojo sistem\u00e1tico, mantiene amedrentados a los habitantes del campo y en progresivo retroceso la producci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Ej\u00e9rcito y la Polic\u00eda se movilizan en todas las direcciones tratando de impedir que se diezmen nuevas co\u00admunidades campesinas y que explo\u00adten nuevas asonadas en los centros. Pero la revuelta no cesa y todos los d\u00edas avanza m\u00e1s. Se nota el vigoroso impulso del Gobierno para reprimir el delito, y los ciudadanos alzan su voz de protesta por tanta sangre de\u00adrramada, y las viudas y los hu\u00e9rfanos sollozan por las heridas de sus ca\u00adlamidades. Sin embargo, la guerra contin\u00faa, sorda, salvaje, col\u00e9rica\u2026 \u00bfHacia d\u00f3nde vamos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1No m\u00e1s sangre, no m\u00e1s depreda\u00adci\u00f3n! \u00a1Que cesen los odios, que se domine el caos, que se calme el lobo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el clamor de esta naci\u00f3n que navega perpleja en medio de este mar de adversidades. Cuando los pueblos llegan a tales extremos van camino de la disoluci\u00f3n. Despu\u00e9s llegar\u00e1 la anarqu\u00eda. Comenzar\u00e1 el Apocalipsis. Al borde del precipicio, como estamos, todav\u00eda es posible detener la ca\u00edda fatal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios, que parece habernos olvi\u00addado, nos d\u00e9 la \u00faltima mano. De lo contrario, \u00a0nos tragar\u00e1 el lobo de Gubbio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 10-II-1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar La gente se pregunta, desconcer\u00adtada, cu\u00e1ndo terminar\u00e1 esta subversi\u00f3n voraz que mantiene en vilo la vida de los colombianos. 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