{"id":5327,"date":"2011-10-30T15:02:01","date_gmt":"2011-10-30T20:02:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5327"},"modified":"2014-04-09T10:29:27","modified_gmt":"2014-04-09T15:29:27","slug":"el-reto-de-resurgir","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/30\/el-reto-de-resurgir\/","title":{"rendered":"El reto de Resurgir"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una monja amiga m\u00eda me conta\u00adba en estos d\u00edas, a prop\u00f3sito de la tragedia producida por el Nevado del Ruiz, algunas experiencias que vivi\u00f3 dentro de la cat\u00e1strofe del terremoto de C\u00facuta, siendo colaboradora social en un centro hospitalario de esa ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquella emergencia, al igual que ocurre ahora, se puso en evidencia la solidaridad humana con los damnificados a trav\u00e9s de auxilios econ\u00f3micos, drogas, alimentos, co\u00adbijas y diversidad de art\u00edculos indi\u00adcados para la ocasi\u00f3n, que llegaban procedentes de colombianos y de gobiernos del mundo entero. Y a pesar de la abundancia que se ve\u00eda llover sobre la zona del desastre, muchas cosas escaseaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el hospital donde trabajaba la religiosa no se consegu\u00edan cobijas para gran cantidad de enfermos, y recursos tan elementales como los antis\u00e9pticos y los calmantes, recibidos en profusi\u00f3n, no aparec\u00edan en los momentos de mayor angustia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el tiempo se vio surtido el almac\u00e9n de un alto funcionario del gobierno local con frazadas de di\u00adferentes marcas y procedencias, y las droguer\u00edas exhib\u00edan los medica\u00admentos que buscaba la monjita para aliviar el dolor de los heridos, muchos de los cuales hab\u00edan fallecido por falta de recursos oportunos. Ella fue testigo, desde su discreta posici\u00f3n, del desv\u00edo de auxilios y del enrique\u00adcimiento de los esquilmadores que nunca faltar\u00e1n en las grandes ca\u00adlamidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el mismo riesgo que ahora se presenta con la cat\u00e1strofe del Ruiz, esta vez en mayores proporciones dada la voluminosa afluencia de todo g\u00e9nero de aportes \u2014incluidos los sonoros d\u00f3lares\u2014 que han llegado y siguen llegando. Es explicable el caos que se origina por la dimensi\u00f3n del problema, del que nacen la vo\u00adracidad y la rapacidad de quienes tratan de medrar a la sombra de las desgracias p\u00fablicas. De ah\u00ed la tarea tit\u00e1nica que significa controlar el gigantismo y desenmascarar a los avivatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para administrar la situaci\u00f3n ac\u00adtual el Gobierno fund\u00f3 a Resurgir, presidida por el doctor Pedro G\u00f3mez Barrero y conformada por otros elementos que como \u00e9l representan una garant\u00eda c\u00edvica y moral de la mayor prestancia. Es la entidad encargada de calmar la angustia de los desheredados. Entre sus planes de mayor alcance est\u00e1 el de la re\u00adconstrucci\u00f3n de viviendas y la crea\u00adci\u00f3n de lo que podr\u00edan ser los prin\u00adcipios de una nueva civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tarea nada f\u00e1cil, por cierto. Manejar el caos no es empresa deseable para nadie. Para eso se necesita enorme capacidad de sacrificio y esa es sin duda la primera virtud que est\u00e1n demostrando los miembros de la junta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los damnificados de Armero, la poblaci\u00f3n m\u00e1s afectada, hoy borrada del mapa, han comenzado a quejarse por la lentitud con que se atienden sus clamores. Piden que haya mayor rapidez para darles vivienda y que \u00e9sta, adem\u00e1s, constituya solu\u00adci\u00f3n efectiva. Hay inconformidad por el reparto de los auxilios y se oye hablar de la aparici\u00f3n de los explo\u00adtadores que pescan en este r\u00edo re\u00advuelto. Los tr\u00e1mites aduaneros, tan engorrosos y a veces insalvables en este pa\u00eds de trabas, determinan que muchas mercanc\u00edas se pierdan o se deterioren, como los alimentos y ciertas medicinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por las calles de Bogot\u00e1 acaba de desfilar una nutrida manifestaci\u00f3n que protesta por la ineficacia de Resurgir y pide la aceleraci\u00f3n de los remedios sociales, sobre todo la construcci\u00f3n del nuevo pueblo. Tal vez se exige demasiado en tan poco tiempo. Pero son explicables el dolor y la desesperanza de estas familias que se quedaron sin nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al doctor Pedro G\u00f3mez Barrero, el ap\u00f3stol de la hora calamitosa, se le enjuicia con exceso de rigor, y sin duda de incomprensi\u00f3n, pero \u00e9l ha sabido entender las circunstancias y se enfrenta con estoicismo al reto social que supone esta empresa de dolor y desmesura, superior a sus propias empresas urban\u00edsticas. Ante todo sabe que est\u00e1 prestando un servicio desinteresado a su patria y a su comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y para \u00e9l, sobre todo, queda el mensaje del terremoto de C\u00facuta, donde una monja, hoy anciana, pre\u00adsenci\u00f3 los abusos, los desv\u00edos, el en\u00adriquecimiento de personas inescru\u00adpulosas, la confusi\u00f3n y la anarqu\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 24-II-1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Una monja amiga m\u00eda me conta\u00adba en estos d\u00edas, a prop\u00f3sito de la tragedia producida por el Nevado del Ruiz, algunas experiencias que vivi\u00f3 dentro de la cat\u00e1strofe del terremoto de C\u00facuta, siendo colaboradora social en un centro hospitalario de esa ciudad. 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