{"id":5346,"date":"2011-10-30T17:28:23","date_gmt":"2011-10-30T22:28:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5346"},"modified":"2014-03-04T20:52:08","modified_gmt":"2014-03-05T01:52:08","slug":"historia-y-novela","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/30\/historia-y-novela\/","title":{"rendered":"Historia y novela"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el ingreso de Pedro G\u00f3mez Valderrama a la Academia Colom\u00adbiana de Historia gana la corporaci\u00f3n una de las figuras m\u00e1s destacadas de la literatura del pa\u00eds. Como novelista y cuentista, a la par que denso en\u00adsayista de los hechos hist\u00f3ricos y li\u00adterarios, su obra ha sido un perma\u00adnente buceo por los territorios de la Historia, escrita con may\u00fascula, la suprema orientadora de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l ha entendido, y lo ha prac\u00adticado como norma del oficio, que escribir cuentos y novelas es la manera de investigar el pasado. Y como \u00abno s\u00f3lo la literatura sino los libros de historia est\u00e1n llenos de hi\u00adp\u00f3tesis\u00bb \u2014son sus palabras\u2014, es preciso rellenar, con imaginaci\u00f3n, los grandes tramos que permanecen en el vac\u00edo o en las nebulosas, para unir o interpretar los episodios hist\u00f3ricos que el hombre protagoniza como mensajes para el futuro. Novelar es tambi\u00e9n historiar (lo cual juega no s\u00f3lo con la novela sino tambi\u00e9n con el cuento). El novelista es, ante todo, o debe ser, un investigador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no cualquier tipo de investi\u00adgador. No es lo mismo encontrar eslabones perdidos que saber con\u00adcatenarlos, y hacerlo adem\u00e1s con inventiva y gracia para crear fasci\u00adnaci\u00f3n. Siguiendo esta pauta, que en G\u00f3mez Valderrama es constante en toda su obra, vemos que con sus le\u00adyendas ha fabricado los puentes ne\u00adcesarios con los cuales adquiere dimensi\u00f3n la Historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El creador literario con intenci\u00f3n de historiador es el mejor memoria\u00adlista de los tiempos. Es el que con pinceladas maestras pinta la tem\u00adperatura de una \u00e9poca y les da color a sus personajes, lo que, dicho en t\u00e9rminos precisos, es lo mismo que ponerles alma y car\u00e1cter.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no siempre lo consigue el historiador ortodoxo. Mientras este se esclaviza al acopio de fechas y a la precisi\u00f3n de l\u00edmites geogr\u00e1ficos, aquel penetra en la vida interior de los protagonistas, los escruta, los oye, les permite li\u00adbertad de movimiento. No es lo mismoordenar crono\u00adlog\u00edas que dibujar paisajes hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta \u00faltima virtud fue muy acen\u00adtuada en Flaubert. Due\u00f1o de portentosa imaginaci\u00f3n y aguda sico\u00adlog\u00eda, trabaj\u00f3 sus personajes con paciencia benedictina. Fue in\u00advestigador incansable y purista insatisfecho. Con ese rigor concep\u00adtual y artesanal realiz\u00f3 sus obras maestras. Gracias a sus vastas lec\u00adturas y profundos escrutinios \u2014algo que ha olvidado el escritor de nues\u00adtros tiempos\u2014 consigui\u00f3 los con\u00adtornos armoniosos para ambientar los cuadros del amor y de la guerra, con el fondo de la verdad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Salamb\u00f3<\/em>, arquetipo de la novela hist\u00f3rica, re\u00adsulta una mezcla de indagaci\u00f3n, si\u00adcolog\u00eda, realidad y ficci\u00f3n. Cartago, destruida, no hab\u00eda dejado ni histo\u00adriadores ni poetas, y tampoco ves\u00adtigios claros para poder recons\u00adtruirla. Se necesitaba la mente penetrante de Flaubert y eran necesarios \u00a0sus recursos li\u00adterarios, que nunca se conformaron con el primer hallazgo, para rescatar no s\u00f3lo la ciudad legendaria sino aquella \u00e9poca b\u00e1rbara y conflictiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro G\u00f3mez Valderrama les sigue los pasos a los grandes creadores de la Historia universal (Scott, Flaubert, Dumas, Stendhal, Balzac\u2026) al elaborar sus narraciones con los in\u00adgredientes de la realidad y la f\u00e1bula y con el toque m\u00e1gico de la gracia y la sutil iron\u00eda. Sin su novela <em>La otra raya del tigre<\/em> no quedar\u00eda completa la historia del departamento de Santander a finales del siglo pasado, y sin sus cuentos de hechicer\u00edas \u2014combinaci\u00f3n de amor, sexo e intriga\u2014 le faltar\u00eda piso a la \u00e9poca de la Colonia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su llegada a la Academia constituye un cap\u00edtulo llamativo. Es de los escritores m\u00e1s originales del pa\u00eds. Historiador nato. No s\u00f3lo maneja un lenguaje castizo, que lo distingue entre los mejores prosistas de la \u00e9poca, sino que sabe tramar sus leyendas con fino humor y graciosa elegancia. Los recintos acad\u00e9micos necesitan, para no acartonarse, esta clase de innovadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 10-III-1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Con el ingreso de Pedro G\u00f3mez Valderrama a la Academia Colom\u00adbiana de Historia gana la corporaci\u00f3n una de las figuras m\u00e1s destacadas de la literatura del pa\u00eds. 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