{"id":5353,"date":"2011-10-30T21:08:38","date_gmt":"2011-10-31T02:08:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5353"},"modified":"2014-03-30T19:27:39","modified_gmt":"2014-03-31T00:27:39","slug":"un-centavo%e2%80%a6-%c2%a1cosa-seria","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/30\/un-centavo%e2%80%a6-%c2%a1cosa-seria\/","title":{"rendered":"Un centavo\u2026 \u00a1cosa seria!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>(A mi hija Fabiola, estudiante de sistemas)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luis Eduardo Neira, un honrado ciudadano que a nadie le ha quedado debiendo un peso, lucha desde hace tres a\u00f1os por quitarse de encima la deuda m\u00e1s abrumadora de su vida: un centavo. \u00a1Un centavo! No se trata de ning\u00fan chiste flojo. Cualquiera, desde luego, tiene sobrada capacidad econ\u00f3mica para pagar semejante nimiedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tanta su insignificancia que un centavo ya no circula. Pero existe. Sin \u00e9l no habr\u00eda sistema monetario, ni c\u00e1lculos matem\u00e1ticos, ni grandes capitales. Por el centavo se comienza siempre la riqueza. Sin el centavo no podr\u00eda fabricar yo esta cr\u00f3nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no es que Luis Eduardo se halle quebrado, como podr\u00eda pensarse, sino que no ha conseguido que el computador \u2014el monstruo de la \u00e9poca\u2014 deje de acosarlo con el cobro de la moneda tir\u00e1nica. La pelea con el computador es simp\u00e1tica: mientras Luis Eduardo le grita en todos los tonos que no le debe nada, el com\u00adputador, que no oye gritos y s\u00f3lo obedece a pulsaciones, le contesta, mes a mes, que le devuelva el cen\u00adtavo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda mi amigo entr\u00f3, para con\u00adtemporizar con la moda de las tar\u00adjetas de cr\u00e9dito, en las casillas del computador. Dej\u00f3 de llamarse Luis Eduardo Neira, nombre euf\u00f3nico y respetable, para convertirse en un simple n\u00famero: 4541000391820. Con esa f\u00f3rmula era ya distinguido cliente de la tarjeta Credibanco. Y comenz\u00f3 a girar. En restaurantes, supermercados, al\u00admacenes, agencias de turismo, en todas partes dejaba signos de gente prestante. La tarjeta le abr\u00eda todas las puertas y le complac\u00eda todos los antojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sistema diferido de amortizaci\u00f3n le permit\u00eda estos lujos. Pero cuando advirti\u00f3 que sus ingresos mensuales se pulverizaban en las garras del computador, fren\u00f3. Hizo la cuenta exacta de las comisiones y los inte\u00adreses pagados y sinti\u00f3 el aguijonazo de la vida dura. Cancel\u00f3 el \u00faltimo centavo y respir\u00f3 tranquilo. Devolvi\u00f3 la tarjeta. Borr\u00f3n y cuenta nueva, se dijo. Vida nueva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el computador se empe\u00f1\u00f3 en llevarle la contraria. No quiso des\u00adcontinuarlo de su lista de favoritos y m\u00e1s tarde lo pas\u00f3 a la celdilla de clientes morosos. All\u00ed figura hace tres a\u00f1os. Todos los meses recibe el sobre cobr\u00e1ndole un centavo. Est\u00e1 en pantalla, como ahora se dice. Si fuera mujer, estar\u00eda en\u2026cinta. Y si no paga lo ejecutar\u00e1n. Esto lo hace autom\u00e1ticamente el computador. Cosas de la cibern\u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro personaje sigue siendo un n\u00famero y un n\u00famero de mal ag\u00fcero: 13. Cu\u00e9ntenlo: 4541000391820. No debe nada, y su conciencia lleg\u00f3 al cero absoluto, pero el computador lo atormenta desde hace tres a\u00f1os. Le escribe mensajes, le manda razones, lo amenaza, lo tortura. \u00a1Pobre Luis Eduardo, un ciudadano honrado!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l ha llamado por tel\u00e9fono, ha ido al banco, se ha valido de interme\u00addiarios, les ha rezado a los santos\u2026 \u00a1y nada!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00e1quina sigue proces\u00e1ndolo mes por mes, lo que en su caso equivale a triturarlo. Todo el en\u00adredo se solucionar\u00eda con una simple pulsaci\u00f3n magn\u00e9tica, pero ha fra\u00adcasado. Fue dos veces al banco a pagar el centavo, con resultados desastrosos: la primera vez el cajero consider\u00f3 inaudito, casi una ofensa, darle vueltas de un billete de $50; y la segunda se ri\u00f3 sin misericordia ante una vasta concurrencia cuando el deudor imaginario le desliz\u00f3 la monedita de centavo (que ni siquiera se le da a un pordiosero).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, rechazado y avergonzado, Luis Eduardo no tiene cara para volver a las casillas de pagos. Y, mientras tanto, el mensajero da tres fuertes pitazos, todos los meses, ante la puerta del cliente moroso, como para que el vecindario se entere de la llegada del sobre portador de pesadillas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ustedes estar\u00e1n pregunt\u00e1ndose lo mismo que yo me pregunto: \u00bfPor qu\u00e9 no desaparece el centavo endiablado? \u00bfNo ser\u00e1 m\u00e1s econ\u00f3mico para Cre\u00addibanco liquidar esa cifra min\u00fascula que mantenerla en sus activos? \u00bfCu\u00e1nto vale cobrar este centavo durante 36 meses?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La junta de ex\u00adpertos que convoqu\u00e9 para valorar el caso \u2014\u00a1y vaya si el centavo se volvi\u00f3 largo!\u2014 determin\u00f3 estos costos mensuales (eliminando los centavos, en homenaje a Credibanco): portes de correo, $18; factura de cobro, $33; sobre, $3; espacio del computador, $48; costos indirectos, $14. Total, $116. Esto significa que Credibanco ha gastado en tres a\u00f1os $4.176 per\u00adsiguiendo una moneda de centavo ($0.01).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e9simo negocio. El mundo se est\u00e1 volviendo loco. \u00bfDe esto habr\u00e1 tomado nota el auditor, hombre de cifras pero que sobre todo debe ser de cabeza pensante? (El computador s\u00f3lo tiene cerebro programado).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el monstruo de la \u00e9poca, claro est\u00e1, es lo mismo procesar un centavo que un mill\u00f3n de pesos. En sus entra\u00f1as todos somos carne de ca\u00f1\u00f3n. Los computadores no oyen. Y carecen de sentimientos. Se les programa y ejecutan. Por eso, Luis Eduardo est\u00e1 en desventaja. Le toc\u00f3 la de perder. Un centavo, como se ve, tambi\u00e9n produce tortura mental. \u00a1La sistematizaci\u00f3n, amigos!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 14-IV-1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Nota:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de esta columna, mi amigo no volvi\u00f3 a recibir la factura del centavo, que le hab\u00eda llegado por espacio de 36 meses. Se supone que el banco, al fin, le dio de baja a semejante estupidez cibern\u00e9tica, que careci\u00f3 de un funcionario de carne y hueso para detectarla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar (A mi hija Fabiola, estudiante de sistemas) Luis Eduardo Neira, un honrado ciudadano que a nadie le ha quedado debiendo un peso, lucha desde hace tres a\u00f1os por quitarse de encima la deuda m\u00e1s abrumadora de su vida: un centavo. \u00a1Un centavo! No se trata de ning\u00fan chiste flojo. 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