{"id":5372,"date":"2011-10-30T21:27:06","date_gmt":"2011-10-31T02:27:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5372"},"modified":"2014-03-21T11:01:14","modified_gmt":"2014-03-21T16:01:14","slug":"la-ley-del-terror","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/10\/30\/la-ley-del-terror\/","title":{"rendered":"La ley del terror"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Bogot\u00e1 se denuncian diaria\u00admente alrededor de 30 saqueos de residencias, 15 robos de veh\u00edculos y 20 raponazos. Estos \u00edndices, por s\u00ed solos, muestran que estamos en una de las ciudades m\u00e1s peligrosas del mundo. El problema se vuelve mucho m\u00e1s dram\u00e1tico con los robos de negocios, las muertes violentas, los heridos, las violaciones de menores y toda suerte de tropel\u00edas que se cometen en la oscuridad y a la luz del d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A tal grado ha llegado la falta de confianza en las autoridades que a la gente no le gusta denunciar los de\u00adlitos. Se teme a las trabas de la justicia, con lo que significa el espinoso camino de las pruebas y los careos, pero sobre todo existe el convencimiento general de que la ley es ino\u00adperante. Los malhechores hacen de las suyas en esta apabullante metr\u00f3poli que se sali\u00f3, hace mucho tiempo, del control policial. La Polic\u00eda, con todo y sus progresos, carece de medios sufi\u00adcientes de represi\u00f3n. Por eso, la criminalidad vive campante. Lo que se dice sobre Bogot\u00e1 es extensivo a la mayor\u00eda de las otras ciudades co\u00adlombianas y todo esto representa un general estado de inseguridad na\u00adcional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta racha de desgracias p\u00fablicas, que cada vez se agrava m\u00e1s, ha to\u00adcado tales extremos, que los habi\u00adtantes capitalinos caminamos con la muerte a cuestas y no estamos pro\u00adtegidos ni bajo las fortalezas \u2014\u00a1triste y deprimente espect\u00e1culo!\u2014 en que hemos convertido nuestras casas de habitaci\u00f3n. Hoy Bogot\u00e1 es una ciu\u00addad enclaustrada, atrincherada, irrespirable, donde la vida parece movida por estertores. Por las calles permanecemos bajo la amenaza de las armas de fuego, los cuchillos y las navajas, y en el hogar bajo el asedio de las bandas organizadas que a cualquier momento irrumpir\u00e1n cual hordas diab\u00f3licas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya ni los sitios de mayor concu\u00adrrencia se libran de estas asonadas, como acaba de ocurrirles a los asis\u00adtentes a una conocida discoteca que, atemorizados por rev\u00f3lveres y me\u00adtralletas, tuvieron que entregar sus pertenencias y luego contemplar, at\u00f3nitos, la fuga de los piratas sin ning\u00fan polic\u00eda o carro policial que contrarrestara la acci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es impresionante el robo de ve\u00adh\u00edculos. En los sem\u00e1foros, en los parqueaderos, frente a los super\u00admercados y en las propias puertas de la vivienda estamos expuestos a la em\u00adbestida de los jaladores de carros. Si se opone resistencia, la muerte es segura. Y si se logra re\u00adcuperar el veh\u00edculo, \u00e9ste ser\u00e1 entregado a medias, luego de extenuantes diligencias, saqueado por los propios empleados judiciales. Lo que no queda en manos de los rateros se pierde en poder de los encargados de aplicar justicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta Chicago suramericana, campeona del raterismo criollo, es, hoy por hoy, una universidad refi\u00adnada de la peor delincuencia. Los extranjeros le tienen pavor a la lle\u00adgada a Bogot\u00e1 por conocer de an\u00adtemano los peligros que ellos mismos, al regreso, se encargar\u00e1n de certi\u00adficar. Es la imagen que por desgracia, y en forma alguna gratuita, se difunde por los cuatro vientos del turismo internacional. Antes que lamentarnos de mala prensa debe\u00admos tomar conciencia de las pro\u00adporciones del problema y rectificar nuestra propia disoluci\u00f3n moral.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 va a hacer el pr\u00f3ximo Go\u00adbierno para reprimir esta ola de gangsterismo? \u00bfC\u00f3mo va a responder a las angustias de una poblaci\u00f3n que se siente a todo momento en el filo de la navaja? El problema es m\u00e1s serio de lo que a simple vista parece. Y no se exterminar\u00e1 con m\u00e1s carros y polic\u00edas y ni siquiera con penas m\u00e1s severas. Las ra\u00edces son sociales y es hacia ellas a donde deben mirar los gobiernos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero hay que mejorar las condiciones econ\u00f3micas del pueblo. No se puede aspirar a la soluci\u00f3n del delito si por las calles de las ciudades hay hambre y miseria. No puede haber paz social con est\u00f3magos va\u00adc\u00edos, ni unidad hogare\u00f1a con padres desempleados e hijos holgazanes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras las distancias entre ricos y pobres sean tan protuberantes \u2014los unos derrochando riquezas y los otros durmiendo bajo cartones en las calles bogotanas\u2014, habr\u00e1 violencia. Si se ataca este foco aparecer\u00e1n las verdaderas soluciones. Que vengan despu\u00e9s el ejercicio de una justicia severa y la aplicaci\u00f3n de los medios modernos de vigilancia callejera. No olvidemos que la calentura no est\u00e1 en las s\u00e1banas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 15-V-1986.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En Bogot\u00e1 se denuncian diaria\u00admente alrededor de 30 saqueos de residencias, 15 robos de veh\u00edculos y 20 raponazos. 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