{"id":5587,"date":"2011-11-01T12:36:06","date_gmt":"2011-11-01T17:36:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5587"},"modified":"2014-03-21T11:19:26","modified_gmt":"2014-03-21T16:19:26","slug":"gangsterismo-criollo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/01\/gangsterismo-criollo\/","title":{"rendered":"Gangsterismo criollo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vemos crecer en las principales ciudades colombianas, en forma aterradora, las m\u00e1s avanzadas t\u00e9c\u00adnicas del crimen organizado. En Bogot\u00e1, sobre todo, a donde con\u00advergen todos los caminos del pa\u00eds, la vida se ha vuelto angustiosa no s\u00f3lo por ser la gran urbe de los sofocos y las desmesuras, consecuencia l\u00f3gica \u00a0del gigantismo alocado, sino por tratarse del centro por excelencia del peor gangsterismo de la historia co\u00adlombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conforme aumenta la poblaci\u00f3n a pasos gigantes, se desbordan los problemas. Las autoridades capita\u00adlinas, impotentes para darle soluci\u00f3n a este complejo de dificultades que nacen al influjo del progreso de\u00adsacompasado \u2014que por eso mismo deja de ser progreso\u2014, miran des\u00adconcertadas c\u00f3mo se multiplica la delincuencia y se reducen las posi\u00adbilidades de la vida pac\u00edfica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed, m\u00e1s que en el resto de las otras ca\u00adpitales, se ve m\u00e1s evidente la pobreza absoluta, esa que deambula por las calles entre harapos y hambres atrasadas, entre intemperies y fr\u00edos insoportables; esa que amanece todos los d\u00edas entre cartones y con ojos dilatados de angustia y estupor; esa misma con la que nos tropezamos, aqu\u00ed y all\u00e1, lista para el asalto y hasta para el homicidio, y que sin embargo es merecedora de un digno trata\u00admiento social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en estos bajos mundos donde se genera la peor hampa. El hambre produce delincuentes. Las desproporciones sociales son el mayor incentivo para las revoluciones. La falta de empleo y de oportunidades de progreso vuel\u00adven al hombre resentido y a veces sanguinario. Por eso el grado de ci\u00advilizaci\u00f3n de un pa\u00eds ir\u00e1 siempre en proporci\u00f3n al menor \u00edndice de mi\u00adseria humana que tenga. Y Colombia, triste es admitirlo, dista mucho de ser una naci\u00f3n civilizada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy las calles de Bogot\u00e1, plagadas de vagos, de atracadores, de me\u00adnesterosos y pistoleros, son la ra\u00addiograf\u00eda de un estado social vergonzoso. La subsistencia en la capital no s\u00f3lo es azarosa sino tam\u00adbi\u00e9n milagrosa. Se ha llegado a la realidad de que la vida no vale nada en nuestra me\u00adtr\u00f3poli voraz, la m\u00e1s insegura y la m\u00e1s violenta del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cada calle, en cada esquina, en cada sem\u00e1foro, tanto a pleno sol como en las sombras nocturnas, aguardar\u00e1 un peligro y acechar\u00e1 un malhechor. Hoy se mata por cualquier cosa: lo mismo por llevar dinero que por no llevarlo, y lo mismo por el simple roce callejero que por la palabra mal interpre\u00adtada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El robo del carro se comete en plena v\u00eda p\u00fablica, metralleta en mano, y tambi\u00e9n en el garaje de la propia residencia. Se rompen los vidrios del autom\u00f3vil para robar el equipo de m\u00fasica o el paquete que se ha dejado vistoso en el interior. Una vivienda se desvalija en minutos, incluso con muertos si no se controlan los nervios. Y todo queda impune. Nadie recupera nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los barrios se conoce la presencia de bandas organizadas que merodean todos los d\u00edas de todos los a\u00f1os, y sin embargo siguen campantes en su carrera de \u00e9xitos. A veces caen acribillados unos cabecillas y los peri\u00f3dicos sensacionalistas salpican sus p\u00e1ginas de sangre y exaltaciones morbosas. Mientras esto sucede y algunos ve\u00adcinos alcanzan a sentir alivio, en otro sitio de la ciudad irrumpir\u00e1 la banda que asaltar\u00e1 el banco, matar\u00e1 a los celadores y se llevar\u00e1 unos cuantos millones, para sus propios bolsillos o para la revoluci\u00f3n en marcha.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mentes criminales mantienen erizada la vida en nuestras ciudades. Est\u00e1n especializadas en toda clase de adelantos delincuentes. Bogot\u00e1 es hoy la Chicago colom\u00adbiana que progresa a ritmo asombroso con soberbios edificios, avenidas fren\u00e9ticas y deslumbrantes complejos habitacionales. Y es al mismo tiempo antro de criminales. Le sigue Medell\u00edn y otras van en turno. La violencia, violencia atroz y vestida de m\u00faltiples maneras, se apoder\u00f3 de Colombia. El \u00a0ciudadano, un ser desprotegido que perdi\u00f3 la fe en la justicia y las autoridades, vaga amilanado por entre este v\u00e9rtigo de la falsa civili\u00adzaci\u00f3n que releg\u00f3 al hombre al \u00faltimo lugar de la degradaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 6-VIII-1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Vemos crecer en las principales ciudades colombianas, en forma aterradora, las m\u00e1s avanzadas t\u00e9c\u00adnicas del crimen organizado. 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