{"id":5595,"date":"2011-11-01T12:43:40","date_gmt":"2011-11-01T17:43:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5595"},"modified":"2014-05-03T13:28:44","modified_gmt":"2014-05-03T18:28:44","slug":"invasion-de-pornografia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/01\/invasion-de-pornografia\/","title":{"rendered":"Invasi\u00f3n de pornograf\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el sexo se vulgariza se vuelve pornograf\u00eda. El sexo es una funci\u00f3n natural; la pornograf\u00eda, una aberraci\u00f3n. Hay un abismo entre ambos conceptos. Es la distancia que va del acto normal a la desviaci\u00f3n morbosa. La pornograf\u00eda degrada y desnaturaliza, como conducta envi\u00adlecedora, y es uno de los caminos m\u00e1s seguros hacia el vicio y el delito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al impulso de las mentes defor\u00admadas por las complacencias mor\u00adbosas son muchos los cr\u00edmenes que se cometen a diario. Casi podr\u00eda afirmarse, incluso sin estad\u00edsticas (ya que es imposible cuantificar los es\u00adtragos producidos por las mentes torcidas), que por lo menos el 90% de las violaciones de la ley, para no hablar de las desgracias familiares, obedecen a desv\u00edos sexuales. El irregular comportamiento sexual perturba la perso\u00adnalidad y crea condiciones propicias para las actitudes delincuentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo tales premisas habr\u00eda que admitir que el nuestro es un pa\u00eds enfermo. Enfermo de pornograf\u00eda, para situarnos en el marco exacto que persigue esta nota. Este morbo se exhibe y se nutre de las m\u00e1s va\u00adriadas formas. Recorra usted las calles c\u00e9ntricas de cualquier ciudad del pa\u00eds y encontrar\u00e1 expuestas, aqu\u00ed y all\u00e1, las m\u00e1s sensacionalistas inci\u00adtaciones \u2014invitaciones clamorosas\u2014 al comercio sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si en el centro de Bogot\u00e1 se camina por la avenida 19, se encontrar\u00e1 todo un establecimiento de ventas pornogr\u00e1\u00adficas formado por numerosos escaparates \u2013que cuentan con la bendici\u00f3n de las autoridades\u2013\u00a0 donde se pregonan las m\u00e1s llamativas y repugnantes poses carnales y se muestran al desnudo \u2013para emplear el t\u00e9rmino preciso\u2013 \u00adlas mayores aberraciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pudor se qued\u00f3 en el pasado. Hoy el mundo moderno, activado por la falsa idea de la liberaci\u00f3n sexual, se volvi\u00f3 vulgar. Hombres y mujeres compiten por las manifestaciones m\u00e1s extravagantes del machismo \u2014y debe saberse que hoy las mujeres son m\u00e1s machistas que los nom\u00adbres\u2014. Dentro de los nuevos c\u00f3digos el porno se apoder\u00f3 de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los comerciantes del sexo, ex\u00adpertos en estimular los sentidos con la lluvia de revistas lascivas, libros, pel\u00edculas y videos, lo mismo que de ciertos peri\u00f3dicos con fotos atrevidas, son los mayores explotadores del p\u00fablico embrutecido. Como en el nuevo C\u00f3digo Penal no se contempla el porno como delito, esta mercanc\u00eda fantasiosa es de libre comercio y ya hasta las llamadas salas X se han convertido en los sitios m\u00e1s co\u00adrrientes y frecuentados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los ho\u00adgares el cine rojo se maneja con la complicidad del betamax, otro aparatico de la \u00e9poca que no s\u00f3lo se in\u00advent\u00f3 para el solaz sino tambi\u00e9n para la perversi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy no es ins\u00f3lito que las quincea\u00f1eras aprendan en sus casas todas las maniobras de alcoba que divulgan los videos, los que se consumen como cualquier art\u00edculo casero. Si hay descuidos de los padres, como con frecuencia ocurre, hasta la muchachita de los diez a\u00f1os se embar\u00adcar\u00e1 en estas escenas escabrosas, primero con desconcierto y despu\u00e9s con curiosidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las juventudes ya no tienen ta\u00adlanqueras para penetrar, desde los primeros a\u00f1os, en los predios pro\u00adhibidos. El porno lo encuentran en todas partes: en los puestos de re\u00advistas, en los cines, en los peri\u00f3dicos, en las librer\u00edas, en el hogar. A la larga, de tanta sobresaturaci\u00f3n llegar\u00e1 la apat\u00eda por el sexo. De la curiosidad se pasar\u00e1 a la frustraci\u00f3n. Y la mente, as\u00ed atrofiada, desquiciar\u00e1 la personalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como el hogar moderno no sabe transmitir un sano ambiente sexual, es preciso meditar, serenamente, en la deformaci\u00f3n de los hijos a merced de esta ola callejera de obscenidades fren\u00e9ticas. Muchos de los desequi\u00adlibrios del car\u00e1cter obedecen, sin duda, a la contaminaci\u00f3n porno\u00adgr\u00e1fica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 26-VIII-1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Cuando el sexo se vulgariza se vuelve pornograf\u00eda. El sexo es una funci\u00f3n natural; la pornograf\u00eda, una aberraci\u00f3n. Hay un abismo entre ambos conceptos. Es la distancia que va del acto normal a la desviaci\u00f3n morbosa. 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