{"id":5624,"date":"2011-11-01T13:28:49","date_gmt":"2011-11-01T18:28:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5624"},"modified":"2014-04-09T12:20:07","modified_gmt":"2014-04-09T17:20:07","slug":"estado-de-guerra","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/01\/estado-de-guerra\/","title":{"rendered":"Estado de guerra"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La humanidad se consume, en estas postrimer\u00edas de un siglo que pareciera empe\u00f1ado en no dejar posibilidades de pasar al si\u00adguiente, entre toda suerte de barbaries. Hacia cualquier parte a donde miremos, hallaremos depravaci\u00f3n. Nunca el hombre hab\u00eda sido m\u00e1s perverso y san\u00adguinario. Ni m\u00e1s irresponsable de su propio destino. El hombre quiere destruirse a s\u00ed mismo porque est\u00e1 hastiado de la exis\u00adtencia. Est\u00e1 vac\u00edo de vida espi\u00adritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas naciones del mundo viven en estado de guerra. Hay diversas maneras de estarlo. Unas veces son las armas las que al\u00adteran la tranquilidad, otras las cat\u00e1strofes de la naturaleza, otras la miseria. Hay conflictos de fronteras que mantienen en tensi\u00f3n a las naciones enfrenta\u00addas. Se presentan hambrunas y epidemias que sacrifican miles de vidas humanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, como ocurre en Colombia, el surgimiento de las guerrillas, fen\u00f3meno de moda en varias zonas de Am\u00e9rica, busca destronar al gobierno de turno por otro que se anuncia redentor. En estos forcejeos por el poder se desangran los pueblos y quedan destrozos incalculables. Pero al hombre le gusta jugar a la guerra sin con\u00adsiderar las consecuencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra no es signo exclusivo de la \u00e9poca actual. El mundo, desde sus m\u00e1s remotos or\u00edgenes, siempre ha estado en guerra. Y es que la violencia, el mayor las\u00adtre de la humanidad, se anida en el coraz\u00f3n del hombre. La guerra, m\u00e1s que en las armas y en las bombas del desastre, est\u00e1 en la conciencia del individuo. El odio, la ambici\u00f3n, la envidia, el apetito de riquezas y poder \u2014rasgos connaturales de la condici\u00f3n humana\u2014 son los motores que impulsan la animadversi\u00f3n co\u00adlectiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra ha sido la norma constante de este planeta con\u00advulsivo. Puede que algunos pa\u00edses sean m\u00e1s pac\u00edficos que otros, pero todos, sin excepci\u00f3n, han padecido alteraciones en cual\u00adquier per\u00edodo. Se calcula que s\u00f3lo en el siglo XX han muerto en guerra alrededor de 100 millones de personas en el mundo. Esto sin contar los mutilados de por vida \u2014una manera de morir lentamente\u2014 ni las familias desgraciadas que ya nunca con\u00adseguir\u00e1n, como consecuencia de aquellos estragos b\u00e9licos, la paz de la conciencia. Es otra manera de estar muertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que los problemas del mundo, cualquiera que sea su magnitud, obedecen a la inca\u00adpacidad del hombre de gober\u00adnarse a s\u00ed mismo. No se han en\u00adcontrado f\u00f3rmulas maestras para la con\u00advivencia entre los pueblos y entre los individuos. Hoy se mata por cualquier cosa, como bien sabemos en Colombia. Hay pa\u00edses m\u00e1s civilizados donde a\u00fan se respeta la dignidad de la vida. En el nuestro, que a lo largo de su historia ha ensayado toda suerte de esclavitudes \u2014desde la f\u00edsica de la Colonia hasta la actual de la disoluci\u00f3n de clases y princi\u00adpios\u2014, la vida no vale nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca antes la seguridad del universo se hab\u00eda visto tan amenazada. Nunca Colombia hab\u00eda descendido tanto por los despe\u00f1aderos del atentado, del secuestro, del vicio y la degra\u00addaci\u00f3n. Nunca el hombre hab\u00eda sido m\u00e1s torturador y m\u00e1s san\u00adguinario. Estamos a un paso de la hecatombe. Ya est\u00e1n ensayados todos los sistemas, todos los su\u00adplicios, todas las locuras. S\u00f3lo falta que la insensatez de la fiera oprima el bot\u00f3n de la destrucci\u00f3n total.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 3-XI-1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar La humanidad se consume, en estas postrimer\u00edas de un siglo que pareciera empe\u00f1ado en no dejar posibilidades de pasar al si\u00adguiente, entre toda suerte de barbaries. Hacia cualquier parte a donde miremos, hallaremos depravaci\u00f3n. Nunca el hombre hab\u00eda sido m\u00e1s perverso y san\u00adguinario. Ni m\u00e1s irresponsable de su propio destino. 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