{"id":5675,"date":"2011-11-01T14:16:23","date_gmt":"2011-11-01T19:16:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5675"},"modified":"2014-04-27T20:57:48","modified_gmt":"2014-04-28T01:57:48","slug":"el-sosiego-pastuso","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/01\/el-sosiego-pastuso\/","title":{"rendered":"El sosiego pastuso"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasto es ciudad silen\u00adciosa, rodeada de volcanes muertos. El Galeras, a 22 ki\u00adl\u00f3metros, la mira de frente y se muestra celoso de sus con\u00adtornos monta\u00f1osos colmados de paz buc\u00f3lica. Mientras Co\u00adlombia amanece todos los d\u00edas con la noticia de nuevos hechos violentos y se acuesta con la desaz\u00f3n de las noches inciertas, en Pasto y en el departamento de Nari\u00f1o se respira tranqui\u00adlidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se llega a la regi\u00f3n con la sensaci\u00f3n de que esto no es Colombia. La violencia se siente lejana. Apenas se conoce por los peri\u00f3dicos y la televisi\u00f3n. Pero como es una porci\u00f3n integrante y patri\u00f3tica de la geograf\u00eda colombiana, aqu\u00ed repercuten, con ecos per\u00adturbadores, las adversidades del resto del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los carnavales de blancos y negros congregan a los pastusos al impulso de una gran alegr\u00eda colectiva. Son d\u00edas de liberaci\u00f3n de las preocupacio\u00adnes y los quehaceres cotidianos, que tienen un denominador absoluto: divertirse. El mundo, bajo tales mandatos, deja de existir y se reduce a un terru\u00f1o victorioso de las quietudes y los apremios de todo el a\u00f1o. El blanco y el negro se unen y se apoderan de la ciudad. As\u00ed de\u00adsaparecen las negruras y se blanquean las conciencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasada la festividad, siguen en las vitrinas de los almacenes las fotograf\u00edas de la temporada jubilosa. Parece que el ambiente de fiesta no se suspendiera con el solo clar\u00edn del final, sino que se prolongara con el testimonio fotogr\u00e1fico que por todas partes se exhibe como refrendaci\u00f3n de un estado del alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este carnaval se encuentra incrustado en las tradiciones m\u00e1s hondas del pueblo. En los bailes populares, en el riego de maicena y confetis, en los consumos et\u00edlicos, en todas estas extroversiones, es el alma, con lo que tiene de oculta y al mismo tiempo de palpitante, la que sale al aire con sus pena\u00adchos de euforia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasto, una vez al a\u00f1o, le de\u00adclara la guerra a la quietud. Luego de la celebraci\u00f3n \u2014especie de rito religioso\u2014, todo vuelve a quedar en calma. Calma admirable que m\u00e1s la apreciamos quienes llegamos movidos por el es\u00adtr\u00e9pito de otros lugares. \u00abEl coraz\u00f3n es un poema viajero\u00bb, leo en el libro del poeta Hum\u00adberto M\u00e1rquez Casta\u00f1o, un caldense que se vincul\u00f3 como profesor de la Universidad de Nari\u00f1o y que muri\u00f3 en el a\u00f1o de 1986. Es la suya una rom\u00e1ntica poes\u00eda elaborada al pie de las monta\u00f1as y los volcanes, entre densos silencios, que se ha quedado como herencia de su \u00faltima morada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El paisaje determina la placidez de la comarca. Pasto, con 300.000 habitantes, es centro monta\u00f1oso rodeado de pintorescos pueblos ind\u00edgenas: T\u00faquerres, Sandon\u00e1, Ipiales, Barbacoas, Tumaco, Cumbal, Taminango&#8230; Por todas partes surge el paisaje embrujado. La laguna de la Cocha, a 27 kil\u00f3\u00admetros, es uno de sus mayores atractivos tur\u00edsticos. La Corota, isla que parece navegar en la laguna, posee maravillosa vegetaci\u00f3n. El Santuario de las Lajas es el milagro de Dios so\u00adbre el abismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hoteles llevan nombres ind\u00edgenas como tributo a la raza. El Agualongo, en el centro de la ciudad, brinda to\u00addas las comodidades de la moderna hoteler\u00eda. Con\u00adfortante refugio de paz. En las afueras de la ciudad se halla el Morasurco, otro sitio ideal para el descanso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las pastusitas, con su acento musical y sus modales amables, ponen una nota peculiar al ambiente. Son graciosas y re\u00adcatadas. Est\u00e1n inspiradas por el mismo sosiego fascinante de una de las regiones m\u00e1s repo\u00adsadas del pa\u00eds. Regi\u00f3n privile\u00adgiada, donde se ignoran la turbulencia y la ira que est\u00e1n acabando con la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 18-III-1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentario:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con gran complacencia y satisfacci\u00f3n hemos le\u00eddo su columna\u00a0 titulada <em>El sosiego pastuso.<\/em> Nosotros, como part\u00edcipes y espectadores directos de aquel escenario tranquilo, magn\u00edfico y hermoso que usted bien describe,\u00a0 felicitamos su art\u00edculo y agradecemos la deferencia que nos hace con sus palabras, al referirse a la hoteler\u00eda de una ciudad estupenda como Pasto. <strong>Ramiro Salas,<\/strong> <strong>gerente del Hotel Agualongo. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Pasto es ciudad silen\u00adciosa, rodeada de volcanes muertos. 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