{"id":569,"date":"2009-10-27T16:32:24","date_gmt":"2009-10-27T16:32:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=569"},"modified":"2014-03-13T18:59:35","modified_gmt":"2014-03-13T23:59:35","slug":"victor-hugo-un-monstruo-de-las-letras","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/10\/27\/victor-hugo-un-monstruo-de-las-letras\/","title":{"rendered":"V\u00edctor Hugo: monstruo de las letras"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Hace doscientos a\u00f1os, el 26 de febrero de 1802, nace V\u00edctor Hugo, la figura m\u00e1xima del romanticismo franc\u00e9s y genio de la literatura universal. Su padre es un general bret\u00f3n que combati\u00f3, al servicio de Napole\u00f3n, en los ej\u00e9rcitos de la Revoluci\u00f3n y del Imperio, y de \u00e9l hereda el esp\u00edritu de rebeld\u00eda y democracia que marcar\u00e1 el temperamento independiente y combativo del escritor. El rasgo m\u00e1s se\u00f1alado de su car\u00e1cter lo constituyen su hondo sentido de la justicia y su acendrada sensibilidad por la suerte de los desvalidos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Con esas armas del esp\u00edritu, trasladadas a sus numerosos libros, V\u00edctor Hugo\u00a0 se opone a todo cuanto sea oprobioso para el hombre y libra en Francia denodados combates por la dignidad humana y contra los abusos de las clases dominantes, luchas que le acarrean persecuciones y exilios. Es el aut\u00e9ntico revolucionario que con las luces de la inteligencia y el poder de la pluma se hace sentir, como fuerza demoledora, en la vida pol\u00edtica de su patria.<\/p>\n<p align=\"justify\">Napole\u00f3n III, a quien llama con sorna \u201cNapole\u00f3n el peque\u00f1o\u201d -para diferenciarlo de Napole\u00f3n el grande-, lo destierra a Bruselas durante 20 a\u00f1os, a ra\u00edz de la protesta con que el implacable cr\u00edtico social conden\u00f3 el golpe de Estado que llev\u00f3 al trono al monarca. V\u00edctor Hugo s\u00f3lo regresa a Francia tras la ca\u00edda del dictador, y en venganza por el largo exilio a que fue sometido y por los desafueros del gobernante, escribi\u00f3 dos obras sat\u00edricas contra \u00e9l: <em>Los castigos <\/em>y<em> Napole\u00f3n el Peque\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Su literatura, que se pasea por variados escenarios de los conflictos sociales, es de lucha frontal contra la tiran\u00eda, la opresi\u00f3n, la miseria. El mundo fastuoso de Par\u00eds, plagado de injusticias y atropellos contra los humildes, lo hizo exclamar un d\u00eda: \u201cLa verdadera divisi\u00f3n de la humanidad es entre los que viven en la luz y los que viven en la oscuridad\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00c9l mismo hab\u00eda vivido la pobreza cuando su familia, tras la derrota de Napole\u00f3n, se estableci\u00f3 en Par\u00eds y su padre qued\u00f3 arruinado y sumido en la amargura. En ese mundo revuelto, V\u00edctor Hugo conoci\u00f3 de cerca el fondo de las personas, tanto en sus conversaciones con los monarcas como en su trato con los desgraciados, y de all\u00ed tom\u00f3 sus personajes para elaborar sus obras maestras: <em>Los miserables, Nuestra Se\u00f1ora de Par\u00eds, Los trabajadores del mar, El 93, El hombre que r\u00ede&#8230;<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">En 1841, laureado por su carrera literaria, ingresa a la Academia y pronuncia un discurso de claro contenido pol\u00edtico, donde deja reflejada su intenci\u00f3n de actuar en la vida p\u00fablica. Son tantas las simpat\u00edas que despierta en las esferas palaciegas, que el rey piensa en \u00e9l como primer ministro. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s es nombrado par de Francia, y la revoluci\u00f3n de 1848 lo hace alcalde del distrito VIII.<\/p>\n<p align=\"justify\">Asciende por los \u00e1mbitos del poder como un meteoro, hasta que Napole\u00f3n III, en 1852, lo expulsa del territorio nacional y lo obliga a instalarse en Bruselas, castigo infamante que lo torna triste y desenga\u00f1ado y parece opacarle las luces del intelecto. En este trance amargo s\u00f3lo escribe obras mediocres, con descuido del estilo y con desmedro del leg\u00edtimo artista que habita en su alma abatida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando en 1861 visita el campo de batalla de Waterloo en busca de mayores fuentes de informaci\u00f3n para concluir <em>Los miserables,<\/em> proyecto en el que comenz\u00f3 a trabajar en 1845, renace el escritor. Ese mismo a\u00f1o firma con Lacroix,\u00a0 editor belga, el contrato para la publicaci\u00f3n de su obra cumbre, y al a\u00f1o siguiente el mundo conoce una de las creaciones literarias m\u00e1s valiosas de todos los tiempos, la que, a pesar de su extensi\u00f3n superior a 1.300 p\u00e1ginas -repartidas en dos tomos-, la siguen leyendo con avidez, 140 a\u00f1os despu\u00e9s, los amantes de los cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p align=\"justify\">V\u00edctor Hugo se inici\u00f3, desde su ni\u00f1ez precoz, en el campo de la poes\u00eda y m\u00e1s tarde incursion\u00f3 en el teatro. Pero su verdadera fuerza reside en la novela. Fue en esta \u00e1rea donde explay\u00f3 su gran fuerza creadora, como int\u00e9rprete de los hombres que luchan en medio de las desigualdades sociales por un mundo de libertad y dignidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Con su imaginaci\u00f3n portentosa fabric\u00f3 un universo exento de\u00a0 fabulaciones falsas, donde el hombre es hombre y no t\u00edtere de ficci\u00f3n. Su valor literario reposa en la autenticidad humana. Perteneci\u00f3 a las clases dominantes, y al mismo tiempo las desenmascar\u00f3. Su cr\u00edtica a la sociedad de ayer y de hoy es el grito clamoroso de las almas libres.<\/p>\n<p align=\"justify\">Estudi\u00f3 la inc\u00f3gnita del hombre a lo largo de sus 83 a\u00f1os, longevidad muy alta para su tiempo y para su vida de tormentos. Sus bi\u00f3grafos dicen que su esp\u00edritu nunca envejeci\u00f3. Ya al final de sus d\u00edas, y con absoluta lucidez, escribi\u00f3 estas palabras en su testamento, las que hac\u00edan parte de su credo vital: \u201cCreo en Dios. Lego un mill\u00f3n de francos a los pobres. Renuncio a los sufragios de toda religi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 21 de febrero de 2002.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estudi\u00f3 la inc\u00f3gnita del hombre a lo largo de sus 83 a\u00f1os, una longevidad muy alta para su tiempo y para su vida de tormentos. Sus bi\u00f3grafos dicen que su esp\u00edritu nunca envejeci\u00f3. Ya al final de sus d\u00edas, y con absoluta lucidez, escribi\u00f3 estas palabras en su testamento, las cuales hac\u00edan parte de su credo vital: \u201cCreo en Dios. Lego un mill\u00f3n de francos a los pobres. 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