{"id":5702,"date":"2011-11-01T14:42:26","date_gmt":"2011-11-01T19:42:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5702"},"modified":"2014-05-05T17:09:38","modified_gmt":"2014-05-05T22:09:38","slug":"el-infierno-de-la-guerra","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/01\/el-infierno-de-la-guerra\/","title":{"rendered":"El infierno de la guerra"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colombia vive\u00a0 en guerra desde hace mucho tiempo. Unas veces es la guerra de las armas y los combates en las monta\u00f1as, otras la de los odios y las instigaciones. Al hombre le cuesta trabajo ser pac\u00edfico. No se acomoda con la quietud ni la moderaci\u00f3n. Prefiere el arrebato y el estallido. Busca el conflicto y rechaza la concordia. El \u201camaos los unos a los otros\u201d parece una sugerencia desarticulada en estos tiempos que predican todo lo contrario: \u201cdestru\u00edos los\u00a0 unos a los otros\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El belicismo es tal vez el estado m\u00e1s connatural al hombre. Desde los propios or\u00edgenes de la humanidad ya los individuos estaban armados de ferocidad y se exterminaban con sevicia. La violencia es la pasi\u00f3n m\u00e1s profunda que se anida en la condici\u00f3n humana. Es m\u00e1s f\u00e1cil odiar que amar, y denostar que perdonar, pues el amor supone grandeza de alma, y el hombre, para\u00a0 tener alma grande, debe primero purificarse. Lo cual cuesta trabajo en este mundo inundado de venenos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que estamos presenciando todos los d\u00edas en nuestro pa\u00eds, ahora que la guerra ha arre\u00adciado, es, ni m\u00e1s ni menos, la radiograf\u00eda de la fiera. No pasa d\u00eda sin que los peri\u00f3dicos amanezcan con olor a muerto. Caen los soldados y caen los guerrilleros, y se asesina lo mismo a los desprevenidos campesinos que a los alertados habitantes de las ciudades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se acude, adem\u00e1s, a los peo\u00adres sistemas de tortura y de\u00adgradaci\u00f3n. A ocho campesinos, seg\u00fan noticia que tengo a la vista, los cogieron prisioneros y les anunciaron que los iban a matar por delatores. Les ataron las manos y los hicieron acostar en el suelo. Luego los remataron a machete. Uno de ellos pidi\u00f3 que lo hicieran a bala, y sobre \u00e9l se desat\u00f3 la mayor crueldad, para que m\u00e1s sintiera la lenta agon\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra, aunque sea des\u00adtructora, supone cierta piedad para el vencido. Pero en esta carnicer\u00eda colombiana se goza con el dolor del enemigo, y mientras m\u00e1s profundo, m\u00e1s j\u00fa\u00adbilo despierta. Dif\u00edcil con\u00adcebir mayor grado de salvajismo. No se trata de un enfrentamiento de hombres, que conlleva el arte de la astucia y la estrategia, sino de un combate entre lobos, cuyo instinto es el derrame voraz de la sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El secreto de la guerra es triunfar sobre el d\u00e9bil y proclamar la fuerza del m\u00e1s poderoso. Pero la gue\u00adrra hace concesiones y permite recuperaciones. En los campos colombianos, en\u00a0 cambio, se practica la brutalidad en el m\u00e1ximo grado de la insensibilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfHasta d\u00f3nde llegaremos en esta \u00e9poca sucia movida por rastreras pasiones? \u00bfSer\u00e1 capaz la fiera colombiana de seguir saci\u00e1ndose en estos r\u00edos de sangre que ya saben a carro\u00f1a? La guerra siempre ser\u00e1 monstruosa. S\u00f3lo dejar\u00e1 ruindad moral. Es, incluso, una torpeza para los bandos enfrentados, que tendr\u00e1n que pagar con muertos, con inv\u00e1lidos y miserias el furor del odio. Hoy, m\u00e1s que nunca, el hombre est\u00e1 vac\u00edo de Dios y de principios y por eso ocupa su tiempo en la destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">William Sherman, que vivi\u00f3 como general la guerra civil norteamericana, hizo esta consideraci\u00f3n: <em>\u00abLa guerra, en el mejor de los casos, es barbarie. Solamente los que nunca han disparado un arma y que nunca han o\u00eddo los alaridos y lo gemidos de los heridos, son los que piden a gritos sangre, m\u00e1s venganza y mayor desolaci\u00f3n. La guerra es un infierno\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese es el infierno colombiano que mantiene desolada la existencia. Nos ha correspondido una \u00e9poca de pavura y aniquilaci\u00f3n. Son pocas las defensas y las esperanzas que quedan para derrotar ese monstruo negro que conocemos con el nombre de guerra. Pero a\u00fan es posible tomar conciencia de la derrota y reaccionar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 13-V-1988.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Colombia vive\u00a0 en guerra desde hace mucho tiempo. Unas veces es la guerra de las armas y los combates en las monta\u00f1as, otras la de los odios y las instigaciones. Al hombre le cuesta trabajo ser pac\u00edfico. No se acomoda con la quietud ni la moderaci\u00f3n. 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