{"id":5805,"date":"2011-11-01T17:43:44","date_gmt":"2011-11-01T22:43:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5805"},"modified":"2014-03-11T19:47:04","modified_gmt":"2014-03-12T00:47:04","slug":"%c2%bfpor-que-no-ensayar-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/01\/%c2%bfpor-que-no-ensayar-la-paz\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 no ensayar la paz?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La angustiada pregunta de don Guillermo Cano, formula\u00adda en momento crucial de la violencia colombiana, conti\u00adn\u00faa sin respuesta. La sangre sigue corriendo y pone to\u00addos los d\u00edas nuevas cruces clamorosas. Todos los sistemas del terrorismo han sido ejecutados. Nada nos falta por practicar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00bfPor qu\u00e9 no ensayar la paz?<\/em> \u00bfQu\u00e9 nos deja esta ola de violencia? S\u00f3lo dolor y espanto. Ya no caben m\u00e1s v\u00edc\u00adtimas en las estad\u00edsticas de la muerte. Nos estamos destrozando en una guerra ciega, guerra de pasiones e iniquidades que no ha tenido ni podr\u00e1 tener vencedores. Nadie gana en esta refriega del exterminio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9 se matan los colombianos? Pregunta sin respuesta. Lo \u00fanico cierto es que nos correspondi\u00f3 vivir en una sociedad de odios. En esta matanza indis\u00adcriminada, donde caen los buenos y caen los malos, un grito de terror se escucha en Colombia. Ese grito, po\u00adtente alarido de orfandad y angustia, repercute en otras naciones, en el mundo entero, y nos identifica como pueblo salvaje. Pueblo indescifrable, lleno de ren\u00adcores y sin \u00e1nimo de reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00bfPor qu\u00e9 no ensayar la paz?<\/em> Fue una voz solitaria que se dej\u00f3 o\u00edr en una tregua de la guerra, cuando se abr\u00eda paso la f\u00f3rmula de la amnist\u00eda. Los grupos alzados en armas ya hab\u00edan cometido las mayores atrocidades. La muerte violenta se hab\u00eda ense\u00f1oreado de los campos y las ciudades. La sangre de las personas sacrificadas de\u00adjaba viudas y hu\u00e9rfanos inconsolables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Guillermo Cano, ap\u00f3stol de la paz, predic\u00f3 resuelto su evangelio. Una r\u00e1faga monstruosa le arrebat\u00f3 el uso de la palabra. Con su propia sangre pag\u00f3 su invita\u00adci\u00f3n a la reconciliaci\u00f3n. El panorama de Colombia se oscureci\u00f3 con el atentado horripilante. La patria vol\u00advi\u00f3 a erizarse en la tragedia insondable que silencia\u00adba una de las voces m\u00e1s respetables, y la m\u00e1s valiente, de la resistencia al caos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el caos sigue avanzando&#8230; Situados en un momento sin grandeza, todo se derrumba, todo se aniquila. A Co\u00adlombia le lleg\u00f3 la maldici\u00f3n sat\u00e1nica. Ya no es posible concebir mayor torpeza hist\u00f3rica. Enfrentados los ej\u00e9r\u00adcitos en la vehemencia de la guerra, el furor es el \u00fani\u00adco motivador de esta desgracia colectiva que nos empuja a ser miserables. Ya ni siquiera el \u00e1nimo tiene fuerzas para el optimismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo se ha ensayado, menos la paz. Se ha transitado desde la represi\u00f3n hasta el perd\u00f3n, y la guerra contin\u00faa. A los prop\u00f3sitos de paz se responde con descargas cerradas y con muertos hacinados. Se asesina en mont\u00f3n, para que las cuentas rindan m\u00e1s. La sangre se desborda por los caminos de la barbarie. El alma colombiana, alma pura e indefensa, clama a los cielos por el cese del fuego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace seis a\u00f1os, el 14 de noviembre de 1982, don Gui\u00adllermo Cano ped\u00eda ensayar la paz. Propon\u00eda un desarme de los brazos y de los esp\u00edritus. Su vocaci\u00f3n pacifista, cual la de otro Gandhi, ayudaba en el desierto de Co\u00adlombia para que no hubiera m\u00e1s metralleta ni m\u00e1s fero\u00adcidad. Los violentos lo tomaron de blanco y pretendie\u00adron quitarle la bandera de la paz. Lo asesinaron, pero la bandera pas\u00f3 impoluta a otras manos y a otros esp\u00edritus.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leo ahora el libro suyo que surgi\u00f3 de aquella encru\u00adcijada de la muerte. Repaso sus vibrantes escritos sobre la convivencia de los colombianos. Y siento turbada el alma con la sinraz\u00f3n de la guerra. Cuando se abren los diarios o se escucha la radio o la televisi\u00f3n, sabemos que aqu\u00ed, en este pa\u00eds que se dice civilizado, impera la ley de la selva. Al leer el \u00faltimo de los ensayos, cierro el libro luctuoso y vuelvo a encontrarme con la paloma promiso0ria y con el t\u00edtulo\u00a0 sobrecogedor: <em>\u00bfPor que no ensayar la paz? <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 24-XI-1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar La angustiada pregunta de don Guillermo Cano, formula\u00adda en momento crucial de la violencia colombiana, conti\u00adn\u00faa sin respuesta. La sangre sigue corriendo y pone to\u00addos los d\u00edas nuevas cruces clamorosas. Todos los sistemas del terrorismo han sido ejecutados. 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