{"id":5814,"date":"2011-11-01T17:51:32","date_gmt":"2011-11-01T22:51:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5814"},"modified":"2014-04-28T15:53:06","modified_gmt":"2014-04-28T20:53:06","slug":"bogota-a-la-luz-de-una-lampara","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/01\/bogota-a-la-luz-de-una-lampara\/","title":{"rendered":"Bogot\u00e1, a la luz de una l\u00e1mpara"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los 450 a\u00f1os de Bogot\u00e1, cumplidos hace pocos meses, ya parecen un suceso remoto. Pasaron con la fugacidad de una luz de bengala o la brevedad de una copa de champa\u00f1a. El acontecimiento fue m\u00e1s ceremonioso y emotivo que generador de progreso. Para el centro de la ciudad se ofrecieron algunas obras de transformaci\u00f3n, pero \u00e9s\u00adtas se vienen ejecutando con irritante parsimonia. Nada espectacular, nada revolucionario para la gran capital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El recuerdo de la efem\u00e9rides queda, en cambio, recogi\u00addo en las p\u00e1ginas de bell\u00edsimas ediciones. Muchos libros luminosos, mucha prosa brillante, grandes textos socio\u00adl\u00f3gicos acrecieron la bibliograf\u00eda de una de las capita\u00adles m\u00e1s destacadas de Latinoam\u00e9rica, que se asoma con \u00edmpetu al misterioso reto del siglo veintiuno. Los 450 a\u00f1os de Bogot\u00e1 engrandecieron la literatura colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La revista <em>L\u00e1mpara<\/em>, tan vinculada al coraz\u00f3n de la patria, le rindi\u00f3 a la cosm\u00f3polis, en admirable edici\u00f3n de lujo, esplendoroso homenaje. Especialista en la per\u00adfecci\u00f3n del grabado y la magnificencia de la policrom\u00eda, los textos que reuni\u00f3, de autores sobresalientes, hacen de este n\u00famero un acervo de arte, de gracia y eru\u00addici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Donosas plumas, como las de Belisario Betancur y Ger\u00adm\u00e1n Arciniegas, recrean, con la magia de sus estilos ame\u00adnos y descriptivos, la vida bogotana llena de peculiaridades, de an\u00e9cdotas y evoluciones. La ciudad hosca que hall\u00f3 el monta\u00f1ero de Amag\u00e1 en su primer contacto con la fr\u00eda altiplanicie, m\u00e1s tarde se le volvi\u00f3 tierna hasta serle imprescindible. \u00abComo en el viejo poema de Cavafis \u2013dice el expresidente\u2013, siempre llevar\u00e9 esta ciudad puesta\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El general \u00c1lvaro Valencia Tovar pasa revista a los episodios b\u00e9licos que sacudieron la vida santafere\u00f1a del siglo diecinueve y deduce que, a pesar de la dureza de aquellos conflictos, nunca Colombia se hab\u00eda visto tan azotada como en las graves contiendas que se presenta\u00adron, y siguen enconadas en nuestros d\u00edas, a partir del 9 de abril de 1948.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Salgar es otro testigo de excepci\u00f3n de este pro\u00adceso hist\u00f3rico que salta de doce chozas levantadas de af\u00e1n hasta la vertiginosa era electr\u00f3nica que hoy nos asombra y nos confunde. Salgar, que ha visto tantas metamorfo\u00adsis en su denso camino de hombre de la calle, va de la mano, en este inventario de la Bogot\u00e1 que se fue, con Gonzalo Mallarino, otro cronista memorioso y cordial de su terru\u00f1o, quien recordando los primeros autom\u00f3viles capitalinos, montado en el carro de su vecino, nos pinta la transformaci\u00f3n del tr\u00e1fico motorizado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El deporte, la expansi\u00f3n, el rigor atl\u00e9tico tienen en la cr\u00f3nica de Eduardo Arias Villa la resonancia que sale de los estadios y del aire libre y enmarca una ciudad de deportistas. Bogot\u00e1 no se resigna a los espacios cerra\u00addos y todos los d\u00edas agranda su territorio y fortalece sus pulmones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El Carnero<\/em>, obra vital para comprender la \u00e9po\u00adca de la Colonia y los episodios pasionales que en ella tuvieron ocurrencia, se examina con sentido cr\u00edtico, encuadr\u00e1ndolo bajo los aleros de la vieja ciudad, por el escritor Rafael Humberto Moreno Dur\u00e1n. Con vena chis\u00adpeante, propia de su genio guas\u00f3n e ilustrado, Alfredo Iriarte nos ameniza la Bogot\u00e1 cachaca entre a\u00f1ejas recor\u00addaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elisa M\u00fajica se va por las antiguas librer\u00edas bogota\u00adnas, apegada a las curiosidades bibliogr\u00e1ficas del si\u00adglo diecinueve, y nos recuerda, con \u00e1nimo nost\u00e1l\u00adgico, que un d\u00eda nos ganamos el t\u00edtulo de Atenas suramericana. Por fortuna, el bogotano culto todav\u00eda no se ha extinguido. Y no pod\u00eda faltar la \u00f3ptica del visitante extranjero, Manuel Mora, representante de la agencia es\u00adpa\u00f1ola Efe, quien se mete en el alma de la ciudad y re\u00advela sorprendentes apreciaciones. Es un viajero inquieto que sabe revolver las entra\u00f1as de la urbe acogedora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 grato contemplar a Bogot\u00e1 bajo la lumbre de esta <em>L\u00e1mpara<\/em> de cultura! <em>L\u00e1mpara<\/em> que se alimenta del petr\u00f3leo nacionalista para iluminar el camino que nos abre el incierto siglo que ya tenemos encima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 30-I-1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Los 450 a\u00f1os de Bogot\u00e1, cumplidos hace pocos meses, ya parecen un suceso remoto. 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