{"id":5826,"date":"2011-11-01T18:01:23","date_gmt":"2011-11-01T23:01:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=5826"},"modified":"2014-03-11T19:53:57","modified_gmt":"2014-03-12T00:53:57","slug":"los-pasos-del-condenado","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/11\/01\/los-pasos-del-condenado\/","title":{"rendered":"Los pasos del condenado"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Salpic\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace un a\u00f1o Rodrigo Arenas Betancourt se hallaba sumido en la negra noche de su cautiverio. Cauti\u00adverio que se prolong\u00f3 por 81 d\u00edas. Todo un infierno de tortura. Eran pocas las esperanzas que exist\u00edan sobre su regreso a la vida. Un d\u00eda, sorpresivamente, volvi\u00f3 por los caminos de su monta\u00f1a antioque\u00f1a, don\u00adde hab\u00eda permanecido en el silencio de abismal presi\u00addio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repuesto del drama \u2013y parece que la vida del maes\u00adtro ha sido un drama constante\u2013, retom\u00f3 los apuntes que hab\u00eda escrito en su encierro y elabor\u00f3 el libro que sale ahora a la luz, publicado por Arango Editores, con el nombre de <em>Los pasos del condenado<\/em>. Denso libro de angustia, de pragmatismo ante la vida, de pavor y co\u00adraje ante la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del destierro no regres\u00f3 el escultor sino el escri\u00adtor. Volvi\u00f3 el fil\u00f3sofo y el poeta. Con lenguaje vi\u00adbrante, impregnado de met\u00e1foras y hondas cavilaciones, este profundo razonador nos hace olvidar un poco sus ejecutorias como escultor para inclinarnos ante el sorprendente literato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los pasos del condenado<\/em> es un coloquio con el alma, una introspecci\u00f3n en la vida de errancias, de amores y frustraciones, un inventario de las miserias y los despojos del mundo. El condenado comparece des\u00adnudo ante Freud y le exhibe sus cicatrices.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arenas Betancourt ha vivido siempre enamorado de la muerte. La ha paladeado, la ha consentido. Ama la muerte, con sensualidad, pero como un tr\u00e1nsito nor\u00admal, no como una represi\u00f3n. El final brutal, sembra\u00addo de palideces y estertores, que sus verdugos le ofrec\u00edan en platos de amargura, lo horroriza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pens\u00f3 en el suicidio corno f\u00f3rmula salvadora, pero tampoco ten\u00eda libertad para matarse. Y no le que\u00add\u00f3 otra v\u00eda que la del desespero. Renegar de la exis\u00adtencia, como ten\u00eda que hacerlo con la rabia de la im\u00adpotencia, era tanto como destruirse a pedazos. No per\u00admiti\u00f3, sin embargo, que la alucinaci\u00f3n lo dominara y escribi\u00f3 unos apuntes. En fr\u00e1giles hojas dibuj\u00f3 su tragedia. Recuper\u00f3 la calma para hacer arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus noches de pavura se hab\u00eda acordado de sus mujeres, las mujeres que en diferentes circunstancias le hab\u00edan dado distintas dosis de amor. Record\u00f3 las pa\u00adsiones impetuosas, los arrebatos mercenarios, los amo\u00adres castos. Tambi\u00e9n los po\u00e9ticos, representados en Ele\u00adna, que aguardaba su regreso como otra condenada de las azarosas vigilias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salv\u00f3 sus anotaciones y sus dibujos metaf\u00edsicos. Los d\u00edas tristes del desterrado se volvieron una me\u00admoria de la tragedia del hombre y un canto a la liber\u00adtad. Rotas las cadenas del oprobio, volv\u00eda a la vida para continuar padeciendo. Recuperaba la libertad para seguir amando.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez el maestro no se ha salvado. Apenas ha re\u00adgresado. El proscrito, como \u00e9l no se cansa de califi\u00adcarse \u2013y tambi\u00e9n el peregrino, el vagabundo, el cami\u00adnante, el iluso, el so\u00f1ador\u2026 \u2013, ha vuelto a casa. Hoy habla el resucitado, el nuevo L\u00e1zaro de la violen\u00adcia colombiana. Regresa con su filosof\u00eda y su eterna sed de justicia. Quiere que el mundo sea mejor. Que haya una Colombia nueva, un hombre nuevo. Clama por una sociedad sin verdugos, sin secuestros, sin miseria y sin hambre. La libertad es su mira, y la paz, su credo cotidiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 1-XII-1988.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salpic\u00f3n Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Hace un a\u00f1o Rodrigo Arenas Betancourt se hallaba sumido en la negra noche de su cautiverio. Cauti\u00adverio que se prolong\u00f3 por 81 d\u00edas. Todo un infierno de tortura. Eran pocas las esperanzas que exist\u00edan sobre su regreso a la vida. Un d\u00eda, sorpresivamente, volvi\u00f3 por los caminos de su monta\u00f1a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[29],"tags":[89],"class_list":["post-5826","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-otro-genero","tag-otro-genero"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5826","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5826"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5826\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10277,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5826\/revisions\/10277"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5826"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5826"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5826"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}